Magangué (Bolívar).

Martes 30 de octubre de 2018

A las tres de la tarde estaba sin almorzar, así que un bollo de maíz biche con dos porciones de queso, fueron tan gustosos como un plato a la carta.

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Vendedor de bollos de maíz.

Magangué, la segunda ciudad del departamento de Bolívar,  se encuentra en el costado occidental del Brazo de Loba del río Magdalena, cerca al sitio donde ambos brazos se unen de nuevo: el de Loba y el de Mompox.

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Catedral frente al río.

Magangué se parece un poco a Caucasia, Ayapel u otros pueblos de río que tienen a un lado de la vertiente los establecimientos comerciales, el parque y, la iglesia con el frontis mirando hacia la corriente.

La cantidad de motos que ruedan por las calles, es otra característica común a los pueblos cordobeses, sucreños y bolivarenses.

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Cacique Magangué.

Antes de la llegada de los españoles, el Cacique Magangué lideraba las comunidades asentadas a orillas del gran río de Colombia.

Época Dorada.

‘La Ciudad de los Ríos’, como se le llama a Magangué, tuvo su Edad de Oro cuando por el río Magdalena navegaban grandes y lujosos barcos de carga y pasajeros como el ‘Atlántico’, ‘Medellín’, ‘Tequendama’ y el memorable buque ‘David Arango’: El Palacio Flotante del Río Magdalena.

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Buque David Arango. navinotas.wordpress.com

En aquellos años 50 los barcos se impulsaban con calderas a base de leña. El diesel comenzó a utilizarse después que el barco ‘David Arango’ se incendió en 1.961 y sus cenizas marcaron el fin del transporte fluvial en Colombia.

En adelante Magangué dejó de ser el segundo puerto sobre el Magdalena después de Barranquilla, y comenzó una época de decadencia que se mantiene hasta hoy por culpa de la corrupción política.

Con decirle que para las pasadas elecciones se presentaron 150 candidatos al Concejo para escoger únicamente 15 ediles.

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Pesca artesanal.

El Terminal de Transportes recién inaugurado, es otro símbolo de la deficiente planeación y despilfarro de los dineros públicos.

Desde ya se paga un alto canon de arriendo por una sede lejos del centro y tan mal diseñada que los pasajeros y buses deben ingresar por la misma y única puerta.

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Centro comercial a orilla del río.

Magangué no es el pueblo más agradable, ha crecido mucho en los últimos años, pero sin orden. Las basuras abundan incluso en el Malecón y La Albarrada: la calle más comercial y céntrica de la ciudad, a un lado del río.

Construcciones recientes como el Malecón, el Terminal de Transporte Multimodal, las sedes de la Alcaldía y la Gobernación, así como el Centro de Eventos y de Alto Rendimiento, y la sede de la Cruz Roja, despiertan un aliento de esperanza hacia futuras décadas de progreso y sana convivencia.

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Nuevo Malecón.

Ya están funcionando en Magangué semáforos modernos, todos con conteo regresivo tanto para los carros como al servicio de los peatones.

De todas maneras las próximas administraciones deberán dirigir sus esfuerzos y recursos hacia el  trabajo social, para que la comunidad adquiera disciplina y fortalezca su sentido de pertenencia a ‘La Ciudad de los Ríos’.

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Ferry con camiones.

Puente más largo de Colombia.

La inauguración del Puente Yatí-La Bodega en el 2019 marcará un nuevo hito de progreso para Magangué, toda vez que se fortalecerá el comercio y el turismo hacia la Depresión Momposina y la región Caribe.

Se trata de dos puentes en uno, con extremos en los corregimientos de Yatí y La Bodega y apoyos en la isla Grande. Juntos forman un viaducto de 12 kilómetros, el más largo de Colombia.

El siguiente video de un minuto, ilustra muy bien el avance de la obra.

Cultura Anfibia.

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Virgen de la Candelaria.

Magangué es una ciudad rodeada de lagunas, ciénagas y ríos que aportan pesca y fuentes de riego.

Pero también producen inundaciones en épocas de invierno, cuando las calles se convierten en arroyos y el agua arrasa con cultivos, enseres y ganado.

Como reza la canción, en las Fiestas Novembrinas y las Patronales de La Candelaria

‘Magangué sabe a ron de Palma y huele a tinto en las mañanas’,

cuando el sol pega  contra la fachada de la Catedral de Nuestra Señora de la Candelaria.

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Tarullas que arrastra el río.

Viniendo de Mompox, el chalupero tenía que apagar de vez en cuando el motor del bote para limpiar la hélice de las tarullas enredadas en las aspas.

En época de invierno el río se llena de manojos de esa especie que sobreagua en las ciénagas y arrastra el río crecido.

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Chalupa con pasajeros.

Apenas salí al malecón procedente de Mompox, abordé un automóvil con aire acondicionado que salía para Sincelejo.

Fue un viaje muy agradable, con el sol a la espalda y disfrutando del verde de los alrededores. Ha llovido suficiente en estos días, más que todo por las noches, así que todo luce fresco y reluciente.

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Interior de la Catedral.

Por esta vía transversal 7802, prevalecen las planicies ganaderas, eso sí con árboles variados bajo los cuales se resguardan las reses.

Por lo que conversan mis compañeros de viaje aprendo que el agua ofrece mayor resistencia a las chalupas que el pavimento a los vehículos con llantas. Es por eso que cuando el chalupero interrumpe la aceleración, la embarcación se frena de manera abrupta.

Desde Magangué hasta El Bongo, como se llama el cruce sobre la vía Sincelejo-Cartagena,  son 60 kilómetros de viaje en el taxi colectivo que arrancó apenas estuvimos los cuatro pasajeros.

En el kilómetro cero llegamos al cruce de El Bongo a partir del cual comenzamos a recorrer una vía más amplia correspondiente a la ruta 2515. Hemos pasado de la transversal 78 a la troncal 25.

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Puente Yatí-La Bodega.

Al final de la tarde me bajé en el improvisado Terminal de Transportes de Sincelejo.

El alcalde de Magangué hasta el 2019 es el señor Pedro Alí Alí.

Acá habitan en total 120.000 magangueleños, 80.000 en el pueblo y 40.000 en las veredas.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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