Ramiriquí (Boyacá).

Viernes 21 de diciembre de 2012

Ahora me encuentro conociendo pueblos de Boyacá. Son muy bellos y acogedores. Conseguí un buen hotel en Jenesano, y desde allí me desplazo a otros municipios, pues casi todos los pueblos boyacenses están muy cerca unos de otros.  Antioquia tiene 125 y Boyacá 123 municipios, que son más fáciles de conocer. Es que Antioquia tiene 63.000 kilómetros cuadrados, y Boyacá 23.000, es decir Boyacá cabe casi tres vece en el territorio antioqueño.

Plaza.
Iglesia y estatua a José Ignacio de Márquez.

El pasaje hasta Ramiriquí, desde Jenesano, cuesta solamente dos mil pesos. Para llegar hasta Ramiriquí, hay que desviarse hacia la derecha en la ‘Y’ que hay en Puente Camacho. Por la diestra se va también para otros pueblos como Páez, Miraflores y el departamento del Casanare. Y los carros que toman el ramal de la izquierda, van para Tunja y Bogotá.

Una vez  en Ramiriquí, y yendo del Terminal de Transportes hasta la plaza, pasé por la capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo, una ermita pequeña, antigua y con una espadaña alta y hermosa. A primera vista este pueblo se ve agradable, ordenado y sin lugar a dudas:  tiene señorío.

Más adelante me encuentro una plaza grande y hermosa, el parque impecable y con palmeras fértiles que decoran el espacio público. Una de las calles que llega a  la plaza principal es peatonal,  y ofrece a los visitantes bellos parasoles con mesas donde se puede tomar un café, con todo el paisaje a su favor.  En el parque flamean las banderas de Ramiriquí, Boyacá y Colombia.

Explanada.
Hermosa Plaza Principal.

Las casas del marco de la plaza, las han sabido conservar, con sus techos de teja y fachadas coloniales. Claro que hay edificios de varias plantas, como el de la Alcaldía, pero no rompen demasiado con el estilo clásico del pueblo. Frente a la iglesia parroquial está el edificio de la Administración Municipal. Subí hasta el tercer piso del Palacio de Gobierno, desde donde se ve, allá a lo lejos, el pueblo de Boyacá, Boyacá, que también aspiro a visitar. Desde acá se destaca la inmensa iglesia de ese pueblo, desproporcionada tal vez, para un casco urbano tan pequeño.

El Templo principal de Ramiriquí, es precioso, sobre todo por la alta cúpula, decorada en sus pechinas con la imagen de los cuatro evangelistas. Me llamó la atención que el altar está en todo el centro del templo, como ordenó el Concilio Vaticano II. Los capiteles de las columnas cortas, tienen imágenes de ángeles dorados. Un vitral con la Virgen de Chiquinquirá, está en lo más destacado del templo. Las naves de la iglesia son chaparritas y anchas, por lo que la cubierta se ve más bien baja.

Iglesia.
Pechinas bajo la cúpula.

Cuando ingresé a esta ermita sonaban por los altoparlantes villancicos hermosos, que me remontan a mis años de infancia, en la iglesia de Santa Bárbara, de Santafé de Antioquia, a donde íbamos a hacer la novena del Niño Dios. A los niños nos proporcionaban pitos en forma de pajarito, para acompañar los cantos. Los llenábamos de agua y de esa manera su sonido era más suave y semejante al de las aves.

El día está hermoso, tan brillante y claro que todo se ve encantador. Por eso me gusta viajarenverano. En la panadería de la esquina contigua a la iglesia, me tomo un café con buñuelo, mientras espero el transporte para Ciénega. Llegó al momento.

Luego de conocer Ciénega, regresé al medio día a Ramiriquí. Me pareció regalado el pasaje entre esos dos municipios. Anduvimos durante quince minutos, únicamente cinco pasajeros, por terreno destapado y a solo $2.000 el cupo.

Parasolas.
Pueblo ordenado y limpio.

Como ya caminé suficiente este bello pueblo, me dirigí al Terminal de Transportes de Ramiriquí, ubicado en la parte de abajo del casco urbano. Porque este municipio es tan ordenado, que ningún bus sube hasta la plaza principal, sino que necesariamente hay que tomarlos en el terminal.

Pasé por un lado de la capilla de Nuestra Señora del Buen Consejo, en donde algunos trabajadores decoraban el frontis con luces de colores. A un lado de la ermita, está la plaza de mercado, que ocupa toda una manzana, y más abajo, el terminal de transportes.

Obreros.
Ermita del Buen Consejo.

En síntesis, me encantó Ramiriquí, un pueblo limpio, ordenado, de plaza bonita y seguramente mucho movimiento comercial los fines de semana. Tiene una hermosa plaza central, con la arquitectura bien conservada y en el centro del parque, la estatua de José Ignacio de Márquez, un pro hombre que le dio nombre a toda la Provincia, compuesta por los municipios de Ventaquemada, Turmequé, Nuevo Colón, Úmbita, Tibaná, Boyacá, Ramiriquí, Jenesano, Ciénega, Viracacha y Rondón.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en «Ramiriquí (Boyacá).»

  • el 27 noviembre, 2016 a las 3:14 pm
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    Le falto ir a conocer todas las pinturas rupestres de amiriqui

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    • el 1 diciembre, 2016 a las 4:05 am
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      Sí, a veces no alcanza el tiempo para ver todos los atractivos de un municipio. Queda de tarea para la próxima visita a Ramiriquí. Saludos.

      Respuesta

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