Ayapel (Córdoba).

Planicies verdes, garzas con siluetas estilizadas y árboles de ramas gruesas y follaje tupido, prevalecen alrededor de una vía de muchas rectas y completamente plana, entre La Apartada y Ayapel.

A la entrada al pueblo nos recibe con lanza en el brazo, la imagen del Cacique Ayapé que le da nombre a la ‘Capital Pesquera de Córdoba’.  

Bienvenida.
Cacique Ayape.
Escudo.
Insignia del municipio.

Minería, pesca y ganadería son las principales fuentes de ingresos de los ayapelenses.

Rayos y Ramsar.

Ayapel es un pueblo al que quisiera volver, así me parta un rayo. Y es que lo único que sabía de este municipio cordobés es que junto con Cáceres (Antioquia), es uno de los pueblos que recibe más descargas eléctricas por año. Según estadísticas, en Ayapel caen en promedio 6.000 descargas eléctricas cada mes.

Al suroeste de la Mojana, entre los ríos Magdalena y San Jorge, zona de abundantes ríos, lagunas y humedales, se asienta este destino turístico. La existencia de tanta humedad garantiza bellos atardeceres casi todos los días.

Embarcación.
Barca sobre la ciénaga.

Hace poco la ciénaga de Ayapel fue declarada como sitio Ramsar y lugar de descanso para las aves migratorias procedentes de Canadá.

El convenio Ramsar, nombre de la ciudad iraní donde se firmó el Acuerdo en 1.971, trabaja por la conservación y uso racional de los humedales alrededor del planeta con enfoque de ecosistema. Incluye lagos, pantanos, manglares, ríos, en todo el mundo.

Billar.
Bar típico de pueblo.

Particularidades.

Ayapel no tiene la estructura convencional de cualquier pueblo, con la iglesia frente a la plaza principal, en todo el centro del conglomerado. No. Aquí el templo parroquial está en el extremo del casco urbano, en una explanada frente al lago.

Patrono.
Al centro San Jerónimo.

La iglesia parroquial de San Jerónimo de los Montes de Ayapel se llamaba antes Nuestra Señora de la O pero, según decisión de algún párroco, se le cambió el nombre por el de San Jerónimo, patrono del municipio. En el transporte un lugareño sostenía:

‘Yo no me amaño con ese nombre, me parecía mejor el de antes’.

Claro, el primero tenía su misterio y era poco común. Difícil encontrar esa advocación para la Virgen.

Fachada.
Iglesia neo-gótica.

La iglesia de San Jerónimo con dos encumbradas torres ostenta detalles neo-góticos que la hacen ver imponente.

Más allá, frente a las instalaciones del Colegio se llega a la plaza central con tarima y cancha mixta.

En Ayapel las dos calles principales terminan redondas como atentando contra la virginidad a la Laguna.

Jesús Arana.
Foto por Jesús Arana.

Ahora hay un aeropuerto privado a la entrada al municipio. Antes existió otro campo de aviación oficial que fue invadido por algunas familias desplazadas y hoy constituye el barrio San Jerónimo.

Acá también hay cancha de Softbol y Plaza de Toros permanente donde cada año se celebran corralejas.

Las dos columnas a la entrada a la Alcaldía engalanan la calle principal que une al puerto con la plaza central.

Alcaldía.
Centro Administrativo.

En la alcaldía, los funcionarios me recomendaron visitar el Puerto sobre la Ciénaga. E incluso sugirieron ir en lancha hasta el corregimiento El Cedro, cuyas casas y tanque del acueducto y se ven al otro lado del río, desde el atrio de la iglesia.

Puerto.
Puerto Fluvial.

Ricuras gastronómicas típicas de Ayapel son las panelitas de coco, el enyucado y la carne de hicotea, que se consume principalmente en semana santa. Lástima. 

Aún quedan algunas casas de estilo clásico en Ayapel. Y observo cómo algunos de los comercios pertenecen a colonizadores antioqueños que vinieron a probar suerte cerca de la Ciénaga.  

Esquina.
Construcción antigua.
Paisas.
Influencia antioqueña.

Lo mejor: la laguna.

Ya comienza el ocaso, algunas lanchas surcan la ciénaga dejando atrás una estela de espuma e imprimiendo sobre el agua su silueta fosforescente. Promete estar muy bello el atardecer.

De pronto, una diana inmensa se eleva sobre el espejo de agua. Su luz se refleja en la ciénaga como un sendero luminoso que dirige la mirada hacia la luna llena y redonda.

No había visto antes una luna tan grande. Lástima que va perdiendo tamaño pero gana luminosidad a medida que asciende sobre la esfera celeste.

Diana.
Luna gigante.

Apenas oscureció entré a la Terraza del Muelle a contemplar el paisaje lunar y tomar soda mientras se escuchan los vallenatos viejos que coloca el barista.

Qué bello lugar este, un salón grande con vista a la ciénaga. De vez en cuando una barca tardía se mueve entre las tinieblas de la laguna. Para todo viajero que pernocte en Ayapel es imperdible sentarse acá al atardecer.

Nocturna.
A la luz de la luna.

Fue esta una gran noche, a pesar de no tener compañía. Pero como decía Judith Sarmiento, ‘a esta edad, a veces la mejor compañía es uno mismo’.

A las ocho de la noche, me pudo el cansancio y fui a dormir plácidamente en el hospedaje arropado con tendidos blancos.

Qué día el de hoy, encantador y, la noche: para el recuerdo.

Hospedaje.
Hotel Familiar.

La alcaldesa de Ayapel 2016-2019 fue Marisel Náder Náder, y hasta el 2023 gobernará el municipio el señor Isidro Vergara Farak.

Acá viven en total 42.000 ayapelenses, distribuidos por partes iguales en el pueblo y en los campos.

Miércoles 17 de agosto de 2016

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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