Cuando me tocó salir corriendo antes que me acusaran por un delito que no cometí.

La Alcaldía funciona en un edificio reciente, de tres plantas que está ubicado en el marco de la plaza principal. Hoy no hay atención al público porque el pasado domingo, los funcionarios despacharon desde sus oficinas.

Quería tomar una foto panorámica de la iglesia y la plaza desde una de las ventanas del edificio gubernamental. Entonces  aproveché cuando vi que una funcionaria iba a entrar al Palacio Municipal.

Toqué el timbre y al momento se asomó a la entrada el único funcionario que trabajaba a esta hora en su oficina. Le expresé mi deseo de fotografiar el centro del pueblo desde el tercer piso. Muy amable el hombre accedió a abrir la puerta para que la mujer y yo entráramos.

Subí a la tercera planta y la dama que me seguía caminó hacia el segundo piso.

LP
Foto alaluzpublica.com.

Solo encontré enmarcada en la oficina de planeación la foto aérea del  casco urbano, pues las oficinas con ventanas hacia el parque, estaban cerradas.

Entonces el funcionario que nos permitió la entrada, me sugirió que subiera a la terraza del edificio contiguo a la alcaldía que de verdad tiene un buen ángulo para fotografiar la iglesia. Efectivamente, subí hasta esa atalaya y desde ahí enfoqué el parque.

Dos horas más tarde cuando tomaba café en uno de los establecimientos del centro,  pasó el empleado que me abrió la alcaldía esta mañana. Se veía ansioso y caminaba rápido.

Lo saludé y le invité a que me acompañara a tomar un tinto. Quería hablar con él respecto a la base de la economía del pueblo, pero tan pronto se sentó a la mesa me dijo asustado:

‘Cómo le parece que se robaron un computador de la

Fiscalía!  ¿Quién fue la persona que entró con

usted a la Alcaldía esta mañana?

Yo me quedé de una pieza pues sí, una mujer con saco y gorra de lana entró parejo conmigo cuando el empleado abrió la puerta. Y sí me llamó la atención que la mujer aquella, no se saludara con el funcionario. Sin embargo fue ella quien me dio el nombre del alcalde del  municipio, cuando le pregunté por el burgomaestre.

En fin que yo estaba convencido que la mujer trabajaba en la Administración y el empleado creyó que ella era mi compañera de viaje. Todo apunta a que esa dama fue quien sacó el computador de la fiscalía.

Menos mal el funcionario me dijo que él sí me había visto salir del Palacio Municipal y subir luego a la terraza del edificio contiguo.

Como ‘el que nada debe, nada teme’, le dí el número de mi celular al funcionario, pero enseguida busqué la manera de salir lo antes posible de este pueblo, no sea que  me pongan en vueltas.

Ahora me pregunto, ¿será que en la Fiscalía no tienen el hábito de guardar en  otro sitio, copia de los archivos por lo menos cada semana?

Ni siquiera voy a esperar al amigo que se ofreció a llevarme en su carro hasta el pueblo siguiente.

Averigüé en la flota y a las doce sale buseta para mi próximo destino, pero tampoco la esperaré en la plaza sino que estaré en la salida del casco urbano. No veo la hora de salir de acá.

Apenas me subo a la buseta, suena en el radio la canción de Nino Bravo:

‘Libre, como el sol cuando amanece

yo soy libre…

Libre, como el ave que escapó de su prisión,

y puede al fin volar…’.

Muy a propósito esa melodía para mí que me puedo dar el lujo de viajar con frecuencia y para las circunstancias vividas dos horas antes cuando tuve miedo de que me cogieran preso o me implicaran en un delito que no cometí.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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