Pedraza (Magdalena).

Martes 12 de septiembre de 2017

Hay personas que tienen ‘un lejos bonito’: se ven muy atractivas a distancia, pero frente a frente tienen detalles para mejorar.

Así es Pedraza: se divisa muy hermoso desde lo alto, pero caminando por sus calles quedan todavía unas vías sin pavimentar y no siempre las fachadas están bien decoradas.

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Chalupa para viajar de Calamar a Pedraza en diez minutos.

Desde Calamar hasta Pedraza son solo diez minutos en chalupa. $5.000 se paga por el cupo y debe haber al menos seis viajeros para que el bote arranque.

Antes de las doce del día salimos ocho viajeros.

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Compañeros de viaje en la embarcación.

Aquí en Pedraza el muelle está en mejores condiciones que en Calamar: una fuerte estructura de hierro ofrece canales donde desembarcan las chalupas de pasajeros.

Los botes de carga simplemente se arriman a la orilla.

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Ramas que pueden ser impedimento para el motor fuera de borda.

Hoy martes el río tiene partes cubiertas con plantas acuáticas que trae la corriente, síntoma inequívoco de que el Magdalena está creciendo y en el interior del país caen lluvias.

Hay que tener cuidado, si a la hélice del bote se le enredan hojas, es necesario parar el motor, hacer girar la hélice en sentido contrario y ahora sí, libre de ramas, continuar la marcha.

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Imagen de la iglesia parroquial por dentro.

Cinco gallinazos viajan río abajo a bordo de un novillo muerto. Otros tantos sobrevuelan la presa a la espera de su turno.

Desde antes de llegar, las dos antenas para operadores de celular identifican el sitio donde está el pueblo magdalenense.

Las dos torres de la pequeña iglesia parroquial, no alcanzan a superar el alto de los árboles que rodean el caserío.

El muelle a donde llegan las chalupas, está a solo una cuadra del parque de Pedraza.

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Atracadero para las lanchas de pasajeros.

Por estos días están renovando el edificio de la Alcaldía, que funciona en el marco de la plaza. Algunos empleados despachan desde oficinas improvisadas en locales, frente al Hospital.

El edificio del sanatorio, de una sola planta, tiene toda una cuadra de frente.

Si no fuera por los aparatos de aire acondicionado que sobresalen en la pared, el hospital  se vería aún más pobre.

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Los techos de paja mitigan el calor dentro de la vivienda.

En Pedraza todavía quedan viviendas con techo de paja, lo que las hace muy frescas en su interior. Eso sí, esté prevenido por si lo pica un alacrán.

El parque se ve bien, con la imagen del Corazón de Jesús y plantas de coral adornando los cercos de las eras. El centro del pueblo es muy agradable.

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Plaza central de Pedraza.

Cuando tomé la foto del frontis, sentí como un corrientazo en todo el cuerpo. Debe ser la temperatura tan alta que hace a esta hora del medio día y más, bajo el sol canicular que ilumina el municipio. Ya en la sombra me sentí tranquilo.

Pedraza es un pueblo tan plano que en noviembre del 2010, cuando se rompió el muro de contención, las aguas del río Magdalena inundaron el pueblo, varias personas murieron y muchos habitantes perdieron sus cosechas, animales y enceres.

Por información que obtuve de los lugareños, supe que desde la ‘Loma del Acueducto’ se obtiene una buena panorámica de Pedraza. Así que por $3.000 abordé una moto-taxi que me subió y bajó del sitio.

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Panorámica del pueblo desde el Alto del Acueducto.

El valor del pasaje lo invirtió el conductor en la moto. A la salida en una residencia, venden botellas de vidrio con gasolina.

Muy bella la vista desde la enorme cubierta del tanque recién pintado. Aquí también el tanque ‘y el cielo se ven igual de azules’. En ese reservorio se almacena el agua para el pueblo.

Pedraza se aprecia muy bien desde esa altura y lo que resalta es la cantidad de árboles que rodean el caserío. Me impresiona la variedad de especies sembradas: mangos, totumos, plátano, naranjos y limones. Qué bien que se mantenga esa floresta.

A la una de la tarde me embarco de regreso a Calamar. A veces la chalupa cabalga sobre el agua. Los pasajeros de adelante deben estar alerta ante los brincos de la barca chúcara.  Claro, navegamos contra corriente.

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Estudiantes viajan en chalupa hasta la vereda.

Un grupo de escolares se bajó a la entrada a una vereda, donde hizo escala el barco, antes de llegar a nuestro destino.

Ya en Calamar, abordo por $3.000 una moto que me dejó en el peaje a la entrada a Arroyohondo.

Al momento apareció la buseta con aire acondicionado que, por $12.000 me dejará en Carmen de Bolívar.

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Navegando entre brincos por el Magdalena.

Durante el recorrido se escucharon solo vallenatos de Diomédez Díaz, algunos inéditos para mí.

Acá habitan en total 8.000 pedraceros, 2.500 en el pueblo y 5.500 en los campos.

El alcalde de Pedraza hasta el 2019 es el señor Gustavo Aquileo Osorio Osorio.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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