Concepción (Antioquia)

Miércoles 24 de enero de 2007:

Estuve en el Terminal del Norte tan temprano como para tener tiempo de desayunar antes y hacerme a un buen puesto. Para ir al pueblo donde nació José María Córdova,  el pasaje cuesta $ 8.700. Me tocó un puesto excelente, en la parte del conductor, donde no da el sol en la mañana y se tiene la mejor vista para la mayoría del trayecto de subida, desde Barbosa. Ventanilla sin obstáculos, asientos cómodos, y lo suficientemente altos para ver todo con comodidad.

Pintura de José María Córdova
José María Córdova, óleo.

Este bus tan viejo, con esa mampara que separa al conductor de los pasajeros, con ese toque de lona negra en los acabados, hace que uno se sienta como dentro de un ataúd. A zonas que han sido de orden público generalmente ponen a trabajar buses de más de diez años de servicio. Pero excelente máquina, robusta y fuerte,  y mejor el conductor. Fogoso en el pavimento y con mucho cuidado en el destapado. Cómo maneja de bien, suave y oportuno para los cambios y le da al motor la aceleradita de rigor, para que el cambio entre y la caja no se maltrate.  Se trata de la ‘nave’ 107 de SotraSanvicente, el TBB 152.

La ampliación a doble calzada de la carretera Bello Hatillo sigue avanzando a partir de Copacabana, no obstante,  ya era hora que estuviera terminada. En Barbosa el bus casi se llenó, pero son pasajeros que generalmente se van quedando en las casas de la carretera que va hasta el alto de la Raya. El ascenso es empinado, solo están pavimentados los primeros tres o cuatro kilómetros. Pero es delicioso sentir cómo la carrocería se mese para los lados en los baches, mientras por la ventanilla no solo recibo aire suficiente, sino que puedo ver la panorámica de Barbosa allá abajo, o las montañas, prados y quebradas en lo alto.

Palma y plaza.
Bella palmera en la Plaza Principal.

El día está entoldado, pero de todas maneras disfruto mucho viendo carboneros florecidos, hojas de todas las formas, bosques silvestres y un diseño hermosísimo que nos regaló la naturaleza: un tapete amplio hecho con hojas secas y salpicado de anaranjado, por las flores de tulipán africano que habían caído durante la noche. Qué belleza! Más adelante había un árbol muy bello con hojas grandes, tanto verdes como anaranjadas. Parecía vestido con la bandera de Envigado. A medida que se gana altura la vegetación varía hacia unos bosques más verdes y frescos. Cuando hay fenómeno del niño generalmente ocurre que las mañanas son sombrías y por la tarde el firmamento se abre para ofrecernos un día de sol brillante. Espero que eso ocurra hoy, para viajarenverano.

En el ascenso a La Concha hay como tres escuelas. A cada una de ellas llegaban niños y algunos subían al bus. Pero no se sentaban así hubiera puestos vacíos, pues son conscientes que si los llevan gratis deben ser respetuosos. No actúan como los niños de ciudad que lo merecen todo, a cambio de casi nada.

Cuando el carro se detiene al frente de alguna finca a dejar pasajeros, quienes salen a darle el ‘tope’ a los recién llegados, los reciben con una ilusión que se les sale por su boca abierta. ‘Algún regalito me traería’, es lo que se lee en su mirada.

A las 9:15 llegamos al alto de La Raya, para iniciar luego el descenso a Concepción. Una niña de diez años que venía a mi lado me pidió auxilio diciéndome que estaba mareada. Pobrecita, a lo mejor se subió al bus sin desayunar o solo con unos ‘tragos’. Menos mal no alcanzó a utilizar la bolsa negra que le dio el ayudante, pues al poco tiempo entramos al pueblo.

Edificio de la Alcaldía
Alcaldía de La Concepción.

Casi nadie me recibió al bajarme en el parque de La Concha. Por ser miércoles, el pueblo estaba muy vacío y el único que se atrevió a salir fue el sol que, en adelante, no dejó de brillar como para que las fotos me quedaran más bonitas. En la tienda principal del parque, terminé de tomar el desayuno que había comenzado en el Terminal. Allí mismo me permitieron dejar el morral mientras iba a recorrer el pueblo.

Contiguo a la iglesia están las dos edificaciones más representativas: la del cura a la derecha y El Palacio Municipal a la izquierda. Este último en una casa antigua pintada de verde,  muy bonita, con piso en tabla y chambrana arriba y baldosas ajedrezadas en la parte de abajo. Averigüé por el nombre del burgomaestre e inmediatamente me dirigí a la oficina de Fabián Ramírez, actual alcalde municipal quien también ocupó ese cargo entre el 2000 y el 2003. Es un hombre joven, formal y a quien los demás funcionarios le tienen mucho respeto.

Me contó el alcalde, a quien me le presenté como interesado en los temas del turismo, cómo Concepción, que a fines del siglo pasado tenía unos 8.000 habitantes, ahora según el último censo solo le quedan unos 4.600 de los cuales unos 1.500 concepcionenses están en la cabecera municipal.  Los demás tuvieron que dejar sus tierras de huída de la violencia que azotó esta región, en los primeros años de este milenio.

Calle Típica
Calle Típica en Concepción.

Me hablaron de la líder de un grupo de 28 Guías Turísticos que hay en Concepción. Traté de comunicarme con ella, para que me contara su experiencia y qué rutas turísticas han diseñado, pero está hoy en Medellín. Parece ser que mientras a SFA le sobran turistas y le faltan guías, acá ocurre lo contrario: como la carretera desde Medellín tiene mucha parte sin pavimento, los turistas que llegan a la patria de José María Córdova son más bien pocos, así que no hay clientes a quien ofrecerle estas bellezas naturales. Claro que para llegar a ‘La Concha’, también se puede tomar la vía que desde Guarne va por San Vicente Ferrer y llega luego a Concepción.

Supe además que con la colaboración del Sena y Paisajes de Antioquia, diseñaron un Plan de Desarrollo Turístico Sostenible y Comunitario, que ya se lo quisiera cualquiera de los municipios del occidente cercano.

El alcalde también me mostró una biografía de José María Córdova, el prócer de la independencia quien es hijo de Concepción y nació justamente en la casa que hoy sirve de sede a la Cultura. Ya sabía yo, lo que Fabián Ramírez me enfatizó: que fue gracias a la batalla de Chorros Blancos, por los lados de Yarumal, como las tropas criollas al mando de Córdova, lograron menguar a los españoles para que más tarde en Boyacá, fueran vencidos definitivamente por Bolívar y su gente.

El alcalde me decía cómo Concepción es rica en fuentes hídricas y ahora están promoviendo las fincas Fami-Hoteles, de las cuales también hay bastantes. La riqueza patrimonial, cultural e histórica alrededor del Prócer José María Córdova, es otro aspecto para destacar como fortaleza del municipio desde el punto de vista turístico.

La administración también se esfuerza por conseguir la pavimentación de la carretera desde Barbosa, para unir el norte con la autopista Medellín-Bogotá sin tener que pasar por la capital del departamento.

Escultura de un acólito
Acólito en la Iglesia.

Al salir del poder civil, paso al eclesiástico. La iglesia de la Inmaculada Concepción es bonita, sobre todo me llamó la atención el piso de baldosines pequeños, al parecer de mármol, que había visto solo en la iglesia de Santa Gertrudis de Envigado. También tiene una escultura muy bonita de un acólito que exhibe en sus manos, la urna para las limosnas.

Concepción tiene un carácter muy particular: el plano del pueblo no tiene una forma de cuadrícula, sino varias calles que, como patas de araña, salen del parque hacia los distintos puntos cardinales. Esto se debe a que el municipio se fue desarrollando urbanísticamente, a partir de lo que antes fueron los caminos de herradura, que llevaban a las veredas.

Pregunté por las veredas más bonitas o con mejor vista y me recomendaron dos: San Pedro, Parte Alta desde donde se divisa la represa y el pueblo de Guatapé. Hasta allá se puede llegar en moto-taxi en unos 40 minutos. La otra vereda que sí es la más bonita, queda muy retirada de la cabecera municipal, pero desde Alejandría se puede llegar también en un poco más de media hora. Se trata de la vereda Fátima que como que tiene unos paisajes preciosos.

Con esta información en la cabeza y muchas ganas de conocer, salí a recorrer el pueblo por todas sus calles. Primero una señora muy querida me dejó fotografiar la colcha de retazos, hermosísima, que le regaló un familiar y que tenía como sobre cama en su casa. En la esquina de la carrera 20 con calle 21 está una casa con balcones, donde la dueña, muy querida me permitió tomar algunas fotos desde el segundo piso.

Concepción es bien bonito  y se conserva muy bien como pueblo típico.  Todavía no han tumbado casas antiguas, para construir edificios de apartamentos, menos mal. Las calles son preciosas, empedradas no con rocas pequeñas, sino con lajas grandes. Casi todas las calles forman curvas que se entrecruzan de manera caprichosa. El día está precioso, con un sol brillante y cielo azul.  La gente es queridísima, no ahorran palabras ni detalles de amabilidad cuando ven que uno es un turista.

Fuente y patio en C de la Cultura
Casa de la Cultura

No podía dejar de visitar la Casa de la Cultura que fue la vivienda donde habitó José Ma. Córdova. Es una casa amplia y hermosa: con un antejardín y empedrado muy bonito a la entrada, y fuente de agua y patio interior, también en piedra menuda, muy propio del siglo XIX. Allí funciona la biblioteca y atrás, hay un espacio grande a manera de auditorio, que linda con una hermosa arboleda como solar.

En lo que fue la sala de la casa hay un fresco precioso en homenaje a Córdoba y un retablo con la imagen del asesinado alcalde de Concepción: Héctor Osorio Arango, sacrificado en el año dos mil, cuando estaba en todo su furor, la lucha entre guerrilla y paramilitares.

Cerca de El Remanso está una casa grande donde funciona la Escuela de Música, el Gimnasio, el Inder y la ludoteca. Y en la Calle 22 No. 19-104 está el Hotel Doña Pascuala, el más grande y único que hay en Concepción. La habitación con baño cuesta entre 12 y 15 mil pesos por persona. Allí, por $ 5.500 almorcé una bandeja con cerdo muy buena. Pero lo mejor fue el comedor amplio y familiar en donde me la comí: es un salón grande, con puerta rica en calados y perspectiva a la calle. Yo me senté en el puesto principal, con vista al patio, en donde me imagino se sentaba el Jefe del Hogar en tiempos en que los papás eran quienes tenían todos los derechos y los hijos solo teníamos deberes. Por eso cuando excepcionalmente se comía gallina, la mejor presa era para el papá.

Sobre la carrera 20 está la estación de policía, y al terminar esa calle empieza un camino en forma de zigzag, que asciende a los tanques y a un cerro alto, en donde está la Base del Ejército. Ese es un excelente mirador para subir en las horas matutinas, cuando el sol ilumina el pueblo.

Panorámica de Concepción.
Panorámica desde el Mirador.

Al otro lado, subiendo por el costado occidental de la iglesia está la planta de tratamiento del agua. En horas de la tarde, la vista sobre el pueblo es privilegiada. Por eso no se me podía quedar por fuera en mi recorrido. Hermoso: desde allí se divisa muy bien el coliseo, la piscina y la cancha de fútbol.

Las montañas verde claro lucen sus siluetas iluminadas por este sol radiante que me acompaña hoy. Y no faltan las nubes caprichosas puestas sobre la bóveda azul. Qué más puedo pedir para este paseo? Qué clima tan agradable y qué paisaje tan bello.  Una brisa fresca alivia el calor de las dos de la tarde en este día luminoso. Ha sido una oportunidad excelente, para viajarenverano! Si a los estudiantes de hoy se les enseñara geografía de esta forma, cómo terminarían enamorados de su país.

Como ya se acercaban las 2:30 de la tarde, cuando debía pasar el bus para Alejandría, me fui a conocer el coliseo y la unidad deportiva. Había muchos jóvenes bañándose en la piscina. La cancha de fútbol es muy buena y grande. Lo único que me faltó por visitar de este bello pueblo, fue la emisora parroquial, a la cual tendré que ir en otra oportunidad.

Edificio de dos plantas
Esquina de la Plaza.

Bueno, pero tenía un problema: la memoria de mi cámara ya estaba llena como con 45 fotos que he tomado y no acaté a traer ni el cable ni la memoria de repuesto. En la oficina de núcleo educativo una niña me sugirió que fuera al negocio de un joven amigo suyo, quien muy amablemente me pasó a un CD, las fotos tomadas, gracias a que, el cable de su cámara le sirvió a la mía. Qué maravilla, lo tomé como un milagro en este pueblo tan pequeño. Justo al salir feliz con mis fotos grabadas, llegó el bus para Alejandría.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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