Chía (Cundinamarca)

Miércoles 19 de diciembre de 2012

Llegué a este municipio procedente de Bogotá, y después de viajar a la calle 170 en TransMilenio. Tuve que caminar como cinco cuadras para llegar hasta donde se toman los buses para Chía, que es en la calle 181, sobre la autopista norte. El pasaje desde Bogotá hasta Chía, cuesta solo $2.100.

Lo primero que me llamó la atención al acercarnos a Chía, fue el Puente del Común, construido en época de los españoles, y que unía las ciudades de Zipaquirá y Bogotá.

El bus me deja a dos cuadras de la plaza principal de Chía. Casi todo el Centro Histórico del pueblo está convertido en pasajes peatonales. Lo primero que fotografío al llegar al centro, es la escultura en honor de la diosa Chía, que yace en actitud de adoración, será, hincada sobre sus rodillas. Una paloma parada sobre la cabeza de la cacica, complementó la belleza de la estatua.  Luego enfoqué mi cámara hacia el edificio de la Alcaldía Municipal. Qué esperpento! Una construcción de tres pisos que rompe por completo con el marco de la plaza, en donde todas las casas son de una sola planta.

La plaza principal de Chía es amplia y completamente plana. En el parque aún permanecen dos pinos gigantes de muchos años de vida. Desde acá se ve la capilla de la Balvanera, sobre el occidente, desde donde la vista sobre el pueblo y sus alrededores, es preciosa. Pero tendría que ser en taxi expreso, como se podría llegar hasta allá, o en bicicleta, para los jóvenes.

La iglesia de Santa Lucía, es bonita, con columnas redondas y arcos de medio punto. En el altar mayor está bien centrada, la imagen de la patrona, con sus ojos en un cofre que sostiene en su mano.  El púlpito, los retablos laterales, el cuadro del Cristo, rodeado de arabescos coloridos, todo allí es hermoso. Y lo más especial: la baldosa antigua del piso, qué preciosidad.

Imagen del altar de Santa Lucía.
Altar de Santa Lucía, en Chía.

Cuando le pregunté a un parroquiano sobre algo que necesitaba saber, me respondió con tanta amabilidad, que lo invité a tomar un café en el bar, con mesas afuera, a un lado de la iglesia. Pues allí Darío  y yo nos hicimos amigos, y empezaron dos horas en las cuales este señor, como de mi edad, se dedicó a ofrecerme información y acompañarme a visitar los sitios más interesantes de Chía. Darío ha vivido acá toda la vida, lo conocen y él se sabe el nombre de muchos coterráneos. Pues sí que se me apareció un angelito que hizo más interesante, entretenida y segura, mi visita a Chía.

Luego del tinto, fuimos a conocer la casa de don Pedro Nel Duarte, una mansión construida en los años 50 y que sigue intacta y muy bien conservada. Otra casona antigua es aquella en donde funciona actualmente el Restaurante Las Puertas, en la que fue casa de la familia Rodríguez. Cuando entramos a otra residencia verde de dos plantas, el dueño nos contó que la baldosa que tiene actualmente no es antigua, pero sí la hacen a semejanza de los mosaicos viejos de iglesia, en Bogotá, en la calle 68 con carrera 21. Y sí, se ve muy bien esta réplica del piso de antes.

Quisimos entrar al Museo de la Calle 13 8-80, pero el vigilante no nos autorizó el ingreso, pues no se lo permite la Universidad de América, dueña del predio.  En seguida mi guía y yo pasamos por el parque donde hay una fuente en la que se exhiben varias esculturas de mujeres desnudas. Ya ve, no se ven mal, a pesar que no son formas muy pulidas.

Una cosa que también me llamó la atención en el Centro Histórico de Chía, es ver cómo por casi todas las cuadras, hay ciclo ruta, es decir, se reserva una franja de la calle solo para ciclistas. Tratándose de un pueblo tan plano, me parece una excelente idea.

Baldosa de bello diseño.
Piso de Casa Antigua en Chía.

A las dos de la tarde ya Darío había recibido varias llamadas para que fuera a almorzar a su casa, pero él consideró su compañía tan importante para mí, que demoró mucho tiempo el regreso al hogar. Y sí que me ayudó este hombre, cuánto le agradezco su tiempo y tanta generosidad. Es que Darío también ha sido viajero, hace algunos años estuvo de visita por España.

Bueno, no quiero irme de Chía sin conocer el famoso Restaurante ‘Andrés, Carne de Res’. Es un establecimiento a donde va lo más representativo de la sociedad bogotana y el alto gobierno nacional y regional. Dudé para tomar un taxi, cuya tarifa mínima es de $3.500, mejor decidí ir a pié para conocer otra lado del pueblo.

Llegué al restaurante por la puerta técnica, por la que pude fotografiar varios accesorios decorativos que están por todas partes del negocio. Qué belleza, me encantan esos decorados hechos generalmente con chatarra y con un estilo como primitivo o vintage, que me encanta. Di la vuelta e ingresé por la puerta principal, en donde había una banda de música animando al ambiente. Luego me recibió una chica muy simpática y alocada, que tenía un morral a la espalda, como disfrazada de mochilera. Y es que para trabajar en este negocio, como que es necesario tener algún rayoncito en el disco duro.

Para venir acá desde Bogotá, basta tomar en la 181 la buseta que va para Cajicá o Zipaquirá. Es tanta la afluencia de comensales a ‘Andrés carne de Res’, que afuera hay vigilancia privada y un guía con paleta para detener el tráfico cada que un cliente sale en reversa con su carro.

Ya adentro, pedí autorización para fotografiar algunas esculturas, y de muy buena gana me dieron permiso. Hay ahora varios grupos de empresa que vinieron a celebrar el cierre de año. El ambiente es genial, esto es cosa de locos, la decoración es muy original y viene bien con todo el ambiente desenfrenado del recinto.

Corazón con alas.
Restaurante Andrés Carne de Res – Decoración.

Mi idea era almorzar acá, no obstante que es costoso el menú, pero cuando se demoraron para atenderme,  me levanté de la mesa que me habían asignado, y me dediqué  a recorrer los distintos espacios, y fotografiar aquellas piezas decorativas que más me gustaron. Entonces pensé: mientras ordeno, me traen el plato, la cuenta y las vueltas, pierdo tiempo precioso, así que después de tomar fotos y extasiarme con tan bella locura, salí a la calle a esperar buseta para Cajicá.

Pues sí que me encantó haber venido a ‘Andrés Carne de Res’. Para quienes nos gusta el arte con chatarra y para quienes tienen alguna sensibilidad artística, este es un sitio obligado . El restaurante ocupa toda una manzana, tiene no sé cuántos empleados, la mayoría de ellos jóvenes, y es la empresa modelo de un paisa: Andrés Jaramillo que, hace como 20 años tuvo la genial idea de poner este negocio. Hoy el hombre debe estar disfrutando de todo el dinero que su empresa le ha dado. Alguna vez escuché por Caracol una Banda Sonora con ese personaje que, también fue noticia en cierta ocasión, por su crítica al uso de minifaldas, por parte de las mujeres.

Escultura de vaca color rojo.
Escultura en Restaurante Andrés Carne de Res.

Pues me felicito por haber tenido la idea de venir a este sitio, me encantó, de todo mi gusto, va con mi estilo de vida, dentro de él me siento en mi salsa. Ahora continuaré el periplo hacia Cajicá.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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