Santuario de las Lajas (Nariño).

Venir a Ipiales y no visitar el Santuario de Las Lajas sería un pecado. Así que invito a todos los que pasan con por ‘La Capital del Sur’, para que suban en colectivo o buseta, hasta el santuario en honor de la Virgen del Rosario, ubicado a siete kilómetros de Ipiales.

Portones
Fachada de la iglesia.

La leyenda.

Se dice que la imagen de la Virgen se le apareció a la indígena María Mueses y su hija Rosa, sordomuda de cinco años. La chica recobró la voz cuando al ver el retablo de la virgen exclamó: ‘Mamita, la Mestiza me llama’.

El Santuario es no solo un destino de singular belleza paisajística, sino reconocido centro religioso y, además un libro abierto para estudiantes de ingeniería y arquitectura.

Santuario.
Vista general del Santuario.

No son muchas las edificaciones monumentales en medio de un cañón como el que forma el río Guáitara que, día tras día profundiza su cauce. No obstante el monumento sigue en pie gracias a que fue anclado en las rocas de las laderas.

Desde hace más de dos siglos se han erigido diferentes ermitas superpuestas, desde la primera de paja hasta la de estilo neo-gótico que se ve ahora.

Arcos.
Interior del templo.

Las bases para semejante obra arquitectónica se armaron sin hierro, solo mediante lajas de rocas labradas para que cazaran muy bien una sobre otra. De ahí el nombre de Santuario de ‘Las Lajas’.

Vale la pena recordar que por este sector corre una falla geológica y el volcán Galeras está a solo 80 kilómetros de Ipiales. A pesar de los movimientos sísmicos ocurridos en dos siglos, el santuario permanece intacto.

Y fue el pastuso Lucindo Espinoza, un ingeniero empírico quien diseñó y dirigió los trabajos. Varios obreros perecieron al caer de semejante altura, pues las medidas de seguridad eran mínimas y las manilas que los sostenían trenzadas con cabuya.  

Ejecutor.
Lucindo Espinoza.

A pesar de todo, el santuario tiene elementos arquitectónicos tan ingeniosos como el arco arbotante o el sistema denominado ‘nido de oropéndola’.

Desde el 2015 el Santuario cuenta con el teleférico que en tríos de cabinas sube hasta el mirador, arriba de la entrada, y regresa al santuario. Va demasiado lento y la vista no es muy variada, pero de todas maneras es un transporte diferente y entretenido.

Cabinas.
Moderno teleférico.

El Santuario.

Al Santuario de Las Lajas se llega después de atravesar el puente con un gran estribo que sostiene, no solo la plazoleta sino el templo neo-gótico.

En los taludes bajando al santuario han colocado cantidad de lápidas de Acción de Gracias. Cada quien busca que la suya sea la más vistosa o mejor diseñada. Incluso hay un mármol que recuerda la visita que el General Gustavo Rojas Pinilla hizo a este santuario en 1.953.  

Lápidas.
Feligreses agradecidos.

Antes de ingresar al templo se divisa muy alta, la imagen del arcángel San Gabriel blandiendo su espada y con el demonio con forma de dragón, dominado bajo sus pies.

La iglesia de Las Lajas es una edificación de estilo medieval, con hermosos vitrales y ventanas ojivales. En la base de las pechinas se ven rostros de angelitos de caras sonrosadas y, como en todo edificio medieval, la luz que entra por los vitrales y rosetones es protagonista en el interior el templo.  

Imagen.
San Rafael arcángel.
Vitral.
Vitral colorido.

Por lo demás la iglesia de las lajas tiene el decorado característico del estilo gótico, con terminaciones en forma de follaje, grumos, pináculos, nervaduras, frondas y arbotantes.

Al fondo y en el centro de la ermita aparece la imagen de la Virgen del Rosario de Las Lajas con San Francisco de Asís a la izquierda y Santo Domingo de Guzmán a la derecha.

Imagen.
Retablo de la Virgen.

Me encantan los arcos que se cruzan en la cubierta y sobre todo, los ángeles que decoran la fachada. En un extremo de la plazoleta hay una figura angelical que ‘suministra agua’ a los peregrinos vaciando el recipiente que sostiene con los brazos. Ya ve, interesante ese truco.

Regadera.
Agua bendita.

Unos treinta ángeles engalanan la iglesia en la parte exterior. Esas imágenes angelicales son obra del escultor nacido en El Contadero (Nariño): Marceliano Vallejo Montenegro, quien con razón es llamado ‘El escultor de los vientos’.

Ángeles.
Decorados medievales.

Sus estatuas ecuestres de Simón Bolívar con gran fuerza y dinamismo, decoran los parques de varios municipios de Nariño. Lo que más me gusta de esas esculturas ecuestres, es la manera como el autor vence la gravedad valiéndose de las patas y la copiosa cola del caballo.

Bolívar.
Venciendo la gravedad.

Otra belleza singular es la cascada muy alta que cae al otro lado del cañón. Ahora tiene poca agua, pero en época de invierno, su belleza se magnifica con abundante caudal.

Cascada.
Cascada cerca al santuario.

Ahora el santuario se ve aún mejor en horas de la noche, gracias a la colorida iluminación que le han instalado. De ahí que vale la pena visitar el tabernáculo por la tarde y esperar hasta el anochecer.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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