Caranaval de Riosucio – Primera parte

Sábado 8 de enero de 2011:

A las 5:25 un taxi nos llevó hasta el Terminal del Sur de Medellín, a mi amiga y a mí, por 10 mil pesos. A pesar de llegar temprano no alcanzamos tiquete en el bus de las seis de la mñana, sino en el de las 6:30, por $ 18.000 cada uno. Muy agradable el viaje. Viendo cómo el conductor con frecuencia habla por celular, entendemos cómo ha beneficiado la tecnología a los choferes de buses. Se comunican entre sí, se avisan acerca de peligros pero  también, sobre la presencia de policías de tránsito en el camino. En La Pintada, después de dormir un poco, nos vino muy bien una porción gigante de papaya fresca y dulce, por mil pesos.

Frontis iglesia en ladrillo.
Iglesia Plaza de Arriba.

El bus entró a la oficina de Occidental en Supía. A simple vista, no se ve muy agradable este pueblo, ojalá no nos toque venir a dormir acá, si no encontramos alojamiento en Riosucio.

Llegada a Riosucio, con suerte.

A las 10:30 nos bajamos en el Terminal de Riosucio, con el morral y la colchoneta que traje, dentro de una bolsa plástica. Las dos primeras señoras a las cuales les preguntamos por alojamiento para esta noche, nos dieron respuesta favorable.

Ahí cerca del Terminal y de la ‘Plaza de Arriba’, acababan de remodelar una vieja casa de dos plantas y gracias a los buenos oficios de las señoras,  logramos que nos acomodara en una pieza grande, para nosotros dos únicamente, por $ 20.000 la noche.  El baño es compartido pero hay uno arriba y dos abajo,  suficientes para las 25 personas que estamos acá. Qué fortuna. Ya es cuestión de dejar allí el equipaje, organizar nuestras ‘camas’ con mi colchoneta y otra que nos prestó la señora, y listo. Qué alegría encontrar hospedaje tan fácil, en plena fiesta del diablo, estamos salvados, ya podremos salir a disfrutar del Carnaval.

Fachada Iglesia Romana.
Iglesia Plaza de Abajo.

Lo primero fue mostrarle el pueblo, que no conocía mi amiga. Por la ‘Plaza de Arriba’ se veía mucha gente y no faltaban los borrachitos trasnochados o dormidos en cualquier acera. Luego fuimos a la ‘Plaza de Abajo’ cerca a la cual hay una calle habilitada para el comercio de artesanías, accesorios y alimentos. Allí mi amiga compró un juego de sábanas sencillas, para esta noche, por $ 25.000.También nos dejamos descrestar por una vendedora de adornos para las uñas: estrellitas, florecitas o tréboles diminutos, para colocar en las puntas de los dedos, pero no compramos nada.

Lo siguiente fue entrar a la iglesia de la Candelaria, aquella que tiene la cúpula de un estilo y la fachada de otro, menos barroco y más greco romano. Nos llaman la atención los retratos del Vía Crucis en cuadros inmensos, pintados al óleo.  Afuera de la iglesia la imagen gigante del diablo, de cuerpo rojo y alas negras de murciélago, no podía pasar desapercibida.

Niña disfrazada en coche
Pequeña ‘diabla’.

Ahí cerca está la Oficina del Carnaval y el museo donde se guardan recuerdos de todas las festividades pasadas. En la oficina se consigue el programa de las efemérides por mil pesos y el afiche del Carnaval en dos mil.

Orígenes del Carnaval:

Bueno, y cómo empezó este Carnaval? Esta fiesta se lleva a cabo en Riosucio desde finales del siglo XIX cuando dos sacerdotes encontraron en el Carnaval, la manera de dirimir las asperezas entre las dos mitades, como se dividía el pueblo de Riosucio: los indios de abajo  y los ricos de arriba.  La Montaña y Quiebra lomo, era el nombre de los dos sectores que entraron en conflicto. Para no relacionarse mucho, cada poblado tuvo su propia plaza e iglesia. Pero llegó el momento cuando los sacerdotes José Ramón Bueno y José Bonifacio Bonafont, reunieron en la Calle del Comercio a las dos comunidades y les suplicaron que se unieran y dejaran atrás la rivalidad, a riesgo que viniera el diablo a castigarlos.

Apenas lograron convencer a las dos partes, los sacerdotes propusieron celebrar el acontecimiento con una fiesta, el 6 de enero,  en honor de los Reyes Magos. Más tarde se adoptó la imagen del diablo como centro de la celebración que, siempre se ha efectuado en los primeros días de enero.

Dos campesinas a caballo.
‘Las Lecheras’, en Desfile de las Colonias.

El ambiente que se respira a esta hora en todo el pueblo es de mucho jolgorio. Hace una tarde soleada bien bonita. Definitivamente no hay como viajarenverano. Además, se nota que estamos en Carnaval: hay ventas de cuanta cosa puede comprarse y debe servir en una fiesta, sobre todo los cachos rojos y luminosos, los sombreros, las guirnaldas y por supuesto fruta picada, dulces y unas pupas de cáscara de naranja que me encantaron por su sabor y por el ingenio que implica, aprovechar hasta los desperdicios.

Desfile de las Colonias:

El almuerzo fue en el Restaurante El Mesón, nada del otro mundo, por seis mil pesos el plato del día. Intentamos hacer una siesta en nuestros ‘aposentos privados’ pero al momento nos advirtieron que estaba para pasar el ‘Desfile de las Colonias’ que se inicia a la 1:30 de la tarde.  En consideración a mis rodillitas, en una relojería alquilamos por $ 5.000 un par de sillas Rimax que, la verdad poco utilizamos, pero que nos sirvieron para recuperar el aliento después de tomar fotos.  Desde el comienzo nos encantó del Carnaval, y el hecho de que no suben demasiado los precios, sino que muchas cosas se consiguen por el mismo valor al que se venden en tiempo normal.

Grupo entusiasta.
Paarticipantes de una Colonia.

El Desfile de las Colonias muy bonito y vistoso. La procesión estaba compuesta más que todo por grupos de familias, algunos habitantes de Riosucio y otros residentes en distintas ciudades. Todos exhibían atuendos representativos y propios para el Carnaval en homenaje al Diablo. Así vimos pasar los Barrera, Pinzón, Trejos, Hoyos, etc. También representaciones de Medellín, Cali, Bogotá y Manizales. La barra antioqueña estaba presidida por un diablo silletero, en tanto que los de la capital, lucían camisetas con el cachaco grabado en líneas blancas sobre franelas negras. Las delegaciones de Pereira y Cali también desfilaron con las banderas de sus ciudades, flameando sobre la multitud.

Yo disfruto al máximo de mi nueva Cámara Sony HX1 que por su pantalla escualizable, me permite tomar fotos en contra-picada sin necesidad de arrodillarme. Mis articulaciones están felices con este nuevo aparato de fotografía. Disfrutamos viendo  ‘Las Lecheras’, un par de chicas jóvenes y bonitas que cabalgaban sobre bestias de labor, portando flores autóctonas en las enjalmas. Muy original, sencilla y auténtica esta pareja.

A caballo.
Grupo Árabe.

Otra comparsa que nos encantó ver al final, fue la cabalgata de jinetes que lucían diferentes trajes y atuendos árabes suntuosos y de muchos colores. Qué bonitos. Se ve que no los improvisaron. Todos los caballistas lucían turbantes, capas y accesorios propios de los musulmanes. Apenas terminó el desfile cerca a nuestro sitio, fuimos a la Plaza de la Candelaria para ver llegar las comparsas hasta el solio donde yace el Diablo, de color rojo y cachos blancos. Allí nos encontramos con Diana Urbi y Santiago Trujillo, dos miembros de Couchsurfing que hemos conocido en otros eventos.

También me encantó ver un disfraz bastante original en el que se daba la impresión que un gorila gigante, mantenía dentro de una jaula a un ser humano. Qué bonito y cuánta reflexión suscita este ensamble a quienes mantienen pájaros y toda clase de animales cautivos, viviendo entre rejas.

GV y hombre enjaulado.
Hombre enjaulado.

Ahora sí fue posible descansar un poco para lo cual nos fuimos a la casa grande a hacer una siesta en las colchonetas, dentro de ‘nuestra’ alcoba privada. Por los corredores con piso de madera del segundo piso se escuchaban las pisadas y carreras de los otros 23 huéspedes venidos casi todos de Medellín. Aunque la cama no es la más cómoda, estar en pieza independiente da mucha privacidad y tranquilidad.

Arribo de Lucifer

A las 6:30 nos dispusimos a ver la entrada triunfal de su majestad El Diablo a la Plaza de San Sebastián. Junto a nuestra casa una señora vende arepas con pollo desmechado y café, por dos mil pesos, muy ricas.  Al llegar a la plaza nos impresionó ver la cantidad de gente sentada en las escalas del atrio, casi todos con sus cachos rojos titilantes sobre el cabello. Los cuernos encendidos como que reemplazan las velas flameantes que se utilizan en las procesiones religiosas. Total no nos quedó más que, comprar nosotros también un par de cuernos a $ 2.500 cada uno.

Disfraces de diablo.
Diablos en la Plaza de Arriba.

Todo el pueblo vino a la fiesta y muchos turistas han asistido desde ciudades colombianas y del exterior. Como que no cabe un alma más en el espacio público. La expectativa es general y todos esperan con ansias el arribo de la deidad maleva. Se respira un ambiente festivo encantador. La noche está clara y muy arriba,  una media luna creciente se ha sumado al jolgorio.

En la Plaza de la Candelaria disfrutamos de un jugo de naranja natural en vaso de 6 onzas a quinientos pesos. Uno se siente muy seguro acá. No hemos visto pordioseros por las calles. La gente riosuceña es amable y sabe atender muy bien a los visitantes. Todos son muy queridos, bastante paisas. Cerca de la plaza de abajo venden también unas arepas venezolanas de pollo, deliciosas y a mil pesos la unidad.

Disfraces con cachos.
Diablos cornudos

En el costado norte de la Plaza de Arriba está el salón de billares Los Arrayanes. Allí establecimos nuestra estancia para varios momentos del desfile. La música del bar es bien alegre y contagiosa, aunque acá se nota que gusta bastante el tango.  Varias parejas bailan en la calle. Qué pueblo tan alegre y amañador es Riosucio. Nos encantó. Qué bueno haber venido a disfrutar de estas fiestas carnestoléndicas; mi amiga, que en principio no quería venir, siente que tomó la mejor decisión.

Fuimos a la esquina de la calle del medio a esperar el desfile pero todavía se demoraba en arribar al parque, así que regresamos a Los Arrayanes en donde tuvimos televisión en directo, para ver la gran parada por Tele Café, el canal regional. El gentío es impresionante. Creo que un Viernes Santo no se ven tantas personas con tanto fervor y alegría.

Por fin a las 10:30 de la noche ingresó la procesión con la imagen del Diablo, por la calle del medio hacia la Plaza de San Sebastián. Inmediatamente toda la gente aglomerada en la plaza, empezó a agitar ponchos y pañuelos blancos para saludar a Lucifer. A la orden del presentador, los asistentes prorrumpen gritos de histeria y regocijo, por la llegada del demonio.

Imagen del diablo en andas.
Llegada de Lucifer a la Plaza de Arriba.

Hermoso, multitudinario, de lujo este desfile. Todo es exaltación y entusiasmo. El pueblo está enardecido con la llegada de Satanás. Aunque no cabe un fiestero más, en medio de brazadas, llegamos al costado sur de la plaza en donde encontramos espacio para ver pasar los danzarines que precedieron la imagen del Anti-Cristo, muy alta, imponente y bien decorada con tonos negro, blanco y rojo. Pegado a una gran asta, el diablo es llevado hasta la tarima ubicada a un lado del atrio de la iglesia principal.

Apenas terminó el desfile, regresamos a Los Arrayanes porque empezó a lloviznar y al poco tiempo se vino el agua. Después de un día inolvidable regresamos a nuestra casa a las 12:30 de la noche, muy contentos de lo vivido en este día, una fiesta de verdad inolvidable!

http://www.riosucio-caldas.gov.co/index.shtml

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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