Cerro San Antonio (Magdalena).

Jueves 29 de octubre de 2015

Cerro San Antonio de ‘cerro’ no tiene nada, es una población pequeña en terreno plano y a orillas del río Magdalena.

Llegué acá procedente de Calamar en donde estoy hospedado.

Cruce del río.

Primero debí ubicarme en Suan (Atlántico), para cruzar el río y llegar al departamento de Magdalena y al municipio Cerro San Antonio.

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Desde el río, en la otra orilla se divisa Cerro San Antonio.

Ambos pueblos se miran día y noche. Si no fuera por el río, serían siameses.

Muy agradable el paso del río que se ve más bien crecido ahora, pero bastante tranquilo.

El Pueblo.

En el marco de la plaza se ubican la iglesia de dos torres y a un lado, el edificio de dos plantas desde el cual se gestionan los recursos del municipio.

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Iglesia de San Antonio y Alcaldía Municipal.

Todo este espacio es bien agradable.

Hasta el otro parquecito, el que está ubicado al frente del cementerio, me llevó un moto taxista.

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Tumba en el cementerio.

Aproveché para fotografiar algunas tumbas, pues en estos pueblos de la costa decoran muy bien los mausoleos, con flores coloridas, aunque artificiales.

Las calles de San Antonio tienen suficiente floresta. Eso sí, no falta una puerca perdida, comiéndose el pasto de los separadores.

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Aviso en tienda de abarrotes.

Esa imagen de los marranos por la calle fue característica de los pueblos costeños de antes, cundo eran unos ‘morideros’.

Ahora los municipios caribeños han progresado y creo que aquí sí ha servido para algo, la elección popular de alcaldes.

Los avisos de los negocios también son dignos de fotografiar por su primitivismo y colorido.

Mientras el sol voltea y comienza a iluminar el templo, me ubiqué en sillas con mesa afuera en la Refresquería El Porvenir.

Los avisos publicitarios,

las decoraciones primitivas

y el ‘cóndor’ altivo, todo me gusta.

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Gallinazo en lo alto de la parroquial.

En esas, qué veo: un gallinazo con pretensiones de cóndor del escudo nacional, que despliega sus alas para recibir el sol.

Decora lo más alto de la torre eclesial.

Antes de su viaje definitivo a Santa Marta, Simón Bolívar estuvo en la residencia que hoy sirve de sede a la alcaldía.

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Por acá pasó Bolívar.

A la entrada a la casa consistorial hay una placa que da fe de este hecho histórico y del banquete que se ofreció en honor del  Libertador.

Ahora los niños de una escuela se divierten en los columpios, rodaderos y mata-culines que hay en el parque principal.

Allí se observa además un ángel tierno con un libro abierto, en el cual se rinde homenaje a las víctimas de la violencia reciente y, a Dios gracias, superada.

HV
Homenaje a las víctimas del conflicto armado en Cerro.

Después del medio día, fui a conocer la Casa de la Cultura que me recomendaron en la Alcaldía y a pie caminé las tres cuadras que hay para llegar al puerto.

Me gustó mucho San Antonio, sobre todo el centro del pueblo tan entretenido y la atravesada de la gran vertiente, que tiene su encanto.

Una vía poco aprovechada.

El río parece lo que es: una gran pista de agua que se aprovecha poco para el transporte de carga  y pasajeros.

PA
Lástima que esta pista acuática no se aproveche lo suficiente.

 

Los nombres de las embarcaciones, los letreros que colocan en las bancas de quitar y poner, para colocar encima ‘las cuatro letras’, pues ‘así es la vida’, todos lo tenemos.

L
Letrero en uno de los asientos.

Los mismos dos mil pesos que pagué por atravesar el río de regreso, los cancelé en el bus de Torcoroma.

En Colombia el transporte público ha progresado bastante.

Esta buseta tiene potente Wi-Fi y aire acondicionado.

Debo regresar a la vía troncal para tomar otro carro hacia Calamar.

Un bello centauro decora la parte trasera del bus.

DB
Decoración del bus para viajar a Calamar.

Acá habitan en total 8.000 cerranos, repartidos por partes iguales en el pueblo y en las fincas.

El alcalde de Cerro de San Antonio hasta el 2019 es el señor Edgar Fernández Faraurie.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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