Jardín (Antioquia).

Jueves 19 de julio de 2007:

Muy temprano abordé en la Estación Envigado un bus de Andes-Jardín. Desde el momento en que abordé ‘la nave’ me sentí dentro de la  Cultura Jardineña,   por la cantidad de detalles de servicio que hablan del respeto por el pasajero. No había tenido antes un viaje por carreteras antioqueñas,  más  tranquilo y placentero.

Igl
Basílica de la Inmaculada en Jardín.

Aunque casi no se usaron, a lado y lado de la parte alta de la cabina, hay suficientes anaqueles con puerta, para guardar equipaje de mano. Estos gabinetes no se necesitaron porque casi todos los pasajeros colocaron su equipaje en el suelo,  por una razón elemental: el piso antideslizante y amplio,  brillaba de lo limpio.

Cerro.
Paisaje en la carretera al suroeste antioqueño.

El paisaje por la carretera, sobre todo a partir del Cerro Tusa es precioso. Hace un día despejado, sin lluvia. La vegetación es frondosa y para destacar se ven los árboles, variados, altos unos, frondosos casi todos y siempre verdes y hermosos. Antes de llegar a Andes hay casa-fincas muy bonitas con vista sobre el valle. Los samanes en el parque de Hispania se ven radiantes. Son como seis.

En Andes apenas si nos detuvimos unos minutos, que aproveché para tomar tres fotos de la plaza. De ahí en adelante el paisaje es típico de la zona cafetera. Montañas de mediana altura que se ven como con cabello crespo, por los surcos de café. A mitad de camino hacia Jardín, hay una casa finca de colores rojo y blanco espectacular. Porque además está decorada con palmas esbeltas y altas que, contra el cielo azul dibujan una hermosa silueta.

En Jardín llegué directo a asegurar alojamiento. A continuación, en la cafetería El Alazán,  a tres puertas de la Casa de la Cultura, disfruté de un delicioso yogurt de frutas: mora, mango o piña. Es espesito y suave. Y en Montecarlo, unos pasos más arriba, la especialidad es Kumis Casero que lo preparan con azúcar, al gusto del cliente. Sabe muy bueno.

Nave
Balcón corrido de la nave central.

Cuando salí al parque divisé en la torre de la iglesia, al director de la emisora. Qué veo! Pues es mi oportunidad para tomar algunas placas del pueblo y de la plaza desde lo alto del frontis parroquial. Así que sin pedir permiso, (a veces es preferible pedir perdón),  subí las escaleras y le entregué la cámara a un funcionario de la parroquia, para que tomara las fotografías, sobre todo una del balcón corrido que decora lo más alto de la nave central.

La sirena de las doce del medio día me cogió en el Café Internet, sobre el supermercado de la plaza. El tinto, que en Rionegro me cobraron, aquí sí es cortesía de la casa. La ventaja de los pueblos pequeños…

Galeía
Típica casa de pueblo, en Jardín (Antioquia).

Subí por la calle de la Alcaldía, para admirar, a través de las ventanas que dejan abiertas a propósito,  el interior de muchas casas cuyas alcobas, corredores y patios son bellísimos. En esta se ve el aguamanil al pie de la cama, la mesa de los santos, el escaparate de tres cuerpos al fondo, la silla mesedora y el tocador de espejo redondo en la pieza del medio.

También me encantó la casa de un señor que cultiva orquídeas y anturios. Su residencia es toda una belleza por el colorido de las matas y el brillo de la baldosa antigua; una vivienda limpia, bien decorada y con mucho calor de hogar. Y ni hablar de la hospitalidad del dueño,  que me  permitió entrar y admirarla con tranquilidad. Esta gente de Jardín es muy especial con el turista.

Taburetes
Taburetes de cuero con vista a la plaza.

Más tarde me tomé un tinto lo más de bueno, en taburete de cuero recostado en la pared, con vista al parque desde la mismísima acera. Qué vida buena, esta!

Estando en Jardín, la subida en teleférico al Cristo Rey, es obligada. Desde arriba la vista sobre el pueblo es preciosa. Se ubica uno  muy bien diferenciando en el oriente: la cancha de fútbol, el coliseo, el colegio y las instalaciones de Confenalco.

Y hacia el occidente se ve muy claro el Hospital, construido con la misma piedra de la iglesia, y el cementerio a la entrada al pueblo, que tiene una torre central muy vistosa. Hacia el sur, el convento de las Hermanas Concepcionistas y sus patios tan hermosos, como vedados al público, por ser un monasterio de clausura.

Cristo
Esquina de la plaza y Cristo Rey al fondo.

Subí por la carrera, hasta el sitio donde venden los dulces de todos los sabores y frutas. Y sí, hay bocadillos de mora, de ochuva y hasta de arracacha. Allí cerca, está la casa de Carlos Mario Betancur,  un ciclista profesional, que está teniendo mucho éxito en Europa. El hombre estaba haciendo bicicleta estática en su casa.

Regresé al parque para admirar el entusiasmo y originalidad con los cuales ‘Relincho’, un envigadeño que vende sus obleas en Jardín, a $1.500 la unidad. Se la gana toda… Y se la merece, pues es un excelente vendedor, con su cola de caballo atrás y sus alaridos similares al de un caballo padrón.

Algo que me gusta mucho de Jardín, es el tañido de las campanas de la iglesia, y el reloj que da los cuartos de hora. Tienen un bello timbre y al escucharlas, sí que se siente uno en la provincia.

También admiré las cabañas tan hermosas que hay arriba, sobre la montaña del occidente y cerca de la estación a donde llega la garrucha. Me cuentan que ese sector se llama Las Serranías, y el sitio en donde están las cabañas es ‘Filo de Oro’. Pues sí que debe ser muy valioso ese punto, con vista tan especial sobre el pueblo. Averiguando más, supe que, a las cinco de la tarde sale la ruta hacia Las Serranías, y como son las cuatro, pues tengo tiempo de alistarme para estar allá.

Todos los días un campero hace ese recorrido a las seis de la mañana y cinco de la tarde. Los sábados, también hay ruta a las doce del día. Hasta ‘Filo de Oro’ el pasaje cuesta solo $1.500. Pero también van motos y moto-ratonas, e incluso se puede llegar hasta allí en la garrucha, un cajón tipo jaula, que se desplaza sobre un cable y lleva 16 años en servicio. El pasaje cuesta $2.000. Recuerdo que hace como diez años, con unos familiares montamos en esa garrucha, con mucho miedo, pues es un medio de transporte precario y aparentemente inseguro.

Panoramica
Vista del pueblo desde La Serrana.

El viaje hacia Las Serranías es bien agradable. Carretera muy bella, destapada y entre follajes preciosos. Se baja hasta un río y a continuación viene el ascenso hasta la entrada a las Cabañas ‘Filo de Oro’. Son cuatro casas muy vistosas pintadas de colores alegres. Tienen el estilo de la arquitectura de la colonización antioqueña, que tanto me gusta, y las alquilan para grupos de hasta diez personas.

Ya arriba, anduve como cuatro cuadras que hay para llegar hasta la finca, contiguo a las cabañas. La mayordoma calmó al perro y me acompañó hasta la acera de la cabaña roja, la que tiene mejor vista. Antes que desapareciera el rayo de luz proyectado sobre el pueblo, tomé fotos muy bellas de la panorámica de Jardín.

Luego, para que no me fuera a dejar la ruta que debe bajar en 20 minutos, regresé a la carretera hacia Las Serranías. Cerca hay una finca con bella explanada verde y una banca desde donde también se aprecia muy bien el casco urbano de Jardín. La señora muy querida, me acompañó a tomar las fotos, indicándome que, el edificio ubicado a la entrada y al norte de Jardín, corresponde a La Trilladora de Café. Y el que se ve al sur, es Balandú,  el centro recreacional de Confenalco.

Antes de las seis de la tarde regresó el campero con gente colgada atrás. Estuve tan de buenas que al momento de treparme, pegado del capacete, una señora que venía sentada debió colocarse en mi puesto para ver de frente y recibir aire suficiente, porque temía marearse. Así que pude viajar sentado y no sufrieron mis rodillas.

Casa
Caserón en la plaza principal.

Ya de noche salí al parque. Lo primero era comer algo para el resto de la jornada. En ‘Guayaquil’ compré dos tortas de carne, muy ricas, tomé alguna cerveza conversando con una pareja de bogotanos que conocí en la plaza, y a las diez de la noche me fui a dormir para continuar mañana temprano mi periplo por el suroeste antioqueño.

Jardín es no solo uno de los 17 Pueblos Patrimoniales de Colombia, sino el destino más agradable y uno de los más bellos de Antioquia.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

6 comentarios en «Jardín (Antioquia).»

  • el 25 enero, 2015 a las 11:08 am
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    Hola Germán, que linda página y que hermosos comentarios de este pueblo que siempre me ha parecido de los más bellos , apacibles y más amables de Colombia.

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    • el 27 enero, 2015 a las 9:32 am
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      Ah, qué bueno que te gustó. Gracias por tu comentario. Feliz día.

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  • el 27 enero, 2015 a las 11:40 am
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    Hola Germán, Jardín es uno de mis destinos preferidos, la falta de tiempo seguramente no te permitió visitar la zona de las trucheras, salida hacia Riosucio, verdaderamente fascinante y con restaurantes formidables… Un Abrazo.
    P.D. Invite hombre para que no viaje solo.

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    • el 27 enero, 2015 a las 4:06 pm
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      Sí estuve en la truchera, la del mono aquel que vende un riquísimo guarapo de caña. Lo que ocurre es que no quería alargar más el diario.
      Pues sí podríamos tomarnos una cerveza un día de estos. Con pareja, si la tienes o solos. Tu verás.

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  • el 2 julio, 2015 a las 8:01 am
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    Hola German, me gusta mucho tu crónica sobre Jardín. Me encantaría que nos visitaras en el Guest House Gallito de las Rocas, hermosas cabañas en la vereda La Paraisa, por el camino que conduce a la truchera la Argelia. Descarga en este link la historia del gallito de las rocas que es preciosa: http:/www.corantioquia.gov.co/images/stories/pdf/gallito_de_roca.pdf

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