Carnaval de Riosucio – Segunda Parte.

Domingo 9 de enero de 2011:

No fue mucho lo que tuvimos que esperar a las nueve de la mañana, para tomar el baño. Los tres servicios que tiene la casa son suficientes para satisfacer  la demanda matutina.

Desfile de las Cuadrillas.

Qué vaina, no acaté a traer el cargador de la batería de mi cámara y mucho me temo que la carga actual, no alcance para tomar las fotografías que faltan. Menos mal mi amiga está estrenando una cámara que compró y qué bueno tener esa alternativa. Dejamos los equipajes listos para salir hacia Medellín tan pronto termine el Desfile de las Cuadrillas.

Hombres con guitarras.
Comparsa de Rockeros.

Lo primero fue buscar desayuno. En la venta de empanadas no habían comenzado la fritura. La empleada nos explica los otros sabores que venden: las full equipo, que traen fríjol caraota, plátano maduro y queso. También hacen de pollo y carne desmechada, que casi todo el mundo consume acompañadas de ‘gaseosa bebe’, es decir, la Coca Cola de 200 mililitros. El café con leche lo tomamos en el Salón de Billares Emperador, detrás de la iglesia de San Sebastián.

Disfraces estilo Edad Media.
Listo para Desfile de Las Cuadrillas.

A esta hora pasan miembros de las distintas cuadrillas que con orgullo y pundonor, comienzan el día luciendo sus disfraces para el desfile de las once de la mañana. Algunos ya entonados con unos cuantos guaros, pasan cantando el Himno del Carnaval, que es Patrimonio Inmaterial y Cultural de Colombia:

¡Salve, salve, placer de la vida!
¡Salve, salve, sin par Carnaval!

De Riosucio la tierra querida
eres timbre de gloria inmortal.

La mañana está bastante soleada, el día veraniego de hoy no podía ser mejor respaldo para el Desfile de las Cuadrillas: grupos de amantes del Carnaval, que se preparan desde Agosto con danzas y disfraces, cada vez más vistosos y diferentes a los de otras celebraciones. Los disfraces ahora sí son bien artísticos y creativos.  Los Gatos Alegres, es una de las cuadrillas que desfilaron desde la avenida 10 de Agosto hasta la Plaza de la Candelaria.

El colorido de los vestidos es precioso. Casi todos llevan capas decoradas con motivos carnavalescos o la efigie del diablo cornudo.  Y lo mejor: no hay harina, es un canaval con mucha decencia, sin vándalos o gente que exagere el entusiasmo. Acaso si tiran de esa espuma en spray que ni siquiera molesta y pronto se esfuma. Es fastuoso este desfile. La verdad el Carnaval de Riosucio estuvo muy por encima de nuestras expectativas. Vale la pena volver dentro de dos años para disfrutar de esta fiesta sin par.

Sobre la suerte.
Hermosa comparsa.

A las 12:30 y puesto que en la Flota Occidental no venden pasajes anticipados, dimos por terminada nuestra participación en el Carnaval para recoger los morrales y estar a tiempo en el Terminal de Transportes. Tuve que hacer fila media hora hasta que por fin, después de mi ruego asertivo, el jefe de la empresa de transportes decidió despachar a la capital antioqueña un bus adicional,  conducido por un chofer amigable. Mientras tanto mi amiga había ido por unas empanadas venezolanas, que comimos a manera de almuerzo.

Incidente a la salida

La salida del Terminal de Riosucio se estaba complicando por culpa de los muchos vehículos mal parqueados en las calles adyacentes. Nuestro conductor, se estaba ofuscando y, en vez de buscar soluciones parecía ponerse de lado del problema. Entonces me bajé a colaborar. Primero con el cuida carros de trapo rojo y después con un conductor enfurecido que, ante las amenazas del chofer del bus, se negaba a darnos vía. Cuando me arrimé a su vehículo empezó a despotricar de nuestro conductor. Haciendo gala de mi inteligencia emocional le dije al conductor terco:

‘Mire, en la vida todos nos equivocamos. Supongamos que

el conductor del bus se equivocó pero por favor permítanos

pasar haciéndose a este lado, y así ganamos todos’.

Mi reflexión pausada fue suficiente para que el chofer del auto reflexionara y se hiciera a un lado. Por falta de control de las emociones perdimos media hora en esas, y hasta las dos de la tarde no salimos de Riosucio.

El viaje fue agradable, la primera parte del trayecto mientras mi amiga dormía, me fui al lado de la cabrilla, a conversar con el chofer. Me contó que generalmente viaja para Condoto vía Pereira y que hace poco, atropelló a un motociclista que invadió su carril. El joven seguramente perderá la pierna sobre la cual pasó la llanta delantera del bus. Qué vaina, pobre muchacho, y ojalá mi amigo, solucione de la mejor manera la demanda.

AMP
Mi amiga también de azul.

En La Pintada regresé al lado de mi amiga. Juntos comimos mango picado y papaya madura. Dormimos un rato mientras el ascenso a Versalles. Antes del alto de Minas nos detuvieron los policías para una requisa. Afortunadamente ahí mismo vendían unas arepas de chócolo recién horneadas, coronadas con dos tajadas de quesito fresco, a dos mil pesos; qué manjar tan delicioso y cuan satisfecho quedé con esa comida.

Por fin a las seis de la tarde y después de cuatro horas y media en el bus, llegamos muy satisfechos a nuestras casas, esas sí las propias, tan queridas y cómodas. Qué viaje tan espectacular fue este. Prometemos regresar al Carnaval de Riosucio, dentro de dos años. Este nos encantó!

 

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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