Molagavita (Santander).

Molagavita hace parte de la provincia García Rovira y extiende sus dominios en el centro oriente de Santander, a 30 kilómetros de Málaga y a 130 de Bucaramanga.

Calle.
Mucho verde al rededor.
Pano.
Panorámica del casco urbano.

El viaje de Málaga a Molagavita se hace en dos horas y en bus mixto conducido por Mauricio, un muchacho amable a quien todo el mundo saluda por el nombre.

Al cancelar el pasaje, Mauricio entrega un Lokiño para agregar más dulce a los paisajes relucientes del camino sin pavimento.  

Salimos por la carretera que viene de San Andrés. El cero está en Málaga y en el kilómetro 22 sale el cruce para Molagavita.

La vista es de un verde vivo cautivante, máxime ahora con el firmamento despejado.

Después de subir al cerro, en el kilómetro 13, se divisan muy bien los pueblos de Málaga, Enciso, Miranda e incluso San Miguel, donde estuve ayer.

Balcones.
Balcones floridos.

Primeras impresiones.

A las siete de la noche llegamos a Molagavita. Lo primero fue ver en el noticiero las fotos del sub-campeonato de Rigoberto Urán en el Tour de Francia.

A manera de bienvenida la señora del hotel me sirvió lo que necesitaba como cena: un chocolate caliente con panes.

Los dos poderes de la sociedad molagavitense se encuentran frente a frente haciendo parte del marco de la plaza: la iglesia arriba y la Alcaldía en la parte inferior.

La cúpula de la torre única del templo parroquial, me gusta por elegante y de buen diseño. El interior de la ermita lo ilumina la luz que atraviesa los vitrales de buen gusto y con escenas bíblicas.

San Pedro.
La imagen de San Pedro en lo alto.
Crucifijo.
La Crucifixión.

Esta noche he visto pasar seis chicas y todas como bonitas, o por lo menos agradables. Pa’ que vea, lo que menos esperé encontrar en Molagavita.

Lunes 24 de julio de 2017

El día de verano que amaneció hoy está preciso para fotografiar las fachadas del pueblo contra la cuales pegan los rayos del sol.

Desde temprano anduve por algunas calles. En la parte de arriba hay aulas construidas sobre pilotes que no se utilizan. Como que fueron salones que donó el gobierno nacional y por alguna razón siguen en desuso.

Esquina.
Esquina central.

Molagavita tiene el pecado del predio tan inclinado donde se levanta. La Plaza principal es quizá uno de los espacios más pendientes.

Para los desfiles de comparsas durante las Fiestas Patronales de San Pedro y San Pablo, los prados inclinados del parque sirven de tarima para ver pasar las carrozas.

De resto se ve agradable el pueblo, la tranquilidad es uno de sus atractivos, aunque el comercio es reducido.

Templo.
Sobriedad y armonía.

Tierra de artistas y gente amable.

El busto de Luis María Carvajal Prada, compositor, guitarrista y tiplista molagavitense decora el parque central.

El maestro Carvajal murió de un infarto en 1.960 justo cuando comenzaba a dirigir la orquesta en una presentación.

Carvajal Prada es el autor del himno de la Policía Nacional, como también de la conocida melodía: ‘Viva la Fiesta’, aquella que dice:

´Punch, papana Punch, vení pa’ cá, no puedo ir, por qué mi amor, ahí está papá, disimulá, sacále el sí…’.

Cada año se celebra en Molagavita el ‘Concurso Folklórico de Danza y Música Colombiana Luis María Carvajal’.

Compositor.
Luis María Carvajal.

Bueno, me falta la foto panorámica de rigor. Un campesino que iba para el trabajo me llevó en su moto al mejor sitio, sobre la carretera que llega al pueblo desde el kilómetro 22.

El regreso también fue de cachete en moto conducida por un señor tan generoso como la mayoría de los molagavitenses.

En terrenos del municipio de Molagavita se cultiva la raza caprina de origen colombiano que se adaptó muy bien a las condiciones agrestes del Cañón del Chicamocha.

Río.
Río Chicamocha. (foto Juan A. Quintero).

Los capricultores asociados ofrecen alojamiento en carpa para quienes estén interesados en visitas de inmersión a sus comunidades. Los campesinos cultivan además melón y aguacate y gozan de preciosas vistas sobre el río Chicamocha.

Me hago fotografiar en el atrio teniendo como fondo el rompecabezas con lajas de piedra que forman la fachada del templo de Molagavita.

Muro.
Muro en piedra.

Regreso en el lechero.

Hasta las diez de la mañana no sale Mauricio en su camión para el kilómetro 22. Mientras tanto otro campesino me llevó en su moto hasta la salida, para tomar nuevas fotos del pueblo y escribir el borrador del relato.

Más tarde, después de escuchar los pitazos en la plaza, apareció el bus mixto de Mauricio. Este carro hace las veces de lechero en el espacio sin bancas.

Cada dos kilómetros había que parar para que Mauricio subiera las canecas, casi todas de plástico resistente.

Otras veces  el ayudante  recogía la cantina en la que estaban empacados los tres o cinco litros de leche que, el ayudante vaciaba en la caneca más desocupada. Mauro anotaba en un cartón lo recibido, y el viaje continuaba. 

En las Ferias Ganaderas de Molagavita se premia al dueño de la vaca a la que más leche le saquen.

Lechero.
El camión de la leche.
Alcaldía.
Sede administrativa.

Acá habitan en total 5.800 molagavitenses, 800 en el pueblo y 5.000 en las veredas. 

Alcaldes de Molagavita han sido: 2004-2007; Edinson Orlando Oviedo Caro; 2008-2011  Edwin Antonio Prada R. 2012-2015 Claudia Patricia Barajas B. 2016-2019 William Eduardo León Barajas y hasta el 2023 el señor Jesús Alexis Barajas Barajas. Acá no hay que barajar mucho para elegir alcalde.

Domingo 23 de julio de 2017

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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