Campoalegre (Huila).

Viernes 4 de abril de 2014

Mientras tomaba un jugo en el Terminal de Transportes de Neiva, dejé mi sombrero cuidando el puesto que me gusta, en la camioneta Nissan: detrás del conductor, a la sombra y con vista frontal a través del parabrisas, pero sin el peligro de los asientos delanteros. En esas el conductor decidió arrancar y por poco se va con mi sombrero y sin su dueño. Menos mal terminé el sorbete a tiempo.

IG CA
La iglesia contrasta muy bien con el firmamento.

Mi compañero de silla es un vendedor de cubiertas de acero, que conoce todos los municipios del Huila. Así que tuve oportunidad de consultarle acerca de hospedajes y pueblos bonitos. Me recomendó un buen Hotel para mi estadía en Pitalito, un hospedaje nuevo y económico.

La ventaja de viajar de norte a sur, o al contrario, es que uno sabe con seguridad a qué lado da el sol, ya sea en la mañana o en la tarde. Eso es muy importante, antes de elegir en qué sitio se escoge la silla para viajar.

A las tres y media me bajé cerca de la plaza principal de Campoalegre. Hace mucho sol a esta hora, el día ha estado excelente y mientras uno está paseando, el calor es una bendición.

V
Vendedor de rifa en la plaza.

En la mejor esquina de la plaza, un señor, megáfono en mano, promueve la rifa de un ‘super’ mercado y un inmenso pez bagre, recién cogido, con el cual apenas puede un hombre, cuando intenta izarlo, para que yo le tome una foto. Mucha gente, entre clientes y curiosos, hacen rueda, al rededor de los premios y el vendedor.

Aquí viven en total 32.000 campoalegrunos: 24 mil en el pueblo y 8 mil en el campo. Hasta acá se llega por una excelente vía de 30 kilómetros, al sur de Neiva.

Mientras me ubico en el lugar, tomo un tinto, con dos panes de 200, de los que aún se enfrían en la lata, de la Panadería ‘Cositas del Horno’. Ese nombre, parece que lo hubiera puesto yo, que valoro tanto la parva recién horneada.

EA
Edificio de la Alcaldía.

Apenas fotografié el edificio de dos plantas de la Alcaldía Municipal de Campoalegre, inmediatamente vinieron hacia mí, un patrullero y un policía, quienes quieren saber el motivo por el cual estoy tomando fotos allí. Pero lo chistoso fue que el policía que acompañaba al jefe, también nació en Yolombó, y se admiró de conocer un paisano, por estas tierras lejanas.

Como si fuera poco, le mostré al patrullero la página con el reportaje que me hizo el periódico El Colombiano alguna vez, y ahí sí se estrecharon los lazos entre la autoridad y este aventurero, pues al sargento también le gusta mucho viajarenverano.

La iglesia Nuestra Señora de la Candelaria de Campoalegre, es moderna, de colores azul y blanco, que se ven muy bien en esta tarde abierta y espectacular.

En el atrio converso con el dueño de un colegio particular en Campoalegre. Me cuenta que, además de la violencia en los jóvenes de hoy, otra cosa que le llama la atención, es el auge del homosexualismo.

Verdad que, a esta hora de las cuatro de la tarde,  no he almorzado. Pero es que he disfrutado de tantas bellezas en este día veraniego…

Entonces me invento un menú bien balanceado: como regulador, para que se asimile en el duodeno, una bolsa de piña en cubitos, que como con palillo, a mil pesos. De proteína, un cuarto de pollo, por $4.500, en ‘Super Broasted’, el restaurante de moda en Campoalegre, y a la salida, no faltará un rosconcito de guayaba en la próxima panadería, a manera de postre.

SB
Salón de Billares.

Cada que como pollo, arranco el huesito pegado al contramuslo y observo los tendones que lo sostienen; entonces me acuerdo de la incapacidad de Radamel Falcao García y su lesión de rodilla.

Visito en la plaza principal, un salón de billares muy grande y, a media cuadra del centro, el Bingo de Campoalegre que, a esta hora de la tarde, está casi lleno.

Hay ceibas muy bonitas dando sombra en el parque central. Frente a la iglesia, y también en el marco de la plaza, se construye el Supermercado Popular, del que también se podrá decir, el día de su inauguración que:

‘En poco tiempo este supermercado será todo un Éxito’

En otra esquina de la plaza, está el Centro de Convenciones, al parecer de poco uso. De pronto había otra necesidad en la cual se hubieran podido invertir esos recursos, pero seguramente el alcalde de turno, quiso inmortalizar su nombre con ese elefante blanco de cemento y ladrillo. Las inversiones sociales no dejan huella material, y por eso a veces los gobernantes no las tienen en cuenta.

A
Abuelos en un pueblo tranquilo.

Campoalegre es un pueblo tranquilo. En el marco de la plaza casi no se ven bares o cantinas. La base de la economía acá es el arroz. Hay molinos de FlorHuila, Horizontes y dos marcas más. Con razón en el segundo puente de agosto, se celebran aquí, cada año, las Fiestas del Arroz.

Se ve que este pueblo ha sufrido bastante en el pasado, a causa del conflicto armado colombiano. He encontrado personas un tanto hoscas o desconfiadas. Como cuando quise recordar mi infancia, a través del olor inconfundible de los granos de cacao secos, que vi en el costal, dentro de una contra-venta.

Cuando le pedí permiso al hombre para fotografiar los granos, me preguntó que para qué lo quería, y cuando le dije que para mi archivo particular, de regular gana, me dijo que no.

Está en todo su derecho, claro, pero en otras latitudes, de pronto hubiera resultado una nueva amistad con ese pretexto.

Y los dos jóvenes a quienes les pregunté por el Centro de Convenciones, también se limitaron a responder con monosílabos y entre dientes.

O
Obelisco en homenaje a los Fundadores.

Por último, busco la casa del galeno Simeone Fierro Pinha, un médico de origen brasilero, que exhibe en la sala de espera de su consultorio, una cantidad de fotos suyas. Además, el profesional conoce mucho de la historia de este pueblo, y conserva antigüedades como teléfonos viejos, radios, archivos, etc. Pero el hombre estaba tan ocupado, que desistí de hablar con él.

Me queda pendiente visitar la Hacienda Potosí, con una mansión muy hermosa, en donde se construye el Parque Temático y Museo del Arroz. Y es que Campoalegre es considerada ‘La Capital Arrocera del Huila’.

Tampoco pude ver la antigua iglesia doctrinera que está en las afueras del pueblo. La represa de Betania, tiene predios en el municipio de Campoalegre, y ahora se construye una vía directa al embalse.

A las 5:10, abordo en el Terminalito, la buseta que por $4.500 me llevó de regreso a Neiva.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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