Labranzagrande (Boyacá).

A 210 kilómetros al oriente de Tunja y a un lado de la carretera que comunica a Sogamoso con Yopal, se encuentra Bahondo: la entrada a Labranzagrande, comúnmente conocido como ‘La Grande’. De allí hasta el pueblo son 45 kilómetros de recorrido.

Trabajos.
Obras en la vía.

Bahondo es un cruce insospechado, máxime a primeras horas del día. Una Virgen delgada observa el valle desde lo alto del pedestal y a este lado, un puente en arco de medio punto, con la baranda revestida de musgo soporta el paso de los carros y el peso de sus años.

Arco.
Puente antiguo.

Por debajo atraviesa el río Cusiana, de aguas claras y al lado se mantiene una vivienda abandona, escenario ideal para una película de terror.

Al frente un peñasco de colores ocres y fisuras desnudas y a continuación la valla evidente que da la bienvenida al municipio de Labranzagrande.

Terror.
Vivienda abandonada.

Únicamente los primeros tres kilómetros de esta ruta tienen pavimento. En adelante no se volverá a ver asfalto sino hasta el regreso a Sogamoso.

Viene un ascenso hasta el Alto de Mogotes y a partir de la cumbre, el descenso pendiente, largo y continuo hasta Labranzagrande.

El poblado queda como en una meseta, algo inclinada y al lado del río Cravo Sur. ‘La Grande’ se divisa antes de llegar con su iglesia de fachada sencilla.

Atravesamos el puente metálico, colgante y rojo sobre el río Cravo Sur y en pocos minutos llegamos al pueblo.

Puente rojo.
Río Cravo Sur.

Ante todo fotografiar el interior de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, de plano tan profundo como su nombre, con techo de asbesto y algunas entradas de luz a través de tejas traslúcidas. 

Muchas imágenes de santos se ven a los lados de la única nave.

Altar.
Retablo central.
Parque.
Plaza principal.

En las tardes cuando el sol se inclina hacia el occidente ilumina la fachada de la iglesia que, gracias a la pintura de tonos pasteles se ve agradable.

Diseño urbanístico.

El pueblo se levantó sobre una meseta baja pero rodeada de montañas. Muy bonito, aunque por el encierro y la falta de brisa, se siente más calor.

Parque.
Parque florido.

La plaza central de Labranzagrande es amplia y casi plana, con un parque de varios niveles también suficiente a pesar que tiene además fuente de agua, cancha mixta y tarima para eventos. 

En la parte inferior de la plaza y al lado de la Estación de Policía, está la Alcaldía esa sí de aspecto modesto.

Muchas de las casas lucen la fachada pintada de blanco y puertas y ventanas de color verde oscuro. Se ven apacibles, me encantan esos tonos.

Fachadas.
Esquina de la plaza.

Las aceras hace poco fueron re-construidas pero en su diseño le dieron prioridad al auto por encima del peatón.

Ante una puerta de garaje, quien va a pie deberá bajar y subir una escala. En cambio el vehículo motorizado que va a ingresar al parqueadero lo tendrá todo facilito.

¿Cuántas veces entra o sale un auto en el día? Y ¿cuántos peatones circulan por la acera en una jornada?

Acera.
Incomodidad para el peatón.

En la alcaldía le expresé esta inquietud a la ingeniera y secretaria de Planeación del Municipio y ella muy razonable aceptó la sugerencia. Fue mi forma de dejar huella en Labranzagrande.

Pasteles de yuca.

En la única cafetería que hay en el marco de la plaza me hago fotografiar del Capitán de la Policía que junto con funcionarios de la alcaldía, la médica y algunas profesoras, elaboran la lista de los ingredientes para una chorizada en la noche.

Para donde se mueve el Capitán, lo sigue un piquete de cuatro soldados bien armados, en escuadra y a distancia prudente. Semejante protocolo contrasta con el temperamento tranquilo de la gente en Labranzagrande.

Pastel.
Delicia gastronómica.

Qué delicia de pasteles de yuca con carne y huevo los que fríe Floralba, una señora aseada y amable. Los pasabocas le quedan suaves y crocantes al mismo tiempo, con relleno de un sabor exquisito.

Influencia Llanera.

Un caballo con su jinete hecho en chatarra, decora la plaza frente a la alcaldía. Es el toque llanero que caracteriza al pueblo labrancero.  

Y es que en Labranzagrande confluyen las culturas boyacense y casanareña, pero gusta sobre todo la música con arpa y maracas y el zapateo de las estepas orientales.

Caballo.
Binomio llanero.

Por acá ha sido intenso el verano, todo se ve amarillo donde antes primaba el verde. Pero bueno, para mí mejor, no hay como viajarenverano.

Al nordeste y detrás de la iglesia se ve el mirador alto con la imagen de la Virgen sobre el pedestal. Y cerca al centro, un bayado de revista.

Muro.
Piedra sobre piedra.

Una cosa que sí he observado en Labranzagrande es que hay pocos carros y motos. De ahí que es un pueblo tranquilo donde se escucha la sabia que trepa por las ramas de las plantas.  

Regreso a Sogamoso.

El sitio más arriesgado de esta carretera se ubica frente al cerro llamado ‘El Voladero’, precisamente por los precipicios verticales y profundos que bordean la vía.

En el punto más azaroso hay un monumento a la Virgen del Voladero, en donde paramos para que el conductor prendiera una veladora a la imagen carmelita.

Cerro.
Virgen del Voladero.

Pasamos el Alto de Mogotes y de ahí a Bahondo, donde comienza la vía para LaGrande, son solo diez minutos. Viene un tramo de pedregales blancos y después los tres kilómetros de pavimento antes de tomar la troncal Sogamoso-Yopal.

Adelante de Bahondo sobre la troncal a Yopal paramos en el kilómetro 45 en donde venden exquisita aguadepanela con queso.

Esta vez me encimaron un pelo, menos mal lacio; más una porción de ‘queso de cabeza’, que no había probado antes, de buen sabor, como a salchichón muy grasoso, pero al fin y al cabo proteína.

Queso.
Media-mañana.

En Labranzagrande viven en total 5.000 labranceros, 1.000 en el pueblo y 4.000 en las veredas.

Alcaldes de Labranzagrande han sido: 2008-2011 Felix Hernando Poveda; 2012-2015 Hernando Abrahan Pérez Fernández; 2016-2019 Segundo Jacinto Pérez Archila. Y hasta el 2023, la señora Erica Paola Peña Álvarez.

Martes 27 de febrero de 2018

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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