Para viajar se necesita, más que dinero: Actitud.

Muchas personas creen que sin dinero no se puede viajar. Yo creo que para viajar no se requiere mucho presupuesto. Por el contrario, pienso que es más importante la actitud, la vocación de viajero, que no es algo innato, sino que se puede aprender.

Sin embargo, esa actitud viajera está muy relacionada con

  • la capacidad de asombro,
  • el espíritu aventurero,
  • el disfrute de cosas sencillas.

Estas tres cualidades si bien se pueden fomentar, sí son más inherentes a la persona, parecieran más aptitudes que hábitos aprendidos, nacen con nosotros.

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Viajando en auto-stop por Puerto Nare.

Me explico: aquel joven que a pesar de su corta edad es reservado, prefiere las actividades individuales, es poco sociable, seguramente no llegará a ser un viajero.

No obstante, hay que tener en cuenta que durante la adolescencia todos fuimos tímidos, temerosos, poco sociables.

Y es que la personalidad se forma a partir de dos factores: el temperamento con el cual nacemos y las situaciones que nos toca vivir. Temperamento y experiencia son los pilares que soportan nuestro ser adulto.

Entonces puede darse el caso, de un joven que hasta que fue a la universidad era retraído, poco sociable, temeroso. Pero por la carrera que estudió, los compañeros que tuvo o el trabajo que consiguió, vivió situaciones de choque que le hicieron cambiar su personalidad y llegar a ser extrovertido, osado, amante del riesgo.

Ese fue mi caso. El hecho de haber trabajado en ventas, en diferentes ciudades y bajo presión permanente, hizo que venciera la timidez, fuera más arriesgado y fortaleció mi capacidad de logro.

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Comer algo novedoso, sin gastar mucho dinero.

En síntesis, cualquier persona puede aprender a viajar y disfrutar de los paseos, las excursiones, necesitar salir de su mundo.

El trabajo comercial fue para mí una experiencia fundamental que sacudió mis temores y modificó mi personalidad. Entonces comencé a ser viajero, encontré el gusto por lo desconocido, el trato con las personas y el espíritu de observación.

Por otra parte, uno puede hacer un viaje que no implique gastar mucho dinero: por ejemplo, visitar un barrio de la ciudad donde se vive, viajando en bus urbano.

O Recorrer el parque o calles cerca al lugar de residencia, con actitud de viajero: mirando aspectos desconocidos, hablando con la gente o comiendo platos nuevos.

En Medellín, por ejemplo, el Metro, los Cables y el Tranvía, ofrecen muchas posibilidades para recorridos económicos y novedosos.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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