Carretera Medellín – Urabá (Antioquia).

Martes 21 de abril de 2009:

Desde las cuatro y media desperté ‘por las buenas’ es decir sin necesidad de radio reloj. Como sentí que había descansado suficiente, pues empaqué mi morral y salí a tomar dos buses para llegar a Doña María, la salida hacia el occidente antioqueño.

Pasó un bus de Uroccidente que aceptó llevarme hasta Chigorodó por 40 mil pesos.

Qué bacanería de carro: un Volvo 2007, con carrocería JGB  grande, para 40 personas a pesar que apenas vamos unos 16 pasajeros. Este es un carro de lujo cuyo tablero es en palo de rosa. Las escobillas son como del tamaño de un palo de escoba, así de grande es el parabrisas.

BU
Bus de la empresa Uroccidente.

Lo mejor es que en mi caso que vengo en la segunda silla del pasillo, puedo ver a través del retrovisor del conductor los carros que se aproximan o los que sobre pasamos.  Total a mis anchas y con cuánta comodidad. Ah, y el pito del carro es el de una trompeta muy grave, nada estridente, delicioso!

Y ni hablar de la suavidad de esta nave que me permite incluso escribir cuando el vehículo está en movimiento.  Me cuenta el chofer que se debe a que tiene amortiguación no de muelles, sino de bombona la cual se alimenta con el mismo aire del carro. Por eso en los baches la carrocería se mueve con qué suavidad y si frena de improviso el movimiento apenas si lo sienten los pasajeros.

Para rematar, las ventanas de la carrocería son panorámicas y en vidrios completamente traslúcidos. Durante todo el viaje escuchamos música muy variada y a buen volumen.

SFA
Alrededores de Santafé de Antioquia.

Como este bus no tiene mampara, desde mi puesto en la segunda hilera de sillas escucho lo que conversan el conductor y el ayudante. Generalmente critican o comentan algo respecto al bus de la competencia que se encuentran; o se ríen del gato que dentro de una jaula va adelante en una motocicleta; o el chofer dice cualquier cosa como para mantenerse alerta:

‘Si sigue lloviendo este pedacito de carretera va a empezar a molestar’.

El único lunar de todo el viaje fue que bajo el Metro Cable en Las Margaritas, hubo una colisión de dos carros que nos retrasó media hora, la misma que recuperamos más adelante haciendo una sola parada para desayunar.

C
Paisaje cerca a la entrada a Cativo.

El tramo que va de Cativo al Alto de Manglar es encantador! A esta hora de la mañana se ven las montañas hermosas con moños de nubes blancas adornando sus frentes. Al pasar por la entrada a Buriticá recordé con alegría mi reciente visita a ese que es uno de los pueblos de Antioquia que más me ha gustado.

En esas suena aquel vallenato ‘Qué bonita que es la vida’ y luego Juanes habla de que ‘La vida es un ratico’ y por eso,  como lo hago yo, hay que vivirla intensamente. Qué bueno que después de los sesenta años me puedo dar estos gustos, teniendo todas mis facultades intactas y una gran capacidad para disfrutar de cosas pequeñas.

El desayuno con arepa, huevos, quesito, chocolate y buñuelo, por cuatro mil pesos, fue en el nuevo Restaurante El Jardín, un poco antes de llegar a Cañasgordas. Antes había entretenido el estómago con un pedazo de salchichón que había comprado para la ocasión, y el medio roscón de guayaba que recibí anoche de mi amiga.

Entramos a Cañasgordas, pueblo que recordé con alegría y luego pasamos por Rubicón en donde se atraviesa un puente sobre el río Sucio que ya transcurre al lado izquierdo de la carretera.

CU
Centro de Uramita.

A las 10.40 estuvimos en Uramita, un municipio pequeño y necesitado que, al igual que la carretera en este sector, está ubicado entre dos cordilleras muy cercanas. Por acá la vía tiene muchos huecos por lo que hay que viajar a poca velocidad.

Una cosa que me ha llamado la atención en este viaje es comprobar cómo es de amplia la carretera en todo el recorrido hasta Turbo.  De ahí que el famoso proyecto del gobernador actual de empezar los trabajos de la doble calzada a Urabá no es algo tan difícil de hacer.

Sobre un morro pequeño hay una cruz muy vistosa y ahí enseguida está Botón, una vereda como pocas que hay en esta vía. De ahí en adelante el paisaje se abre de nuevo para llegar a Dabeiba que es un municipio poco atractivo, como una sola calle larga de mucho comercio y un parque, ese sí con muchos árboles.

ED
Entrada a Dabeiba.

Por este sector se cultiva mucha ahuyama que a veces la venden los lugareños a orilla de la carretera. También se ven con frecuencia indígenas Embera que tienen por acá su resguardo.

A partir de Puente Blanco el río vuelve a quedar a la izquierda de la carretera y empieza el tramo más azaroso de todo el camino, aquel que transcurre entre las dos cordilleras tan selváticas como juntas. La vegetación es muy espesa y claro, cae una llovizna persistente. El sitio Guineales es el más miedoso pero no faltan por ahí soldados y tanquetas bien armados.

Por este sitio las dos cordilleras se acercan formando cremalleras: la protuberancia de una concuerda con la hendidura de la otra y así sucesivamente. Semejan un cierre de jean que al unir sus dientes forman una cinta de cobre hermética.

T
Túnel antes de Mutatá.

Pasamos el Alto de las Indias y luego atravesamos el túnel de La Llorona, ese sitio que en los años 50 era tan temido por los conductores de la época. Ramón Valencia, quien hoy oficia como ayudante del conductor, me cuenta que el túnel fue inaugurado en 1.994, por la misma época cuando empezó a operar la empresa Uroccidente con su exclusiva ruta a Arboletes.

Antes del túnel se pasaba por un tramo muy peligroso, bastante estrecho y muy pendiente en el cual murieron muchos pasajeros. El carro que llegaba allí debía mirar al fondo a ver si venía otro vehículo pues solo podía pasar un solo bus y, reversar era supremamente arriesgado.

De Dabeiba hasta Mutatá hay 56 kilómetros y de Mutatá hasta Chigorodó más o menos la misma distancia. Desde La Llorona todo el trayecto hasta Mutatá es en descenso. Se ven muchas aguilillas de garras fuertes y pico afilado, mariposas grandes, con hermosas alas azul terciopelo, ganado de distintas razas y algunos búfalos. A partir de Santa Teresa el paisaje es abierto porque hemos dejado atrás las cordilleras en cremallera y el bosque virgen.

EM
Entrada a Mutatá.

Antes de llegar a Mutatá hay una recta como muchas otras, que nos encontraremos por todo este tramo de las plataneras. Y además hay sembrados de Teca que me recuerdan a Hernando Lora uno de los pioneros de este cultivo en Colombia.

Un vecino me cuenta que la teca es de muchos cuidados al principio. Hay que protegerla de las hormigas arrieras, colocarle unas cuerdas de nylon para garantizar que la vara crezca recta y cortar los bejucos que a veces se enredan tanto en su tronco, que hasta pueden ahorcar el árbol.

En los primeros meses de crecimiento, a la teca hay que echarle fertilizantes para que la vara crezca rápido y completamente recta. Una rastra de teca de dos vigas de 5 por 10 centímetros de espesor y tres metros de largo cada una se vende por acá en unos 120 mil pesos.

CC
Centro de Chigorodó.

Pasamos de largo por la entrada a Bajirá. Por ahí cerca está el balneario La Fortuna, muy concurrido en los fines de semana. Hay por acá muchos ríos que vienen de la serranía del Abibe, al oriente. El mar se encuentra al occidente.

Ya por esta zona abundan los prados ganaderos que antes eran arrozales pero que ante los altos costos de la mano de obra fueron convertidos en pastizales aptos para cebar ganado. Lástima, pues ello significa más desempleo para la región.

Hasta Chigorodó hay más bien poco tráfico por la carretera, pero de Chigorodó en adelante ya se incrementa el número de bicicletas, motos, chiveros, camiones y buses. Al llegar a este municipio le propuse a don Ramón que, por diez mil pesos más, me permitiera ir con ellos hasta Arboletes, destino final de su viaje y aceptó gustoso.

Porque a esa altura del recorrido ya don Ramón me reclamaba por qué no le había vuelto a hacer preguntas ni estaba sentado a su lado para conversar. Es decir, él también como yo, estaba muy satisfecho con la amistad.

Don Ramón me cuenta que una de las cosas más peligrosas en carretera es chocar contra un gallinazo, pues su pico es tan fuerte como el hierro y casi siempre rompe el parabrisas de los carros.

SF
Iglesia de San Francisco en Apartadó.

Más adelante pasamos por un lado de Apartadó, un municipio que tiene 52 barrios y según el censo del 2005 arrojó una cifra de 131 mil  habitantes. Es el corazón de Urabá.

Lo que vimos primero fue el Parque Zungo, un Centro Recreativo muy grande; un aeropuerto de fumigación en el que, según me dice Ramón, hay como 12 avionetas que permanentemente están fumigando las extensas plantaciones de banano. Un poco más allá está el Parque de los Encuentros y,  ya en las goteras de Apartadó, están las instalaciones de Banacol.

E
Embarcadero cerca a Apartadó.

Estas tierras son sumamente fértiles. Ramón me cuenta que los pastos de las ganaderías siempre lucen verdes aun en tiempo de verano. Y las plantaciones de banano igual, se ven muy frondosas y productivas. Por acá hasta Turbo se siembra banano, de Turbo hacia Arboletes predomina el cultivo de plátano hartón. A la salida de Apartadó y hacia el occidente,  está la entrada de 8 kilómetros a Nueva Colonia, el embarcadero de Banano que ocupa a muchos obreros.

Sigue Currulao que aunque no es municipio, también es un poblado bastante grande. Por fin llegamos a Turbo, a solo 45 minutos de Apartadó. Recuerdo mucho este municipio cuando vine de paso para Capurganá: el Hospital Francisco Valderrama, la iglesia sin parque, el tanque de agua tan vistoso y atravesado, la cantidad de motos, el Bar Caney, muy grande y sin puertas en donde tomaba gaseosa, pues en aquel tiempo aún disfrutaba de las bebidas cola. También pasamos cerca al Waffe,  el pequeño puerto donde se coge la panga para embarcarse al Urabá chocoano.

CT
Calle central en Turbo.

En Turbo solo paramos en el Terminal a dejar un sobre y continuamos directo hacia Necoclí. No hubo tiempo de comprar nada. Qué tal si no me como ese muslo de pollo asado tan delicioso que por 2.000 pesos compré en el asadero 95-18 de la carrera 100 en Apartadó.

Ahora yo soy el único pasajero que va en el bus de 40 sillas. Es que esta ruta es poco solicitada pues la mayoría de los habitantes de San Juan de Urabá y Arboletes prefiere viajar a Medellín por la troncal a la Costa Atlántica, vía Montería, que está en mejores condiciones y por donde el viaje es más corto.

AF
Árboles frondosos se ven a un lado de la vía.

Al principio la carretera está destapada. Por aquí nos encontramos el famoso Acuario Central, una especie de Parque de las Aguas a orillas del mar, con toboganes y múltiples atracciones acuáticas.

Antes de llegar a Necoclí está la Hacienda la Virgen de Cobre, de un tal ‘Peluza’, hombre de mucho dinero. La finca tiene en lo alto de un cerro un kiosco mirador que según me cuenta el conductor, es un restaurante giratorio.

Luego anduvimos por el Hospital San Sebastián y el Terminal de Transportes de Necoclí. Son las cuatro de la tarde, la idea es seguir derecho las dos horas de carretera que nos quedan para estar en Arboletes antes que oscurezca.

Como este trayecto es de carretera destapada, me voy a mi silla a dormir un rato o por lo menos a descansar, reclinando el asiento tan cómodo de este

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Palmeras cerca a Arboletes.

bus que se mese en los huecos, como si fuera una nave sobre las olas de un mar muy tranquilo. Me llama la atención la gran cantidad de chozas de paja recién construidas al parecer por familias desplazadas que encontraron asiento acá.

Pasamos por Mulatos, un corregimiento grande, de pescadores, y a partir de ahí la carretera es estupenda. La razón: enseguida de Mulatos está ‘El Campanario’, la hacienda de Álvaro Uribe Vélez. Hace poco, durante el gobierno Uribe, claro, pavimentaron esta vía que ahora luce con todas las especificaciones de una gran carretera, a pesar que no tiene mucho movimiento. Son 45 minutos de excelente autopista hasta Arboletes, gracias a ‘las bondades’ del poder político que permite utilizar el presupuesto público a favor del gobernante de turno. Qué rabia.

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Fachada de la iglesia de Arboletes.

Este hecho, unido al reciente escándalo por enriquecimiento ‘lícito’ de Tomás y Jerónimo, los hijos del Presidente en la Zona Franca de Occidente, en Bogotá, me hacen querer menos a Uribe.

Incluso me contaban que con frecuencia se ven por acá personas armadas y con radios de comunicación que prestan seguridad a la hacienda del presidente. No le hacen mal a nadie, pero por aquí están.

Más adelante está San Juan de Urabá, otro municipio digno de que yo lo visite;  y ya en la entrada a Arboletes está ‘Playetas’, otra hacienda que, según Ramón, pertenece a un ex alcalde de Medellín. No sé qué tan cierto sea, pero él lo dice con mucha seguridad.

Por esta región se ven árboles hermosos. Lástima que al igual que los  hacendados de toda la vida, los invasores de ahora han tumbado el monte para sembrar plátano y de esa forma ‘marcar el territorio’ como suyo. La conversión de bosque virgen en zonas ganaderas es permanente por estas tierras. Qué pesar que acaben con la naturaleza a favor de unos pocos dueños de reses que poca demanda de trabajo generan en la región.

A las 630 de la tarde y después de 12 horas exactas de viaje desde Medellín, y por $ 50.000 en total,  llegué a Arboletes  a buscar habitación en un hotel central que fue el que me sugirieron mis

BA
Bello atardecer en el mar de Arboletes.

amigos del bus. Entonces fui a pasear por el parque y a re-conocer algunos lugares.

Arboletes es un pueblo agradable, con una plaza muy grande y, claro está, muy plana. Hay algunos negocios con mesas afuera para tomar gaseosa o helados.

Pero lo mejor fue lo primero que busqué: El Mar! Imponente, hermoso a esta hora de la noche cuando apenas si se ven los cordones de olas blancas que llegan a morir a la playa.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

9 comentarios en «Carretera Medellín – Urabá (Antioquia).»

  • el 14 mayo, 2018 a las 1:00 pm
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    que buen blog!!!, acerca de este viaje, no soy muy conocedor, quiero preguntar.
    ¿Dónde es Doña Maria?

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    • el 14 mayo, 2018 a las 1:20 pm
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      Doña María se denomina el sitio en donde había un restaurante con ese nombre y ahora está la Universidad Santpo T9omás. Ahora con la conexión vial al Tunel de Occidente, los carros que viajan para Urabá o Santa Fe de Antioquia, ya no pasan por ese sitio. Saludos.

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  • el 17 octubre, 2018 a las 7:22 pm
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    Hola. Quisiera saber si tiene conocimiento de cómo está la carretera monteria-Necocli actualmente, en términos de infraestructura y seguridad. Mil gracias

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    • el 18 octubre, 2018 a las 8:02 pm
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      En cuanto a infraestructura, entiendo que bien, por lo demás, no sé. En la alcaldía o estación de policía le pueden informar. Saludos.

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