Sur-Occidente Antioqueño (Antioquia).

Con esta entrega inauguro otra Sección del blog dedicada a describir viajes de un día, en los cuales es posible visitar tres o cuatro pueblos en una sola salida.

Entre los paisas era costumbre los domingos, dar ‘la vuelta a Oriente’, visitando los municipios de Guarne, Rionegro, La Ceja y El Retiro.

Putumayo
Municipios del Putumayo, próxima entrega.,

Pues bien, en toda Colombia hay también pueblos cercanos que se pueden conocer en un día.

En la próxima entrega recorreremos varios municipios del Alto Putumayo.

Poco a poco describiremos circuitos fáciles correspondientes a otros departamentos, que se pueden hacer en una sola jornada y en transporte público. En auto particular resulta aún más fácil.

Circuito del sur-occidente antioqueño

Viernes 15 de enero de 2016

En esta primera entrega haremos cuatro paradas en localidades  cercanas a Medellín para visitar, en un solo día y en transporte colectivo, dos corregimientos: San Antonio de Prado y Sevilla,  y dos municipios: Heliconia y Ebéjico.

Se comienza por el sur de la capital antioqueña, para regresar en la tarde a través del Túnel de Occidente.

Por supuesto que para hacer detenciones sin afán,  hay que madrugar un poco, pero tampoco demasiado.

Primera parada: San Antonio de Prado

Este circuito lo realicé el año pasado cuando con una amiga salimos a dar la vuelta por el cercano sur-occidente antioqueño. Fue un paseo muy rico en el que incluso parte del recorrido, lo hicimos en auto-stop.

SAP
Iglesia de San Antonio de Prado (Medellín).

A las ocho de la mañana nos encontramos en San Antonio de Prado a donde cada uno llegó en bus urbano.

Tomamos café con buñuelo en la panadería de la esquina de arriba y luego fotografiamos y admiramos la iglesia que de verdad es sobria y bella. Tiene forma de castillo.

SA
Uno de los apóstoles en la iglesia de San Antonio.

Arriba de la nave central se ven las imágenes en vitrales redondos, de los doce apóstoles. En el centro del altar, San José con el niño Jesús en brazos y atrás en el coro, el órgano tubular.

Es un templo muy limpio, decorado con apliques dorados. Las estaciones del vía crucis, en alto relieves, también son de buen gusto.

Como ya el relleno de El Guacal no se utiliza para echar basuras, las posibilidades de hacer auto-stop hasta El Chuzcal, son limitadas. Así que de una vez pagamos dos mil pesos por persona al conductor de un chivero, para llegar al menos hasta La Cabaña y desde allí echar dedo.

CM
Interior del templo de San Antonio de Prado, corregimiento de Medellín.

Dicho y hecho: el primer automóvil al cual le pusimos la mano, se detuvo para recogernos.

Iban dos jóvenes ingenieros ambientales a trabajar en el depósito de residuos de alto riesgo que aún queda en El Guacal. Se trata de sobrantes más que todo de la industria, que se cubren con capas vegetales.

La chica nos aclara que los residuos hospitalarios, esos sí se incineran.

TCh
Tortas de chócolo, pasteles y otros fritos.

En El Chuzcal el alto hasta el cual se asciende antes de bajar a Heliconia,  hay varios puestos de fritos en donde los fines de semana venden empanadas, torticas de chócolo, arepas de huevo y morcilla.

Muchos ciclistas que suben a entrenar a ese alto, acostumbran desayunar allí para bajar bien alimentados.

Luego, a lo que vinimos: desayunar con morcilla recién hecha en uno de los comederos que hay en el alto de El Chuzcal. Y sí, estaba rica la preparación.

Segunda Parada: Heliconia

Apenas terminamos el desayuno, le pusimos la mano a un auto Renault 9 que pasó hacia Heliconia.

MH
Panorámica del municipio de Heliconia, en el sur-occidente antioqueño.

El conductor tuvo a bien llevarnos, primero solo hasta Heliconia por diez mil y luego hasta Sevilla, a los dos por $20.000.

Juan Pablo, nuestro conductor del Renault 9, es una persona con carisma. Desde el principio nos cayó bien, por amable, prudente y atento.

C
Parque central y escultura del cerdo.

Accedió de buena gana a esperarnos diez minutos mientras fotografiamos el marrano y la iglesia de Heliconia.

La iglesia de Heliconita está bien: lo mejor es el retablo central en madera, y el piso en baldosa antigua de hermoso diseño.

BB
Bancas y bella baldosa del templo de Heliconia.

Nuestro chofer ofició además como guía turístico, dándonos información respecto de la vía y de las empresas porcícolas asentadas en la zona.

Porque cada cinco minutos nos encontrábamos un camión doble troque de los que cargan concentrado para los 500 mil cerdos que la empresa PorciCarnes levanta en todo el sector.

Es una granja tan grande que todos los días sacrifican mil cerdos para el mercado de Medellín y otras ciudades. Y posee cien carros doble troque, todos de modelo reciente.

CA
Bella arquitectura de un Colegio antiguo en Heliconia.

La empresa utiliza la porquinaza para abonar los corrales en los cuales levantan ganado de leche y carne.

Y sí, se ven a lo lejos unos predios tan supremamente verdes y fértiles que sin lugar a dudas son de los que fertilizan con excrementos de los cerdos.

H
Planta de Heliconia en el parque del municipio.

De El Chuzcal, arriba de San Antonio de Prado, hasta Ebéjico, todo ese tramo es destapado. Y en estos días sin lluvia, se levanta polvo, menos mal hay poca circulación de vehículos por esta vía.

Tercera Parada: Sevilla

Lo que más nos gustó de la carretera entre Heliconia y Sevilla, fue la finca El Rin, que perteneció a Pablo Escobar.

Es una belleza de hacienda con laderas pendientes, sembradas de café. Por ahí se ve una edificación grande que corresponde al beneficiadero de esa finca.

GC
Inmensos galpones para cerdos cerca a Sevilla.

El Llano de San José es una vereda lineal muy extendida que se encuentra uno antes de llegar al alto, en el sitio llamado ‘Paloblanco’.

Qué paraje tan hermoso, con vista de ensueño sobre pendientes verdes y de todas maneras cultivadas.

La vista se pierde en el horizonte de colinas más bajas. Incluso por acá se ve muy claro el municipio de Anzá, allá abajo cerca del cauce del Río Cauca.

También observamos otra hacienda con trapiche de caña funcionando.

Molienda.
Finca con molienda .

 

A las 12:15 llegamos a Sevilla.

De entrada a la plaza principal, Sevilla, corregimiento de Ebéjico, nos gustó.

TM
Plaza y templo moderno de Sevilla (Ebéjico).

En el parque crecen rosas de diferentes colores y hay un listado de las víctimas del conflicto armado, asesinadas, secuestradas o desparecidas durante los años difíciles de 1990 al dos mil.

Comimos granadillas en la venta de frutas y verduras de la plaza, anduvimos por el pasaje peatonal decorado con palmas, y subí a la emisora del pueblo en donde me recibieron muy bien.

CP
Calle peatonal en el centro de Sevilla.

El próximo bus para Ebéjico no sale hasta las dos de la tarde, así que salimos hacia la carretera en dirección a nuestro próximo objetivo, con la esperanza que algún carro nos lleve.

Fotografié uno de los ángeles que engalana el cementerio de Sevilla y arrancamos a caminar en descenso por la vía sin pavimento.

PB
Parajes muy bellos en la carretera.

Los vehículos que nos encontramos todos eran en contra vía, o motos que llevaban parrillero.

Y hubo algo que me impresionó: una casa humilde donde había dos señoras. Entramos a fotografiarlo. Todo estaba limpio y en orden. Se ve que quienes viven allí son personas pobres pero honorables.

Bueno, ya llevábamos como media hora caminando por la carretera y no aparecía la opción de transporte hasta Ebéjico.

Así que cuando el paisaje cambio, se hizo más abierto y hermoso, nos sentamos a descansar a la sombra de árboles y en un quicio al borde de la vía.

Divisamos hacia las montañas muy iluminadas, conversamos algo hasta cuando apareció una moto-ratona vacía que por $5.000 nos llevó hasta Ebéjico.

Cuarta Parada: Ebéjico

No, qué viaje tan agradable, en moto-ratona desde más debajo de Sevilla. Descendimos hasta el puente sobre la quebrada La Clara y en media hora estuvimos en las calles de Ebéjico. Hace un día lo más brillante y caluroso.

E
Panorámica del Municipio de Ebéjico, al occidente de Antioquia.

Ya en la plaza fotografiamos el frontis, con ese reloj de la torre de buen aspecto y entramos al templo a tomar panorámicas de la iglesia.

Saludé al párroco quien salió a revisar los trabajos y luego entramos al restaurante ‘Sabor y Punto’, para saborear una bandeja con carne sudada.

TP
Templo parroquial en Ebéjico.

En esas nos dimos cuenta que el bus de las tres ya arrancaba para Medellín y, como el próximo no saldría hasta las cinco, decidimos cortar la visita a Ebéjico y viajar en seguida.

Recordé la vereda Gramala, antes de la curva que permite divisar hacia la carretera que baja para Santafé de Antioquia.

FT
Reloj en la fachada del templo.

Pasamos el puente sobre la quebrada La Sucia y ahí sí subir hasta la carretera hacia el túnel y seguir ya por terreno menos escabroso. Lo bueno de este bus Yutong en el que vamos, es que tiene cinturón de seguridad y doble descansabrazo en todas las sillas.

En Doña María me despedí de mi amiga.

Lo chistoso fue que en seguida cuando esperaba el bus para la Alpujarra, se bajó el conductor de un camión que venía de Entrerríos, a preguntarme cómo cogía la regional para llegar hasta Sabaneta.

PC
Patio de casa antigua en Ebéjico.

Le dije que yo iba para allá, que si quería me iba con él y lo guiaba.

Así fue, total que más temprano de lo que creía, llegué a mi casa.

Este fue un viernes memorable, me gustó mucho visitar los tres pueblos en un periplo que hacía tiempo quería hacer y para el cual hoy tuve una buena compañía.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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