Caimito (Sucre).

Viernes 3 de noviembre de 2017

El mejor anti-solar.

Esta vez contraté a Oscar, para que me llevara en su moto por los dos pueblos sucreños que me falta conocer: Caimito y La Unión, y me regresara a San Marcos.

PC
Parque central de muy buena factura.

Nos encontrarnos en ‘la Virgencita’, sobre la glorieta, a la salida de San Marcos.

La carretera bien, solo que a veces había mucho cascajo que amarraba las llantas de la moto, sin embargo no tuvimos ningún susto ni situación apremiante.

Mi conductor tuvo a bien facilitarme un poncho en tela de algodón con el cual cubrí mi rostro para protegerlo de los rayos del sol. Ahí no hay anti-solar que valga.

Una capucha de tela fresca como la que usan los motociclistas que permanentemente viajan por carretera, es la mejor protección.

G
Glorieta a la entrada al pueblo.

Buenas administraciones.

En 45 minutos llegamos a Caimito, un municipio más pequeño que San Marcos, pero mejor que su vecino, pues ya tiene la infraestructura sanitaria completa.

Parece ser que en Caimito sí se han invertido bien los recursos del municipio. De pocos pueblos que he visitado puedo dar ese concepto. Triste pero real.

Qué no tiene Caimito: una sede administrativa de lujo, todas las calles pavimentadas, Biblioteca en forma de castillo, cancha deportiva con graderías y tarima para eventos.

AM
Moderno edificio para la administración municipal.

Además, otra tarima en el parque central, una explanada muy bien conservada; hospital central con el Cristo de brazos abiertos arriba y red de acueducto y alcantarillado.

PE
Palaos encantados bañándose en la ciénaga.

Fuera de la riqueza natural que representa la laguna cercana donde los pelaos se bañan y estiran los brazos como si se fueran a ahogar. Y sí, se están ahogando pero de la felicidad.

En Caimito nació y aquí reposan los restos de don Eliseo García, abuelo del Premio Nobel de Literatura colombiano.

TP
Templo parroquial de estilo gótico.

La iglesia parroquial, qué hermosa. Ahora luce inmaculada, de color blanco que atrae incluso a un par de gallinazos que vigilan el pueblo desde lo alto. Qué bueno mirar todo el pueblo desde esa altura.

De estilo gótico, esta ermita compite en sobriedad y limpieza con cualquier templo pentecostal.

Aguacero.

Ll
La lluvia es todo un espectáculo para los jóvenes.

Tan pronto llegamos a Caimito se vino un vendaval. Qué aguacero tan fuerte, llovió como con rabia. En tierra caliente las tempestades son al estilo tropical: exageradas y reconfortantes.

Me encantó ver dichosos a los pelaos: chicos de cómo 12 años que entre brincos, no hacían sino reír y sacarle provecho a la lluvia.

AC
Los chicos disfrutan del aguacero sobre Caimito.

Cómo es de diferente la vida en los pueblos. Aquí los más jóvenes viven con mucha más libertad y su juventud queda grabada en una malla de recuerdos imborrables.

La pesca milagrosa.

Apenas escampó todo el paisaje ganó brillo y color. Con Oscar fuimos al borde de la Ciénaga de Caimito donde hay un bar.

La sorpresa fue ver cómo descargaban de un bote artesanal, miles de peces de escamas plateadas.

PM
‘El peso de los pescados por poco hace hundir la barca’, me cuenta el pescador. .

La subienda del bocachico ha comenzado y las redes del trasmallo se recuperan cargadas de peces. Me contaba el barquero que, daba brega subir la caza hasta la canoa.

No deja uno de recordar la metáfora cristiana de la pesca milagrosa. La foto de esa captura ya la vi en mis años de infancia, con las ilustraciones de los libros religiosos de la época.

V
Preparando los pescados para la venta.

Un muchacho muy diestro se encarga de abrir los pescados para sacar las vísceras y de esa manera facilitar la comercialización. Hasta a $500 la unidad se están vendiendo los bocachicos por estos días de abundancia.

La Trashumancia.

Aquí en la Ciénaga de Caimito y en algunos ríos cercanos, se lleva a cabo una actividad ganadera propia de estas tierras. Se trata de la Trashumancia, es decir, el paso del ganado por el río, ciénaga o caño hacia un potrero con mejores pastos.

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Ciénaga de Caimito donde se celebra la Trashumancia.

En los tiempos de verano la hierba se seca por lo que es necesario trasladar las reses a potreros aún con alimento. Esta es una actividad típica de los vaqueros que con ayuda de canoeros y personal experto, se realiza al menos dos veces al año.

La trashumancia como actividad propia de las sabanas sucreñas y riberas del río San Jorge, se ha tomado como eje del ‘Festival Riano Sabanero’ que cada año, para la Fiesta de San Juan Bautista, patrono de Caimito, se realiza hacia el 24 de junio, día del santo.

HC
Fachada del Hospital de Caimito (Sucre).

Para esas festividades se realiza un simulacro de la trashumancia con participación de los habitantes de Caimito. Además se celebran corralejas, desfiles con grupos de danzas, presentaciones artísticas, etc. Para el 2018 espero hacer parte de esos festejos.

Hacia La Unión.

Después del aguacero en Caimito, el pueblo quedó como ropa recién lavada: brillante, reluciente y con olor a vida.

Tomé las últimas fotos y en seguida mi conductor y yo salimos rumbo a La Unión, el pueblo vecino a solo 40 minutos de viaje.

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Olla hirviendo donde se prepara la masamorra.

Tan pronto arrancamos comenzó a caer una lluviecita fina que nos hizo escampar en la casa donde ya hervía la mazamorra. Tres factores garantizan la mejor preparación: fogón de leña, olla sin tapa para que la preparación espese y el toque especial que la dueña de casa le pone a su bebida de maíz.

Escampó rápido, salimos con el remordimiento de no probar esa rica bebida que tanto disfruto con bocadillo.

Bteca
Biblioteca Municipal de Caimito.

Pues sí que Caimito debe ser un buen vividero, su mayor pecado será no tener carretera pavimentada para llegar desde Sahagún o San Marcos. De resto es poco lo que le falta.

Acá habitan en total 11.000 caimiteros, 3.000 en el pueblo y 8.000 en las veredas.

El alcalde de Caimito hasta el 2019 es el señor Víctor Miguel Ricardo Vega.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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