Aguazul, Casanare

Viernes 26 de octubre de 2012. Llovió bastante al amanecer, por eso me dio miedo quedarme atrancado en un derrumbe si iba de Yopal a Támara, como era lo pensado ayer, así que temprano desayuné en Panesteles con una deliciosa empanada de pollo. Luego abordé un taxi por $4.000, para ir hasta el Terminal de Transportes. El conductor resultó ser hincha de Nacional y lamenta el que no se hubieran dado las cosas para que Nacional hubiese venido a jugar con Cúcuta, en Yopal.

AB
Banderas.

Por $11.000 abordé una camioneta para 19 pasajeros, moderna, con aire acondicionado, pero de asientos estrechos y poca visibilidad.  Quiero conocer Tauramena, un pueblo petrolero en donde se ven, según me dijo alguien, muchas teas  que flamean con el gas sobrante de los yacimientos. En esa dirección está Aguazul, a solo 40 minutos de Yopal y posiblemente un barrio de la capital del Casanare, dentro de pocos años.

I
Iglesia.

La música que se escuchó al principio del viaje, daba ganas de llorar. Al estilo de los norteños mejicanos, se escucharon canciones como ‘Cartel de la Gasolina’, ‘El hijo de la coca’ y ‘Morir matando’. Qué horror y cuánto fastidio.

CG
Alcaldía.

El alcalde de Aguazul, hasta el 2015 es el señor Heli Fernando Camacho Caicedo. Este municipio tiene en total  34 mil habitantes. Es un pueblo con una zona comercial bastante amplia.

Me llamaron la atención las calles en cuadrícula perfecta, que tiene Aguazul. Claro, es un terreno tan plano y se trata de un municipio tan reciente, que había que trazarlo muy bien. Además casi todas las calles tienen árboles frondosos y de buena sombra. El Terminal de Transportes de Aguazul, es moderno y cómodo.

I
Iguanas.

Tras diez minutos de espera, continuamos la ruta observando a la derecha, el pié de monte y a la izquierda la inmensa llanura. Por este tramo de la vía ya se escucha otra música más decente y de todo mi gusto: nada menos que las mejores canciones de Joan Sebastián, uno de mis cantantes preferidos.

EP
Esculturas en el parque.

Desde Yopal estoy sentado en el único puesto con vista frontal, detrás del conductor. Así que tampoco me pierdo nada de lo que el chofer conversa con sus compañeros de silla. Detrás de mí viene un niño pequeño, muy observador. Se parece a mí, él también disfruta de todo lo que ve en el camino. Haga de cuenta Germán Vallejo, a la edad de cinco años.

C
Cartel.

En un punto del camino está la entrada a Cusiana, uno de los centros de explotación petrolera, más grandes de Colombia. Más adelante se pasa por un puente sobre el río Cusiana y, ahí mismo está Venado, como se llama el lugar en donde arranca la carretera que en solo diez minutos para 7 kilómetros, conduce a Tauramena.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *