Vélez, Santander

Miércoles 15 de abril de 2015

Por $3.000 salí desde Barbosa (Santander)  para Vélez, en una camioneta colectiva que, en solo media hora, recorre los 17 kilómetros que separan las dos ciudades.

Plaza y Catedral de Vélez.
Plaza y Catedral de Vélez.

Cinco kilómetros antes de llegar a Vélez, en la ‘Zona Industrial Los Guayabos’, observé una chimenea humeante y me dije: ‘Aquí están haciendo bocadillos’.

Entonces me bajé del colectivo para ver si me permitían conocer el proceso productivo en: ‘Veleña de Bocadillos’.

La ventaja es que por mi hablado, la gente fácilmente me identifica como paisa y eso, la verdad, me abre puertas. Además la tarjeta del blog que le entregué a la dueña de la fábrica, le dio aún más confianza.

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Máquina despulpadora de guayaba.

La misma gerente fue quien me acompañó por el recorrido, pues a esta hora del medio día, los obreros están en el descanso del almuerzo.

La mayoría observa en el noticiero de televisión, los detalles de la triste muerte de once soldados en el Cauca, a manos de las Farc. Qué desgraciados…

Con mi anfitriona anduvimos por la bodega de insumos, la de materias primas, guayabas, claro; la caldera y luego pasamos a la sala de producción en donde humeantes ollas gigantes, de acero inoxidable, hervían el arequipe, con el cual hacen los tumes: aquellos bocadillos alargados rellenos con dulce de leche. Por supuesto que dentro de la fábrica, el olor a guayaba y arequipe, era para volverse agua la boca…

BC
Tajadas de bocadillo combinado.

Mientras tanto, la jefe me explicaba la diferencia entre los distintos productos: lonja, ojitos o rollitos.

Muy querida la señora estuvo conmigo y me permitió fotografiar el proceso, hasta cuando llegamos al área de empaque y despacho.  Ese recorrido me lo soñaba yo desde hace años.

Luego tomé un colectivo que por $2.000, me arrimó hasta la plaza principal de Vélez que, no es plana, sino inclinada.

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‘Iglesia atravesada’.

Abajo está la ‘iglesia atravesada’, como llaman a la Catedral veleña, pues en realidad, por la topografía tan irregular, tuvo que edificarse en la parte de abajo y a lo largo de la plaza principal.

Hoy miércoles está cerrada, pero lo más bonito son las dos torres muy separadas, que decoran los extremos. Para colmo, hoy hace un día de sol precioso, no hay como viajarenverano.

Qué jornada tan especial ha sido esta. Todo me ha salido bien. He vivido experiencias increíbles en Boyacá y Santander. Nunca esperé conocer tanto y disfrutar de esa manera.

Piso.
Salones con piso en madera.

En la Panadería Don Pacho, la hija del dueño me recomendó visitar el Colegio Nacional Universitario, el establecimiento educativo más antiguo y emblemático de Vélez.

¡Qué hermosura! No esperé encontrar una edificación antigua tan bonita. Cómo será que el piso de la segundo planta, todavía es en tabla.

Los arcos de la edificación, el techo en teja antigua y las ventanas de los salones son detalles singulares y admirables de este colegio. Qué bueno haberlo conocido.

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Colegio Nacional Universitario.

También fotografié el mosaico de los bachilleres que se graduaron en 1.949, el año en el que nació este viajero.

Al regreso desde Vélez, en buseta colectiva, ocupé el puesto de acompañante del conductor, un señor amable que me permitió fotografiar el caballero y caballo hechos en chatarra, que decoran el ingreso al Comando de Policía, y la escultura del traste de guitarra, que hay a la salida.

En Vélez se celebra todos los años el ‘Festival de la Guabina y el Tiple’ que, según me cuentan, es el festival más antiguo de Colombia.

Horas  más tarde, cuando regresé de Chipatá, pude probar por mil pesos, unos de los muffis de queso más deliciosos que he comido. Qué suavidad y cuánto sabor. Me pareció un postre increíble. Lo venden en Don Pancho, la panadería de la plaza, diagonal a la Catedral.  Me lo sirvieron calientico, luego de haber estado 20 segundos en el microondas. No, ¡qué delicia!

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Alcaldía de Vélez.

También aproveché los minutos antes que saliera el colectivo, para fotografiar las banderas que flameaban con la brisa vespertina, en la fachada de la Alcaldía y diagonal al Palacio de Justicia.

Me gustó mucho Vélez, es un municipio grande y agradable, a pesar que sus calles son pendientes. Me recuerda el casco urbano de Yarumal, en Antioquia, otro pueblo grande pero de topografía inclinada.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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