Villapinzón (Cundinamarca).

Martes 19 de abril de 2016

A las 7:30 debía salir el vuelo de Viva Colombia desde el José María Córdova, con destino Bogotá. Pero pasaban los minutos y nada que mandaban a abordar. Claro ahí se veía la pista llena de bruma.

CC
Iglesia y Casa Cural de Villapinzón.

A las 8:30 anunciaron la cancelación definitiva de nuestro vuelo. Eh, hombre, qué vaina. ¿Me irá a tocar coger bus en Marinilla? Porque para la casa no me devuelvo.

Para hacerle buena cara al mal tiempo, bajé tranquilo al casino a desayunar sin afán.

Cuando regresé al counter de Viva Colombia todavía había una fila larga de pasajeros que reclamaban el dinero o que los enviaran en un vuelo posterior.

En esas corrió la noticia que en Avianca estaban vendiendo tiquetes para las 9:45 a Bogotá por $130.000. Hice fila y alcancé, qué maravilla.

EC
Estadio y coliseo.

Bueno, se me va a subir el presupuesto del viaje, pero qué importa, yo lo merezco y con Viva Colombia son muchas las veces que ha salido cumpliendo y he ahorrado dinero. Qué bueno que Avianca no abusó de nuestra necesidad.

Recorriendo los pasillos de El Dorado, conocí a un joven antioqueño que hace videos y viaja mucho, incluso al exterior, pero por trabajo. El hombre anhela que llegue el momento de viajar como yo: solo por placer.

Abordé el alimentador de TansMilenio y desde el Portal El Dorado en la ruta B 16 viajé hasta la estación Alcalá y de ahí al Portal del Norte en la 170.

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Centro de la gastronomía criolla.

Ya ve, hasta se ha vuelto fácil el ingreso a Bogotá desde el aeropuerto, ahora con TansMilenio. Antes casi que, necesariamente había que pagar taxi.

Sobre la troncal del norte me esperaba una buseta hasta Chocontá, donde me hospedaré esta vez para desde allí, visitar los pueblos cercanos que me faltan.

El conductor me asesoró mirando el mapa impreso que fotografié ayer. Y concluimos que mejor es llegar hasta Villapinzón y devolverme luego para alojarme en Chocontá.

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Nuevo puente sobre el embalse del Sisga.

Pasamos por el embalse del Sisga, donde está la salida para Machetá, otro pueblo que me falta visitar. Allí colocaron un puente en arco, ahora cuando la vía es de doble calzada.

En los alrededores de Villapinzón hay varios curtimbres por lo que en el pueblo también existen talleres de talabartería. En uno de ellos, a media cuadra de la plaza, me guardaron el morral, una pareja de adultos mayores muy amables. Me recomendaron almorzar en el restaurante contiguo, por $6.500.

Ahora sí, libre de equipaje, a recorrer Villapinzón, un pueblo plano, frío pero de plaza muy agradable. En este día de verano, todo se ve hermoso. Me

ES
Templo elegante, sobrio y bien decorado.

cuentan que por acá cerca está el nacimiento del río Bogotá, donde construyeron una réplica del mapa de Colombia sobre la grama. Es uno de los destinos de naturaleza más importantes de la patria de don Próspero Pinzón, vencedor en la Batalla de Palonegro.

La iglesia de San Juan Bautista también es otro de los sitios imperdibles. Lo mismo el mirador de Altamira, donde existe una capilla y desde el cual se observa todo el casco urbano de Villapinzón.

Por dentro la iglesia es sencilla, sobrecogedora e imponente, con sus muros y arcos en piedra amarilla labrada, un piso antiguo precioso y las estaciones del Vía Crucis en láminas italianas antiguas.  Una campana arcaica decora una de las naves del templo. Por fuera al frontis no le faltan hermosos detalles de diseño.

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Reloj que decora el frontis de la iglesia.

Hay personas que usan reloj de pulsera, solo como accesorio decorativo. Esa misma función cumple el reloj de números romanos que decora el frontis de la iglesia de San Juan Bautista. De exactitud muy poco.

A continuación de la iglesia está la Casa Cural de estilo republicano, y fachada amplísima.

El refrigerio fue en la Casa del Pan: un café con pan de doscientos pesos, que en Cundinamarca todavía se vende a ese precio.

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Delicias gastronómicas de Villapinzón.

Varias personas consultadas me hablaron del Piqueteadero Doña Rufina, en pleno marco de la plaza, donde los lugareños se surten de queso de cabeza, morcilla, chorizo y demás frituras típicas de los comedores cundi-boyacenses.

La misma doña Rufina se encargó de atender a este viajero, obsequiándome porción de morcilla, chorizo y papa en la medida de sus necesidades: un pedacito de morcilla para los buenos y un trozo de chorizo para los malos. Me refiero a los niveles de colesterol que, en mi caso,  se mantienen dentro del rango normal. Este es un negocio ancestral que doña Rufina inició hace 40 años.

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Jóvenes normalistas.

En el atrio de la iglesia conocí a Leidy y Lina, un par de chicas que estudian dos años en la Normal de Villapinzón, para desempeñarse como profesoras en primaria.  Con mis amigas subí al Estadio, el coliseo y a las instalaciones de la Normal que están más arriba, ya cerca de la autopista.

La sorpresa vino luego cuando al cruzarme de nuevo con las estudiantes, me pidieron que me tomara una foto con ellas. Primera vez que chicas tan jóvenes quieren fotografiarse al lado de este aventurero que peina canas.

MA
Mosaico antiguo en el piso de la iglesia.

Qué tarde tan abierta la que me tocó hoy en este municipio. Contra el cielo azul se ven muy bien las cuatro palmas altivas que decoran el parque.

En fin que a las cuatro de la tarde reclamé el morral donde mis amigos y salí a la autopista para coger buseta hacia Chocontá, el pueblo vecino y cercano.

Me encantó Villapinzón, en esta tarde de verano, se ve muy bien.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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