Caldas (Boyacá).

Con más de mil municipios visitados en Colombia, no recuerdo uno tan reducido y con tan pocos habitantes en el casco urbano como Caldas (Boyacá): solo 250 caldenses.

Parroquia.
(Foto página FB Alcaldía).
Plaza.
(Foto Página FB Alcaldía).

En Caldas no hay manzanas, el marco de la plaza es el único recuadro con viviendas.

Occidente de Boyacá.

A este municipio que honra la memoria de Francisco José de Caldas  se le conoce como ‘La Puerta del Occidente Boyacense’, dado que por esta vía se llega a la zona esmeraldífera: Mapiripí, Muzo y Quípama.

Alguna vez viajé incluso hasta Puerto Boyacá desde Chiquinquirá que, está a solo 20  minutos de Caldas.

Torre.
Iglesia de las Mercedes.

El pueblo está rodeado de hatos ganaderos; la leche y los derivados lácteos son la principal fuente de subsistencia.

Lo inexplicable es por qué no siembran más árboles en medio de los pastizales: el planeta necesita oxígeno y las vacas sombra.

Al atardecer se ve fantástico el centro de Caldas, con la iglesia de torre cuadrada y las fachadas antiguas de casas ‘coloniales’.

El parque de varios niveles parece agradable y no le falta la tarima para actos públicos en el centro. También hay cancha mixta dentro del espacio público.

Casas.
Casas rústicas en la plaza.
Esquina.
Balcones coloridos.

Hacia el oriente y norte de la plaza hay casonas antiguas con pilares de madera rústica en el corredor frontal. Algunas tienen balcones que le dan un toque romántico y acogedor.

Buenos anfitriones y susto.

Cuando caminaba por el parque, de pronto me llama uno de los cuatro hombres que tomaban cerveza en un bar del marco de la plaza.

Muy comedidos me invitaron a una amarga, entonces los animé a que se tomaran una foto con la ‘pola’ en la mano. Los tipos accedieron de buena gana y con mejor ánimo posaron para la foto.

Amigos.
Cerveza con amigos.
Fachadas.
Fachadas con corredor.

Luego vino un susto, cuando fui a conocer la cancha de tejo, cerca de la plaza. Las personas que allí se entretenían con el ‘deporte nacional’, tenían pinta de negociantes de esmeraldas: sombrero negro, bigote tupido y camisa abierta que dejaba ver cadenas de oro.

Desde un campero cerca a las canchas se emitía música a buen volumen, para animar a los hombres que tomaban cerveza.

El afán por tomar una foto me llevó a ser imprudente. Cuando enfocaba el tejo que se había clavado en el barro húmedo junto a las mechas, sentí que habían tirado una piedra contra las tablas para asustarme.

Mechas.
Mechas para Juego de tejo.

Efectivamente, lo que pretendían era que rápidamente me hiciera a un lado, pues el tiempo corre en contra del jugador. Quien tiene el turno lanza el tejo  hacia un tablero y rápidamente debe lanzar hacia al otro armazón del frente, donde también hay mechas.

Bueno, menos mal fue solo un campanazo de advertencia. Al momento entendí que ese no era ambiente para un viajero, así que abandoné el sitio dando gracias que solo pasé un susto.

Esquina.
Esquina central.

Campeones en ciernes.

Como muchos pueblos boyacenses, Caldas es también una cantera de ciclistas que en poco tiempo se destacarán en el exterior.

Con frecuencia la administración municipal organiza competencias en las cuales participan no solo los jóvenes sino también niñas.

Ciclistas.
Futuros campeones. (Foto Alcaldía).
Alcaldía.
Palacio Municipal.

La sede administrativa de Caldas ocupa un edificio reciente de dos plantas, moderno y central.

Al regreso a Chiquinquirá pude fotografiar algo de Nariño, un corregimiento de Caldas con iglesia y calles pavimentadas.

Alcaldes de Caldas han sido: 2004-2007 Yamel Roberto Rodríguez Salgado; 2008-2011 José Rubiel Páez; 2012-2015 Erwin Arias Betancur; 2016-2019 José Rubiel Páez y Zamir Eduardo Castellanos Cortés y hasta el 2023 es el señor Isnardo Alfonso Castellanos Peña.

En el pueblo habitan solo 250 caldenses, 3.750 en los campos, para un total de 4.000 habitantes en el municipio.

Domingo 5 de junio de 2016

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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