San Miguel (Putumayo).

Antes del medio día sentí un fresquito cuando, procedente de Lago Agrio (Ecuador), llegué al Puente sobre el río San Miguel que sirve de límite entre los dos países. Ah, no hay como estar uno en su patria y pagar en pesos colombianos.

Iglesia.
Templo parroquial.

En algunas regiones de Colombia se diferencia el Municipio: San Miguel, de la Cabecera Municipal: La Dorada.

Filosofando en dos ruedas.

Un angelito me esperaba en el puente: el moto-taxista que por 5.000 pesos me llevará hasta La Dorada, con la ventaja que podré fotografiar árboles con nidos de gulungos y el Machín o taladro que funciona las 24 horas, haciendo subir y bajar el cable que llega hasta kilómetro y medio del subsuelo, según explicaba mi guía.

Nidos.
Nidos ‘jíquera’.

La frase del día la pronunció mi conductor en forma de pregunta, cuando pasamos frente a un resguardo indígena:

‘No se ha dado cuenta usted que ¿ningún indígena es rico?’

Los indios viven de la pesca y al día. No les gusta trabajar, solo viven de lo que consiguen para comer cada día.

Esa reflexión tiene otra mirada: los aborígenes no acaparan riqueza, lo importante es tener de que vivir y por eso respetan la naturaleza y viven en equidad. El consumismo, la avaricia, la corrupción y las ansias de poder son propias de las comunidades ‘civilizadas’.

Machín.
Taladro petrolero.

Troncal hiriente.

Hasta cuando llegamos al tramo de tres kilómetros sin pavimento el día estuvo nublado, pero cuatro kilómetros antes de La Dorada abrió por completo la bóveda celeste.

Escultura.
Escultura en el parque.

Un sol radiante iluminaba la plaza amplia de La Dorada. La carretera troncal corta de qué manera el casco urbano, partiendo la población en dos mitades. El transporte hacia o desde el Ecuador pasa por todo el centro del municipio.

La fachada y el interior del templo no tienen mayor gracia, pero el nombre de la parroquia sí es llamativo: ‘Iglesia de San José Esposo de la Virgen María’.

Templo.
Templo católico.

Detrás de la Iglesia hay diez nidos-jíquera en un solo árbol.

Turismo extranjero.

La espesa arboleda que da sombra en el parque crea un ambiente reconfortante; el espacio público dispone de suficientes bancas en hierro redondo. En el centro de la plaza se construyó una cancha mixta que ojalá sea bien aprovechada.

Banca.
Parque aireado.

Converso con lugareños para empaparme de las particularidades del pueblo. Me recomiendan almorzar en el Restaurante Mi Casa, con arepas de puro maíz, contramuslo sudado y jugo a discreción. Desde Ecuador traía la garganta seca y el estómago como llanta desinflada.

Amigos.
Guías locales.

Sentarse en el andén con mesas y sillas a ver  pasar carros de todo tipo, es una delicia. Allí conozco a Pablo y Lía, chileno y alemana, quienes viajan con un perrito rescatado en Mocoa. Son mochileros puros a quienes por su juventud poco les estorba tanto equipaje.

No exagero si afirmo que al departamento del Putumayo lo visitan más viajeros extranjeros que los mismos colombianos. La exuberante vegetación de Mocoa y sus alrededores, atraen sobre todo el turismo europeo y norteamericano.

Mochileros.
Viajeros foráneos.

Yo mismo tenía muchas prevenciones antes de venir al bajo Putumayo. Después de conocer Mocoa, Colón, Orito, Puerto Asís, Puerto Caicedo, Puerto Guzmán, San Francisco, San Miguel (La Dorada), Santiago, Sibundoy, Villa Garzón y Valle de Guamuez (La Hormiga), no veo la hora de regresar para conocer Puerto Leguízamo, el único municipio que queda por visitar.

Dpto.
Mapa IGAC.

En taxi colectivo por $3.000 continué mi viaje hacia Valle de Guamuez (La Hormiga). Tarde preciosa, sol espléndido, brisa que refresca la cara y hace bajar los párpados.

‘Encuéntralo en Putumayo’ nos ofrece un corto video de San Miguel (La Dorada).

El alcalde de San Miguel hasta el 2023 es el señor Régulo Hernán Martínez Jiménez

Acá habitan en total 27.000 sanmigueleños, 6.000 en el pueblo y 21.000 en las veredas. 

Sábado 9 de noviembre de 2019

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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