Peque (Antioquia).

Viernes 7 de junio de 2013

Peque es llamado con razón: ‘La Verdadera Capital de la Montaña’.

Por las facciones de los rostros, los sombreros que cubren pieles bronceadas y la vestimenta de los pasajeros en el Terminal del Norte de Medellín, es fácil deducir que vamos hacia un pueblo muy alejado de la civilización. Las ciudades cautivan por sus atractivos de progreso pero en muchas zonas campesinas se vive más tranquilo y feliz que en las grandes urbes.

Una de las carreteras más bellas.

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Pueblo en lo profundo.

Adelante de Santa Fe de Antioquia, paramos en el ‘Restaurante El Motorista’ de Manglar, en donde ocupé puesto de privilegio en la mesa de los conductores, que ofrece bandeja con arepas para comer a discreción.

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Menú en ‘Manglar’.

El almuerzo, por $10.000, muy rico, con fríjoles, carne de cerdo gruesa y bien adobada, tajada de maduro y ensalada. Así que mi cuerpo ya está preparado para el camino que sigue hasta las cinco y media de la tarde, cuando llegaremos a Peque, según calcula el conductor de la buseta de Gómez Hernández.

El día está inmejorable, con abundante luz para admirar  montañas altivas y agrestes por todos lados.

A partir de Uramita la vía es preciosa. Transcurre entre el río Uramita, a la derecha, el monte y peñascos rugosos a la izquierda. Por su variedad y frescura el follaje cautiva hasta a los más insensibles. Por acá no ha pasado nadie machete en mano tumbando monte. Y menos mal las guadañadoras no conocen la zona, razón por la cual la vegetación crece en libertad y presenta una exuberancia impresionante.

NS
Naturaleza salvaje.

Hojas de todos los tamaños y formas decoran la franja izquierda de la carretera. Troncos de árboles que apenas si abrazarían tres hombres con sus brazos unidos y extendidos. Hojas ovaladas, redondas, alargadas, en ramas de múltiples terminaciones. Incluso se ven con frecuencia bejucos de los que se agarraba Tarzán, para ‘volar’ entre los árboles’.

Recuerdo ahora a Chita, la mona que acompañaba al héroe que veíamos en revistas coloridas, por allá en los años 50, cuando la televisión apenas si existía en otros países. Para los que fuimos niños en esos años, Tarzán era lo máximo, nuestro modelo y mayor distracción.

Al principio del camino se ve cómo la carretera le fue robada a la roca resistente, hace unos 40 años. Con máquinas insipientes, para romper los peñascos se utilizaba sobre todo la dinamita.

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Decorado rural.

De vez en cuando aparece alguna casa campesina en la que venden ‘Bolis, mecato, gaseosas y cremas’. Son personas pobres que seguramente no tienen muchos años de escolaridad. La mayoría de las casas están hechas con paredes de madera, material que abunda en esta zona selvática.

La carretera continúa en ascenso suave, contra la corriente del río Uramita, que baja por el lado derecho. Carretera y río avanzan juntos, pero en sentido contrario, por entre dos cordones de montañas altas.

Naturaleza VS Civilización.

Con frecuencia las señales de tránsito, en ‘colombinas’ que advierten muchas curvas o alguna zona escolar, esas vallas, digo, generalmente están cubiertas de vegetación: plantas trepadoras que aprovechan la fortaleza del metal para subir a buscar la luz unos metros arriba del piso.

Es como si el bosque se resistiera a aceptar la civilización, y tratara de borrar con el ramaje, los rastros del progreso. Se ven hermosas esas señales, con el tallo decorado naturalmente y la pintura roída al mejor estilo vintage. Difícilmente un diseñador podría decorar con tan buen gusto, como lo hace la vegetación virgen.

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Foto oficial del municipio.

A las 3:20 pasamos por Juntas de Uramita, un corregimiento pobre, con capilla en el centro.

En medio de las praderas, el pequeño poblado se verá desde arriba, ahora cuando dejamos atrás el río Uramita, para ascender cada vez más,  en busca del Alto de la Tumba, como se llama la cima hacia la cual nos dirigimos ahora. Lo de ‘tumba’ no es ningún presagio lúgubre, sino que recuerda la floresta que se cortó hace lustros para dar paso a la carretera.

CC
Casa campesina.

Hemos ganado suficiente altura como para que el paisaje se abra hacia zonas despejadas, más frescas, menos húmedas y donde no prevalece el bosque virgen. Alrededor de una casa pobre, circulan dos piscas, un pavo, siete gallinas y doce pollitos. Una de las crías tiene las plumas invertidas y tres son cocoteras: con el cuello desnudo y apenas un penacho de plumas en la mitad del pescuezo.

Ahora el ascenso es más pendiente. Cada vez nos alejamos más del río Uramita que, apenas si se distingue encañonado allá abajo. Al recibir más luz, la vegetación insipiente de esta zona, tiene más color y las flores son más pequeñas.

CM
‘La Verdadera Capital de la Montaña’.

Apenas coronamos el alto, que no tiene ninguna casa ni Virgen que lo identifique, comienza el descenso hacia Peque que ya se divisa a lo lejos y bien abajo. Una valla publicitaria nos da la Bienvenida a ‘La verdadera Capital de la Montaña’. Sin embargo, el conductor, del cual ya soy amigo, me advierte que para llegar al pueblo todavía habrá que andar más de una hora.

Las curvas  y descensos son tan pronunciados, que hasta las 5:30 no entraremos a Peque. Para ese momento el partido entre Colombia y Argentina ya se habrá iniciado.

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Panorámica de Peque.

Unas ocho cuadras antes de entrar al pueblo, se obtiene una vista impresionante de todo el casco urbano. Aprovecho la amistad que he hecho con Juan, el conductor, para que detenga el vehículo y lograr una buena panorámica del pueblo.

Ocho horas de viaje.

Por fin, a las 5:30 de la tarde, y después de ocho horas y media de viaje, entramos a la plaza principal de Peque, donde varias cosas  me impresionan: la cantidad de soldados con armas de largo alcance, distribuidos por el centro del pueblo.

CA
Colombia-Argentina.

El edificio de tres pisos que tiene la Policía Nacional en todo el marco de la plaza, y el grupo grande de jóvenes que se arremolina frente al televisor de la Heladería La Mejor Esquina. Están viendo el partido Argentina 0 Colombia 0, del cual me he perdido la mitad del primer tiempo.

También se encuentran estacionados en la plaza, varios buses de municipios occidentales antioqueños; trajeron las delegaciones a los Juegos Campesinos que se celebran este fin de semana en Peque. Así que, pilas Germán Darío, a buscar hospedaje, pues no será fácil encontrar pieza.

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Parque Central.

Efectivamente, en los cinco hoteles de entre media y  una estrella, que hay en Peque, en ninguno había habitación disponible y menos para una sola persona. En uno me ofrecieron una colchoneta para dormir en el suelo, cosa difícil para mis rodillas.

Pensé que en la Casa Cural podría haber una cama cómoda para este viajero. Averigüé primero por el nombre del Cura Párroco, y cuando lo encontré, le enseñé la tarjeta del blog, mi mejor carta de presentación. Lo convencí, y en seguida el cura ordenó a la empleada que, por diez mil pesos la noche,  me ubicara en una habitación amplia con dos camas, ventilador y baño privado.

IP
Iglesia Parroquial.

Ahora sí, mientras comienza el segundo tiempo del partido, salgo a tomar fotos, con los últimos rayos del sol, iluminando el parque, que es agradable y está bien arborizado. La Iglesia en honor de Santo Domingo de Guzmán, tan sencilla como era de suponerse, para un pueblo pequeño y alejado. Le han modificado el frontis, que antes era aún más humilde.

Luego anduve por calles cercanas al centro. La Casa de la Cultura Nelly Guerra Serna recuerda que los ancestros de esa familia de políticos antioqueños nacieron en Peque.

Terminado el encuentro de fútbol, iba por un lado de la iglesia cuando escuché la marcha nupcial, que se amplificaba en los altavoces del templo. Pues vamos a ver quién se casa y qué tan bonita está la novia.

MC
Matrimonio católico.

En efecto, una pareja de personas mayores se ubicaba en la nave central, para ser fotografiada. Se trata de un campesino y su esposa, muy engalanada ella, con traje blanco de cabeza a rodillas.

Los familiares más cercanos de la pareja venían conmigo en el bus, así que me constituí en asesor de imagen y de fotografía. Les corregí el ángulo de toma a quien tenía cámara, para que la luz del frente no dañara las fotos. Y al pajecito que tenía la corbata amarilla torcida, se la puse en su lugar y entonces sí tomé dos fotos de la boda, no solo dentro de la iglesia, sino en el atrio.

PP
Plaza principal.

El parque de Peque se ve muy oscuro, le faltan lámparas, pero mejor así, pues en esta fecha, el firmamento luce tal cantidad de estrellas, como pocas veces había observado en mi vida. Qué bonito se ve ese cielo tachonado de luces, me recuerda mis años de infancia en Santa Fe de Antioquia.

CLl
Coliseo lleno de alegres espectadores.

Son las 7:45, bajo al Coliseo Ricardo Antonio David en donde se enfrentan dos equipos femeninos de fútbol de salón y más tarde compitieron dos seleccionados masculinos.

Las graderías están completamente llenas, me uno al fotógrafo oficial del evento para sacar placas de los equipos, las principales jugadas y el entusiasmo de las barras en las tribunas.

EF
Equipo de fútbol de Peque.

Sábado 8 de junio de 2013

Tinto con buñuelo en la única cafetería abierta a las 5:30 de la mañana. Dos cosas me alegran el alma en este amanecer pueblerino: el ruidoso canto de muchos pájaros que revolotean entre los árboles saludando al nuevo día, y el contorno tan bello que se proyecta en la cresta de las montañas, altivas y cercanas, ahora cuando apenas si se ilumina el paisaje. Por algo a Peque se le conoce como ‘La verdadera Capital de la Montaña’.

Los invito a observar el video de diez minutos sobre Peque y sus atractivos naturales: la Cascada y los Baños Termales, que ordenó la administración municipal 2012-2015

El alcalde de hasta el 2019 es el señor Adalberto Valle David.

Acá habitan en total 9.000 pequenses, 1.500 en el pueblo y 7.500 en las veredas.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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