Gachalá (Cundinamarca).

Por su ubicación en el centro oriente del departamento, Gachalá es no solo el eje central de ‘La Ruta del Agua’, sino en verdad: ‘Una esmeralda incrustada en el corazón de Cundinamarca’.

Torre.
Torre en forma de lápiz.
Embalse.
Paisajes ensoñadores.

Da gusto recorrer esta carretera, con sol favorable. Lo ideal es viajar desde la capital del país al oriente del departamento, después del medio día cuando los rayos del sol se inclinan para iluminar el paisaje frontal y deleitar al viajero.

Adelante de San Roque se pasa el largo puente sobre el río Farallones y a continuación el túnel y la interminable oscuridad en la que desaparecerían los vehículos, si no fuera por las luces medias.

El puente marca el límite entre Gama y Gachalá.

Laguna.
Gachalá con el embalse a un lado. (Foto CorpoGuavio).

Laderas verdes, potreros frescos para unas cuantas reses, árboles con ramas de cogollos recientes y aves que aletean con cadencia sobre el firmamento azul, transforman en sonrisas cómplices, los rostros de pasajeros apurados.

Que vuelvan los alfareros.

En lengua Muisca el nombre Gachalá significa ‘vasija de barro’. Valdría la pena fomentar en el municipio el oficio de la alfarería y ofrecer objetos de arcilla como recordatorio para quienes visitan la ‘Capital Hidroeléctrica de Colombia’.  

Antes de llegar a Gachalá se aprecia una bella panorámica del pueblo con sol favorable.

Templo.
Interior de la iglesia.

Lo primero para destacar es que casi todas las casas de Gachalá y otros municipios de la zona, están pintadas de colores marrón y amarillo.

La única torre del templo parroquial tiene forma de lápiz con punta roja bien decorada. La edificación resplandece ahora, cuando los rayos del sol pegan contra las ventanas laterales y la puerta del perdón de la iglesia de la Inmaculada Concepción.

Iglesia.
Puerta del perdón.

En este pueblo hay pocas motos. Las escasas que ruedan por sus calles inclinadas deben ser de alto cilindraje.

Lo mejor: el embalse.

Una pendiente con cubierta de cemento conduce de la plaza charaluna hasta el malecón a orillas de la represa.

Puerto.
Puerto de embarque.

Varios lugareños se apuran para alcanzar la lancha de las cuatro de la tarde. Entre ellos se destaca una señora fuerte y alta a la cual difícilmente le siguen los pasos.

Se ve que en las labores del campo es una trabajadora incansable. Y como a toda madre de familia, no le faltan una bolsa con viandas en cada brazo.

Desde el atracadero de Las Palmas sale a esta hora, la ruta en lancha hacia los puertos de La Tunita, el Morro, San Pedro I y San Pedro II.

Fascinante el viaje por el gigantesco espejo de agua de 14 kilómetros de largo. La embarcación deja una estela en ‘V’ que decora la azulada piel del embalse.

Lanchas.
Lanchas en la orilla.

Lo recomendable es visitar el lago en un día de semana cuando no hay tantos pasajeros y se pueden tomar fotos hacia todos lados.

Generando progreso.

Desde 1.992 la Central Hidroeléctrica de El Guavio  genera energía para Bogotá y varios municipios cundinamarqueces.

Como el embalse inundó caminos vecinales a través de los cuales se movilizaban los campesinos, el compromiso fue que de por vida, la Empresa Eléctrica les ofrecería transporte gratis a los campesinos, a través de la laguna.  Así que los residentes en las veredas tienen prioridad para abordar la lancha.

Navegando.
Paseo por el embalse.

En cada llegada hay una plataforma en cemento y hierro para que los aldeanos aborden la barca con facilidad.

Cerca de la presa la profundidad del embalse es de 235 metros. Humn, ¡qué hondo!

Desde este punto el agua baja por túneles aún más profundos, hasta la Casa de Máquinas de la Central Hidroeléctrica que se encuentra en predios del corregimiento de Mámbita, en el municipio boyacense de Ubalá.

Vetas.
Diseño natural con vetas.

A las 4:30 sale la otra ruta, con recorrido más largo, que llega hasta los puertos de Rumichaca y Potreritos.

Impresionan los bordes del embalse, casi todos cubiertos de vegetación, pero a veces decorados con hermosas rocas veteadas.

Gastronomía.

En la Heladería Doña Flor de Gachalá, sirven vasos con trozos de papaya hawaiana para quienes requieren una dosis de regulador digestivo.

Y en las tardes es grato disfrutar del ambiente pueblerino mientras se aspira una aromática con fresas en rodajas, en copa con oreja, caliente y saludable.

Tamales.
Elaboración de tamales.

En la fábrica de tamales un guía turístico se encarga de amarrar la masa con carne, en hojas de biao. En estos envueltos la porción de carne se coloca sin miseria.

Festival Náutico.

En el puente de la raza se celebra en Gachalá el Festival Náutico que cada año atrae cantidad de turistas.

Natación, Motonaútica, Sky, canotaje y demás deportes naúticos se  practican durante el ‘Festival Nacional Naútico de El Guavio y Reinado Departamental del Agua’.

Pelton.
Rueda pelton en el parque.

La actual administración municipal tiene en mente un proyecto para modernizar el malecón que bordea el embalse frente al pueblo.

También esmeraldas.

En el pasado Gachalá tuvo actividad minera tan floreciente que en 1.967 se extrajo de sus entrañas la gema ‘Gachalá’, de 858 kilates.

Esa piedra se conserva actualmente en el Museo de Geografía e Historia de Estados Unidos.

Ruta.
Riqueza hídrica.

Más tarde, en 1.969 en la mina Las Cruces de la Vega de San Juan, se sacó una de las esmeraldas más grandes bautizada con el nombre de ‘Emilia’ en memoria de la afortunada señora que encontró semejante tesoro.

‘Emilia’ pesa alrededor de kilo y medio, y actualmente se exhibe en el Museo del Oro de Bogotá, a pesar que ya no es la esmeralda más grande del mundo.

Calle.
Centro del pueblo.

En las veredas Las Cruces, Palomas y El Diamante, quedan unas cuantas minas de esmeraldas.

Los turistas que deseen aprender del oficio tienen la oportunidad de ‘ser minero por un día’ en la Mina Bocamonte.

Mirador y cascadas.

El Mirador de la Virgen es otro atractivo para senderistas y amantes de deportes de aventura.

Más allá de la presa, yendo hacia la vereda Montecristo existe un camino ancestral en piedra, a través del cual se pueden admirar las caídas de agua La Gruta y El Tormento.

Así que los turistas tienen mucho para disfrutar en  ‘La Venecia del Oriente’.

Alcaldía.
Alcaldía de Gachalá.

Alcaldes de Gachalá han sido: 2016-2019 Germán Martínez Beltrán y hasta el 2023 es el señor Hernán Barreto Parra.

Acá habitan en total 6.000 gachalunos, 2.000 en el pueblo y 4.000 en las veredas.

Jueves 22 de septiembre de 2016

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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