Aracataca (Magdalena).

Jueves 21 de enero de 2010:

El alcalde de Aracataca hasta el 2015, es el señor Tufith Hatum Arias. Este municipio tiene en total 35.000 habitantes de los cuales 20 mil viven en el casco urbano y el resto: 15 mil habitan los campos.

Kiosco en parque de Aracataca.
Parque de Bolívar y kiosco.

Llegué a Aracataca, procedente de Fundación, por $1.200, en una buseta de modelo viejo y en tan solo diez minutos. La vía transcurre entre sembrados de palma de aceite. La primera impresión que me llevo del pueblo es que es un municipio bastante arborizado.

Una pasajera me sugiere que me quede frente a la Casa Museo de la familia García Márquez. En realidad no es gran cosa, simplemente una casa con techos de dos aguas, renovada, que han decorado con algunos muebles antiguos.  Tiene árboles bonitos y su valor radica en que fue allí, a cuadra y media del parque principal y la iglesia de San Juan Evangelista, en  donde Gabriel García Márquez pasó sus años de infancia y en donde tuvo las vivencias y escuchó las narraciones de su abuela,  que luego le sirvieron como plataforma para escribir sus novelas.

Casa renovada de GGM.
Lugar donde estuvo la casa de GGM.

Este es un pueblo de buena actividad comercial. Hay varios clubes de billares y por muchas partes se escucha música vallenata.

La iglesia de San Juan Evangelista es bonita, tanto en el frontis como los arcos interiores que tienen formas muy originales, de un estilo como entre barroco y  morisco.

Después de tomarme un jugo de naranja natural y de caminar por algunas calles, entendí que lo mejor es abordar una bici-taxi, para que me rinda más el tiempo, e ir a los lugares más alejados. Efectivamente Manuel fue el conductor elegido. Por cinco mil pesos me acompañó por más de una hora y él tuvo la iniciativa para decidir a qué lugares ir. Es genial, estos jóvenes ya saben qué es lo que les gusta a los turistas, así que sus servicios son muy oportunos. De todas formas uno sí se siente como en tiempos coloniales con un ‘esclavo’ que lo transporta a uno a sus espaldas. Pero son muchachos acostumbrados a empujar los pedales, hasta con dos o tres personas atrás.

Manuel me llevó primero al Molino Chimila, una máquina para pelar arroz que ocupa como 500 obreros entre cargadores, empacadores y los que manejan el molino. Allí trabajó Manuel hace un tiempo.

Interior Iglesia de Aracataca.
Interior Iglesia San Juan Evangelista.
GV cerca al puente.
Paseo por Aracataca en Bici-taxi.

Después fuimos al puente sobre el río Aracataca que es a donde van los lugareños a pasear y bañarse los fines de semana. Sin embargo el río ahora está muy seco debido a la falta de lluvias. Allí Manuel me sugirió bajar a la orilla en donde hay una playa grande, sitio preferido por los caqueteños, para hacer sancochos los fines de semana. Ahí enseguida hay un bar de mujeres. Cómo así, le pregunté a mi guía. ‘Donde hay putas’ fue su única respuesta. Y en realidad no se necesitaba más explicación, solo quería oir hablar costeño a mi amigo.

Después Manuel me pasó por un lado de los muelles del tren carbonero que, no sabía yo, durante las 24 horas, pasa hacia el mar, más o menos cada 40 minutos, cargado de carbón a la ida y vacío de regreso. Paramos en la estación Aracataca en donde el muro está pintado de mariposas amarillas. Pasaron dos máquinas, una con piedras para sostener los durmientes y una locomotora única.

Escultura a Remedios la Bella.
Ascensión de Remedios la Bella.

Lo más hermoso lo vi luego. Manuel como que ni sabía de qué se trataba. Una escultura no tan bien elaborada pero bastante significativa y oportuna para este lugar. Sobre un libro abierto y entre mariposas amarillas una hermosa mujer desnuda se eleva al cielo. Es una bella alegoría de la Ascensión, que no asunción, de Remedios la Bella. Me encantó esta alegoría.

Más adelante está un parque lineal que los cataqueños conocen como el Camellón. Hay allí un muro con las primeras palabras de Cien años de Soledad escritas sobre la pared amarilla. Al final hay una tarima para espectáculos públicos.

Cuando llegamos de regreso a la plaza principal nos saludó un capitán del ejército de tan solo 32 años de edad y trece de servicio, quien ha alcanzado ese grado y sale esta semana para EE UU a hacer un curso de tres meses. Se ve que es una persona que supo ganarse el aprecio de los caqueteños, pues casi toda la gente lo saluda con afecto. Qué bien, o sea que a este joven solo le faltan 7 años para pensionarse y de qué manera.

Manuel me cuenta que él también quiere ingresar a la milicia. Y es que esta es de las pocas opciones que tienen los jóvenes en estos pueblos. Manuel maneja bici-taxi y le toca liquidar seis mil pesos diariamente al dueño del vehículo. Pero va a comprar una bicicleta propia, si no le aprueban el ingreso al ejército. Afortunadamente Manuel a sus 28 años no tiene hijos todavía. Yo le insistí en que se cuidara, para que tuviera un hijo cuando en realidad lo deseara y estuviera en capacidad de educarlo.

Palmeras en calle principal.
Calle con palmas y árboles en Aracataca.

Luego fuimos a un servicio de Internet en donde bajé las fotos que le tomé a Manuel. Qué pesar, mi conductor no sabe manejar los computadores, algo que podría aprender tan fácilmente, si hubiera quién le enseñara. El hombre me cogió estima porque no se separó de mí hasta cuando me subí a la  buseta que por otros $ 1.200 me regresó a Fundación.

Este viaje a las 6:30 de la tarde fue de ensueño. Cuando todavía se veían sobre el horizonte algunas luces naranja del sol descendente, y entre cultivos de palma a lado y lado de la vía. El reflejo de las luces sobre las líneas del pavimento o las señales de tránsito le da un toque especial al paisaje. Lástima que hubieran sido solo diez minutos, el tiempo de regreso a Fundación.

Qué paseo  tan elegante el que hice a la tierra del Nóbel. Me encantó la experiencia y en gran parte se la debo a la amabilidad y profesionalismo de mi amigo Manuel. Que todo en su vida le salga bien y cada vez mejor, es lo que más deseo para él.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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