Parque Tayrona (Magdalena).

Sábado 20 de diciembre de 2008:

Esta vez participo en el Encuentro Couchsurfing-Colombia, que ha reunido en la costa Caribe, a unos 40 viajeros del país y otras nacionalidades.

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Paisaje en el Parque Tayrona.

Nos hospedamos en la finca Coralia, cerca del Parque Tayrona, que administra Agustín, un hombre práctico y buen conversador.

Recuerdo que cuando vivíamos en Barranquilla alguna vez fui al parque Tayrona con mis hijos. Pero hace tanto y los niños estaban tan pequeños, que nos movimos poco dentro del Parque.

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Destino de naturalez, imperdible.

Así que prácticamente hoy voy a conocer esa belleza natural, tan visitado por los extranjeros. Y en realidad es un destino de naturaleza imperdible.

En aquel entonces el costo de la entrada al parque era mínimo, claro, era una playa poco conocida. Hoy se ha vuelto una zona de camping muy apetecida por viajeros argentinos y de otras nacionalidades.

Y ahora los precios son más bien altos, no solo por el valor del ingreso, sino por la comida tan costosa que venden en el lugar.

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Mapa del recorrido por el Parque.

En el 2015, los colombianos pagan $15.000 por el ingreso, y los extranjeros $40.000. Más el  valor del parqueadero para quienes llegan en auto, o el costo del transporte desde la portería hasta el garaje, para los de a pie.

Una vez en el parqueadero, comienza la caminada hasta Arrecifes, primero, luego a La Piscina que es una bahía pequeña donde es fácil nadar, ya que tiene rompeolas que hacen del mar, un estanque muy tranquilo.

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Hermosa vista de El Cabo.

Por último se llega a El Cabo, el sector más hermoso por la Casa en Madera que corona uno de los cerros cercanos, la cantidad de palmeras que se mecen con el viento y las olas blancas que, en forma de cordones llegan a la playa.

Además se ven rocas de formas y figuras caprichosas, a veces en el mar y a veces en la playa.

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Palmeras airosas.

La caminada hasta el Cabo dura aproximadamente dos horas. Yo llevaba muy buenos guías: Felipe y Alejandra que vinieron de Armenia, y ayer hicieron el mismo recorrido que hoy quieren repetir.

Al principio el camino transcurre entre rocas; hay cuestas y bajadas algo pendientes.

La mayoría del trayecto es bajo bosque virgen muy tupido, o a la sombra de palmeras que hacen un bello contraste contra el cielo azul que engalana el paisaje.

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Qué roca tan pesada.

E incluso hay taludes altos y peñas tan grandes, que podrían aplastar a cualquier caminante. Tuve que hacerme cargo de una de ellas, para correrla un poco hacia atrás…

Solo en Arrecifes y La Piscina se transita por la playa de arena blanca, con el mar a un lado.

Es frecuente pasar por sobre recuas de hormigas que atraviesan el camino llevando una carga de hojas, mucho más grandes que sus cuerpos.

A partir de arrecifes el camino mejora y sigue bastante plano.

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Laboriosas hormigas.

Los tendidos de espuma blanca, muy blancas, que se forman y vienen lentamente hasta la playa forman un contraste exquisito, sobre ese mar de color azul intenso.

A veces las olas chocan con fuerza contra las rocas, que desafían la fuerza del océano. Un estallido de chorros y gotas de agua salpica las rocas produciendo un espectáculo de gran dinamismo y diversión.

Hay alguna señalización que indica el porcentaje del camino que lleva el viajero. Pero debería haber más de estas guías que, de verdad son muy útiles y alentadoras.

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Señalización en el camino a El Cabo.

Al llegar a El Cabo el espectáculo es precioso. El mar se parece un poco al de San Andrés por sus colores, por aquí azul oscuro, por allá verde y más claro cerca de la playa, coralina, por supuesto.

Como dije antes, hacia el occidente hay un kiosco en madera que corona el cerro y desde el cual se divisa espléndido todo el panorama. El cielo está libre de nubes y la playa se conserva limpia y de color amarillo. Aquí el visitante se puede bañar tranquilamente y con toda seguridad.

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Rocas negras, espuma blanca.

La alimentación en El Cabo es costosa. No venden productos baratos, como agua bolsa, por ejemplo, sino gaseosas en lata y potes de agua a $ 2.500 cada una.

Solo venden platos a la carta cuyo precio es superior a doce mil pesos por persona.

Algunos mochileros hacen muy bien pidiendo lo más barato: espaguetis a la boloñesa, a los que le vacían encima una lata de atún, que han traído de algún supermercado samario.

Pájaros de los negros llamados ‘María Mulata’ se pasean por entre las mesas del comedor buscando migajas de comida. Están vestidos con plumas sedosas, de un color negro intenso y brillante, un tanto luctuoso.

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Sombras.

Y en los pequeños caños se ven renacuajos nadando en formación, hacia el pozo más amplio.

Dicen que al fondo hay una playa nudista, pero los compañeros que estuvieron allá, regresaron

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Renacuajos hacia el caño.

decepcionados porque la encontraron vacía.

Más tarde llegaron varios de nuestros compañeros Couchsurfing que se levantaron más tarde que nosotros, y con algunos de ellos estuvimos conversando en el restaurante.

A las tres de la tarde decidimos regresar para llegar a la carretera todavía de día. Sin embargo mis compañeros de habitación resolvieron quedarse en Arrecifes y yo continué solo el camino.  Cada tres minutos me encontraba con otros turistas que llegaban a acampar o alguno que otro, al cual le daba alcance.

A veces se encuentra uno recuas de mulas que llevan mercado para los restaurantes. Hay que tener cuidado, sobre todo cuando se transita por socavones entre rocas, pues las mulas van derecho, sin calcular distancias para que la carga no golpee al caminante que va por el estrecho sendero .

Estoy sudando y me siento cansado, pero de todas maneras el espectáculo de El Cabo, y el Parque en general,  merece cualquier esfuerzo.

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Bellezas del Mar Caribe.

Una mototaxi me arrimó hasta la finca. El trayecto siempre es largo y por terreno destapado.

Estuve donde Agustín comiendo queso con pan ocañero y luego anduve por la playa y participé de la fogata que organizaron los de Manizales. Hoy no hubo mucho ambiente para fiesta a pesar de ser la última noche del Encuentro. La mayoría se fueron para la playa y unos cuantos escuchamos un concierto de violín a cargo de uno de los estranjeros.

La noche de hoy está como la primera: con estrellas fulgurantes en el firmamento al cual no le cabe una constelación más.

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Mar Caribe cerca a Santa Marta.

De nuevo donde Agustín le escucho hablar de cómo hace unos años en esta zona no se conseguía yuca ni plátano, pues la mayoría de los terrenos estaban dedicados al cultivo de coca. Los traquetos pasaban por la carretera enseñando sus armas y aplicando la ley del más fuerte o mejor armado.

A partir del 2002 las cosas han cambiado, un plátano cuesta doscientos pesos y se cultiva también yuca, cacao e higuerilla. Ha vuelto la tranquilidad y se normalizó el precio de los alimentos.

Esta noche hace un poco de frío y la gente madrugó a dormir o tomaron licor antes de comer.

Mañana regresaremos a Santa Marta, más vale descansar temprano.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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