Puerto Berrío (Antioquia).

Lunes 2 de abril de 2012

No tuve que esperar mucho, cerca a Porce sobre la troncal del Magdalena Medio, hasta cuando apareció un automóvil Mazda conducido por un médico veterinario.

PM
Parque de la Madre.

El hombre detuvo su vehículo unos metros adelante de donde yo le puse la mano. Antes había intentado llamar la atención de tres o cuatro carros más, que siguieron su marcha sin inmutarse.

Generalmente cuando los conductores van en pareja o acompañados, es muy difícil que recojan a un mochilero. En cambio este profesional viene solo desde Medellín, y ya es hora que quiera conversar con alguien.

PM
‘Puente Monumental’ sobre el río Magdalena.

Desde el primer momento mi amigo fue claro: ‘Voy hasta antes de Puerto Berrío, pero usted se puede quedar en San José del Nus’. Ah, yo encantado, poder llegar hasta ese pueblo ya es mucho.

Para darle confianza a mi conductor, saqué la cédula y se la entregué al amigo, que me la devolvió sin detallarla. Bueno, eso significa que confía en este viajero sesentón.

Así que desde el comienzo conversamos muy agradablemente.

AF
Árboles florecidos en el camino.

Yo le hice preguntas generales referentes a su profesión y oficio, cuidando de no inmiscuirme en asuntos personales. Pero poco a poco él fue contándome algo sobre su vida y familia, sin que yo le preguntara.

Y también fueron muchos los datos nuevos que aprendí respecto al oficio del veterinario.

Por ejemplo, le pedí su concepto respecto a la proliferación de mascotas en estos tiempos. Y sí, él es consciente que la gente hoy prefiere tener un perro, a educar un hijo.

FP
Testimonio de la fe popular.

El viaje se nos hizo muy agradable a los dos. Sin darnos cuenta empezamos a subir la cuesta hacia el Alto de la Quiebra, luego de pasar por Santiago, la antigua estación del Ferrocarril.

Mi anfitrión maneja con calma, es muy cuidadoso, no se afana por romper records en sus viajes a la finca, sino que se demora lo necesario para no llegar estresado hasta la hacienda.

EP
Edificio patrimonial que aún queda.

A medida que pasábamos por parajes tan hermosos, con mucho verde y árboles tan lindos, mi asesor en veterinaria me explicaba conceptos agro-silvo-pastoriles, sobre los cuales yo quería aprender.

Por él supe de especies para reforestar, como la acasia mangium, la melina y la paulonia, plantas nuevas que se están utilizando bastante en predios donde el gobierno ofrece subsidios, a quienes siembran especies maderables de larga vida.

OH
Parque Olaya Herrera en Puerto Berrío.

La paulonia, por ejemplo, es una especie que, al igual que el matarratón, produce permanentemente listones que se multiplican a medida que se les cortan los que ya están crecidos. Es una variedad traída de la China que está dando buenos resultados en la actualidad.

Y es que el negocio de la reforestación es tan bueno que, a pesos de hoy, una hectárea sembrada puede producir en 20 años, unos 500 millones de pesos.

VE
Vegetación exhuberante.

Yo no me cansaba de admirar la vegetación tan hermosa que se aprecia por esta troncal: árboles de distintos tamaños y edades, todos fértiles y frondosos por las lluvias recientes.

Un día de verano como el de hoy, es ideal para viajar por estos predios de pastos verdes y vegetación exuberante, donde todavía no se ha tumbado el monte virgen para dedicar los terrenos a la ganadería.

Antes de las cinco de la tarde le agradecí a mi anfitrión el haberme traído hasta tan cerca a Puerto Berrío.

Me tomé un café con almojábana en el restaurante de San José del Nus y averigüé por el pasaje hasta el Puerto que vale 12.000 pesos, para tan solo una hora de recorrido.

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Sede de la Cámara de Comercio.

Menos mal, aprovechando la suerte que he tenido hoy, me ubiqué en el resalto frente al restaurante y al momento paró un Spark rojo de placas bogotanas. Allí iban dos hombres y una niña de diez años, que me dio confianza cuando decidí abordar el vehículo.

En un principio pensé que se trataba de una sola familia, pero en Puerto Berrío supe que el papá y la niña también eran pasajeros fortuitos,  recogidos antes por el conductor del automóvil.

SI
Silos de almacenamiento en tiempos del Idema.

De acuerdo a lo acordado inicialmente, pagué el peaje antes de mi destino y de esa forma hice el recorrido por algo más de la mitad de lo que me hubiera costado en buseta.

Como el conductor del Spark era bien correlón, en una hora exacta me bajé frente a la compra venta que está, a solo dos cuadras del parque principal de Puerto Berrío.

¿Y ahora qué hago? Pues conseguir hospedaje para deshacerme del morral, ojalá antes que oscurezca.

Por $30.000 arrendé una habitación en un hotel central. Por tan poco dinero podré beneficiarme de un ventilador silencioso, TV, WiFi, dos camas, baños y sábanas blancas y limpias.

IP
Interior de la iglesia parroquial.

Quedé listo para aprovechar la poca luz diurna que queda y fotografiar el parque principal y el frontis de la iglesia parroquial.

 

Martes 3 de abril de 2012

CE
Golondrinas en cables de enegía.

Dormí como nunca, toda la noche, sobre un colchón duro y arrullado por el aguacero tan fuerte y duradero que cayó ayer. A media noche me asomé a la ventana para ver cómo caía el agua.

Frente al hotel una grupo numeroso de golondrinas dormía en los cables de la energía.

Me han dicho que Puerto Berrío es un municipio seguro y sí, me siento tranquilo mientras camino hacia el puerto de las chalupas, uno de los sitios más visitados por los turistas que llegan a este pueblo.

VC
Viajando en chalupa por el río Magdalena.

Pero nada recomendable, los restaurantes donde se prepara el pescado, son desordenados y la loza se lava con agua sacada del río Magdalena, después de recorrer gran parte del territorio nacional.

Son las 7:30 de la mañana y apenas si comienza a notarse actividad comercial en la zona de mayor movimiento. Me dicen que como anoche llovió tanto, la gente apenas si se está levantando. O sea que este es un pueblo, no una ciudad.

Mientras disfruto de un perico con buñuelo en la Panadería El Puerto, me entero que a las nueve sale una chalupa con destino Barrancabermeja, viaje que dura dos horas y cuesta $30.000 ‘negociables’.

CC
Centro Cultural de Puerto Berrío.

A las nueve de la mañana estuve de nuevo en el centro de Puerto Berrío, justo al pie de ‘La Ciudadela’, una especie de Casa de la Cultura, con auditorio, biblioteca y salones de exposición.

Es un caserón antiguo, recién restaurado y bastante bonito, donde antes funcionó el Colegio América.

Frente a la ciudadela está un pasaje con árboles sombríos como el ‘cascoevaca’ y otras especies de muchas hojas. Aquí es en donde los lugareños toman tinto a $300.

Es bien agradable este sitio, que compite en usuarios veteranos con el otro parque: el ‘de las palomas caídas’, llamado así, no solo por las aves que lo decoran, sino por la avanzada edad de quienes lo frecuentan.

CP
Tinteadero en el centro del pueblo.

A una cuadra de La Ciudadela, está el ‘Portón de los Fríjoles’, uno de los restaurantes más conocidos del Puerto y en el cual saludé a su dueña.

Qué delicia de almuerzo, caserito y con buena sazón.

Mi primera impresión en este pueblo grande, es que están muy lejos las épocas de bonanza económica, y en cambio ahora se viven años de vacas flacas.

Otrora este fue un puerto muy importante, por el cual ingresó al interior del país,  toda la maquinaria que dio origen a la industrialización. Desde acá esas máquinas se llevaban en mula hasta Medellín y otras ciudades.

CI
Comercio informal en época de depresión.

Por eso, porque estos no son los mejores años de Puerto Berrío, hay mucho comercio informal, se consiguen artículos tan baratos y no existen muchas medidas restrictivas.

Los motociclistas, por ejemplo, pueden desplazarse sin el casco protector, que sí es indispensable en ciudades con más desarrollo.

En Puerto Berrío hay pocos taxis, pues el servicio urbano lo prestan a mil pesos la carrera, gran cantidad de moto-taxistas que encuentran oficio en esa labor informal. El que no se obligue el casco es para mí una comodidad adicional, fuera de poder visitar muchos sitios en poco tiempo y con escasos recursos.

AP
Acera para peatones sobre el puente.

Así que aproveché las motos públicas para visitar el ‘Monumental’, como se conoce acá al puente que une los departamentos de Antioquia y Santander, sobre el límite del río más extenso del país.

Hace poco construyeron un pasaje peatonal, a un lado de la vía férrea y automotora.

Pero hacen falta medidas de seguridad, pues todavía hay transeúntes que caminan por el puente principal. De todas maneras antes de tener el anexo peatonal en el puente hubo más muertos por accidentes de todo tipo .

LH
Corredores de lo que fue un lujoso hotel.

Fotografío también la sede de la Decimo Cuarta Brigada, que funciona ahora en lo que antes fue el elegante Hotel Magdalena, el mismo en donde se hospedaban los comerciantes y extranjeros que llegaban al centro del país en buques tan grandes como el ‘Atlántico’ y el ‘David Arango Uribe’.

Esta última embarcación se incendió y su desaparición significó el fin de los buques a vapor para pasajeros, que navegaron por el río Magdalena.

No solo la carga, sino también muchos viajeros utilizaban el corredor fluvial para desplazarse hasta la costa norte de Colombia.

Recuerdo por ejemplo que, mis suegros Ramírez estuvieron por acá en su viaje de bodas.

El corregimiento que queda al otro lado del Puente Monumental, es Puerto Olaya.

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Locomotora del Ferrocarril de Antioquia.

Al frente de la Brigada se exhibe otro monumento al pasado memorable: la máquina del Ferrocarril de Antioquia, que tanto contribuyó al progreso del departamento, en los años 50.

Precisamente a esa época corresponden también los edificios antiguos que fotografié frente al malecón. Algunos conservan sus hermosas fachadas de estilo republicano, con herrajes barrocos e incluso terminaciones Art Deco.

Pero son más los que se han derribado para dar paso a locales comerciales, rejas modernas y construcciones de mal gusto.

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Antiguo edificio de la Naviera.

En fin que la decadencia que se evidencia ahora, es no solo económica, sino cultural.

Por acá queda también el edificio, ahora abandonado, que sirvió de sede a la Sociedad Portuaria.

También se destacan tres enormes silos forrados en latón en donde se guardaban los granos importados, en tiempos de Carlos Lleras Restrepo, el presidente que creó el Instituto de Mercadeo Agropecuario ‘Idema’.

En el centro de Puerto Berrío hay dos parques contiguos: el Olaya o de la Madre y el Parque obrero. El primero se encuentra frente a la Alcaldía, de dos pisos que ocupa toda la cuadra; allí está la escultura en honor del ex presidente boyacense y otro monumento a las mamás.

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Parque Obrero en el centro.

En el parque Obrero había una escultura en honor de los trabajadores, que hoy conserva solo parte de de las piernas. Uno y otro parque tienen árboles frondosos, de sombra abundante, ramas negras y húmedas, que decoran de qué manera el paisaje.

Este parque Obrero está justo frente a la iglesia principal del pueblo, un templo mediano de una sola torre. En su interior hay arcos ojivales, vitrales y una baldosa antigua.

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Frente de la iglesia principal.

Algo positivo para destacar en Puerto Berrío es cómo muchas calles tienen buena arborización, tan útil en un pueblo en donde la temperatura se acerca a veces, a los cuarenta grados.

Aquí no hay muchas fuentes de trabajo, como sí las hubo en el pasado.

Una de las pocas factorias grandes del puerto, es ProMinerales, una empresa que procesa la piedra caliza extraída en Puerto Nare y La Sierra, para hacer ingredientes para las cremas dentales y otras cales para distintos usos. También se producen allí insumos para la industria minera.

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Procesadora de Minerales.

Precisamente hasta esa empresa me desplacé aprovechando los servicios de Camilo: un moto-taxista joven de piel morena y ojos verdes. ProMinerales está ubicada más allá del barrio La Lambada y en la misma ruta por la cual se llega hasta el Aeropuerto Morela, a solo diez minutos del centro de Puerto Berrio.

En esta época de depresión económica solo llegan vuelos charter. Como la carretera hasta Medellín se ha mejorado tanto y el recorrido se hace apenas en cuatro horas, ya no se justifican los vuelos diarios, que llegaban en rutas regulares desde la capital del departamento.

AM
Pista del aeropuerto Morela.

Del aeropuerto Morela regresé  al pasaje peatonal, donde Marjorie me sirvió un delicioso tinto.

Ya he pasado como tres veces por el Hospital La Cruz, el principal sanatorio de la región, con instalaciones amplias en medio de una especie de parque.

Como a esta hora hace tanto calor, entré a fisgonear y a refrescarme un poco al SurtiMax, el almacén de la cadena Éxito, que hay detrás de La Ciudadela. Allí hay aire acondicionado permanente, claro.

LE
Lugar de encuentro de los porteños.

Para variar fui a tomar otro tinto en ‘El Lago de los Cisnes Verdes’, una cafetería diagonal a la Alcaldía Municipal, y el punto de encuentro más frecuentado por los locales.

En la mesa de en seguida había un señor joven y bien presentado. Le pedí autorización para acompañarlo y muy amable me invitó a tomar asiento.

Se trata de un empleado bancario, recién trasladado a Puerto Berrío. Le ha hecho mucha impresión el calor, pero se esfuerza por habituarse al clima. Me recomendó como paseo, hacer el viaje en chalupa hasta Puerto Nare, por $14.000, y regresar en moto-mesa por $7.000.

MM
‘Moto-Mesa’ que aprovecha rieles del ferrocarril.

Resulta que la vieja carrilera por donde transitaba el ferrocarril, es aprovechada ahora por algunos motociclistas para transportar pasajeros de Puerto Berrío hasta Puerto Nare y viceversa.

Para eso le adaptan a la moto una plataforma con asientos y espacio para carga, de donde este peculiar medio de transporte, toma el nombre de ‘moto-mesa’.

El problema está en que los conductores de estos carros de rodillos conducen a tal velocidad, que los pasajeros corren peligro en caso de descarrilamiento. Pero el riesgo se justifica frente al paisaje tan hermoso de selva virgen, animales salvajes y pájaros de colores, que se ven durante el recorrido.

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Sede regional de la Universidad de Antioquia.

Otro sitio que me recomendó mi amigo banquero es la Alpina, un balneario por la salida hacia Medellín, más allá del peaje. No llegué hasta allá, pero Camilo, mi mototaxista privado, sí me llevó por esa ruta, para conocer las instalaciones de la Universidad de Antioquia, Regional Magdalena Medio.

Allí se ofrecen programas de Ingeniería: Industrial, de Telecomunicaciones, Ambiental y Sistemas. También Tecnologías de Alimentos, Regente de Farmacia y Gestión Cultural.

Al regreso de la U de A, pasamos por el Colegio Antonio Nariño, sede Arnulfo Castro. Luego, también en moto-taxi, visité dos chatarrerías en donde encontré una colección de llaves viejas muy bonitas.

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Delicioso almuerzo con fríjoles.

Bueno, ya estoy terminando mi visita a Puerto Berrío, estuve almorzando en Casa Vieja, un Restaurante cerca de los parques. Por $9.000 me sirvieron fríjoles, carne molida, maduro y una limonada con canela deliciosa.

A las dos de la tarde fui a pié hasta la Brigada a conocer la Casa Museo, una colección de piezas arqueológicas que, la verdad, no me interesan demasiado.

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Sede de la Décimo Cuarta Brigada.

El soldado Valencia, un joven bachiller, no solo me acompañó en el recorrido, sino que me tomó algunas fotos en los corredores de este edificio emblemático de la ciudad. Ahora la que fue sede del Hotel Magdalena está recién restaurada y pintada de amarillo y blanco.

De regreso al parque no podía dejar de probar la ‘horchata’ que venden allí, en porciones de $600 y mil. Se trata de una bebida a base de arroz que ya había probado en mis años juveniles.

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Pescados sacados en el río Magdalena.

A las cuatro de la tarde salió la buseta de Coonorte en la cual regresé feliz a mi casita.

Me dejé impresionar por la belleza del paisaje: árboles en cuyas ramas se proyectaban los últimos rayos del sol, reses pastando en los prados verdes y de vez en cuando una casa de hacienda en medio de árboles y palmeras, en fin este espectáculo natural es precioso.

Especialmente me llamaron la atención unos árboles de fuste muy elevado, color gris plateado, que solo tienen cinco o siete ramas de hojas verdes, al final del tallo.

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Sede de la Alcaldía de Puerto Berrío.

Cincuenta minutos después de haber salido de la transportadora, pasamos frente a una iglesia de arquitectura muy particular, en el costado izquierdo de la vía. Solo se ve viniendo de Puerto Berrío, concretamente en la vereda llamada El Vapor.

Puerto Berrío tiene en total 39.000 habitantes, de los cuales 35 mil, residen en el casco urbano y el resto: cinco mil, viven en las veredas.

El alcalde porteño hasta el 2019 es el señor Jaime Andrés Cañas Morales.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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