Ciénaga de Oro (Córdoba)

Viernes 30 de mayo de 2014

Qué tierras tan fértiles son estas por las cuales viajo ahora. En realidad Colombia sí es un paraíso, como me comentaba un amigo anoche, en el parque de Sincelejo. Con dos mares, tres cordilleras y todos los climas, estamos en mora de ser potencia latinoamericana. Y me entero que desde Ciénaga hasta Montería, la carretera ya es de doble calzada. Qué bien.

Muy agradable este pueblo cienaguero. Al llegar al parque, me cuentan unos lugareños que, el nombre de Ciénaga de Oro se debe a que, por un lado de la iglesia corre una veta de oro. Hace muchos años, abrieron un pozo para un aljibe,  ‘y los pelaos cogían bolitas doradas que, luego vendían para comprarse dulces’.

Casa antigua en Ciénaga.
Casa de la Cultura en Ciénaga de Oro.

La iglesia es interesante, en color gris oscuro ahora. Un templo agradable, la fachada con cuadros de arenilla, está sostenida por seis columnas redondas. Aunque tiene cúpulas rojas, tanto en la fachada, como atrás, sobre el altar, son más bonitas por fuera que la del interior, donde no tiene ningún decorado.

Al lado del templo está un edificio, casi en ruinas, pero de un diseño original muy hermoso. Allí funcionó la Casa de la Cultura y se espera que esa edificación sea restaurada, para que siga prestando servicios a favor de los intereses culturales del pueblo orense.

Alcaldía de Ciénaga de Oro.
Palacio Municipal de Ciénaga de Oro.

Por su parte la Alcaldía Municipal, ocupa un edificio moderno, de dos pisos, con balcón arriba, ubicado en el costado sur de la plaza principal. En la fachada del Palacio, se han colocado el escudo y unos apliques dorados, claro.

Unos paisanos del parque me sugieren ir en moto hasta el Cementerio. Así lo hice, pero la verdad, es un campo santo común y corriente. Lo que sí me llamó la atención fue el Cerro de El Salvador, arriba de las tumbas, con buena vista sobre la ciudad, pero en horas matutinas. Sin embargo, el Cristo está sin cara y muy deteriorado, debido a un rayo que le cayó encima.

Ciénaga de Oro es ante todo un pueblo agrícola. Casabe, yuca, maíz y arroz son los principales productos de la región.

Al regreso fotografié algunas casas antiguas, que todavía se conservan con techo de paja o de latón. Un señor sin camisa fue mi guía, cuando lo observé en el corredor de su casa, con pilares preciosos y un interior tradicional, también muy bonito. En las calles no hay muchos árboles, será porque son vías más bien estrechas.

Ya en la panadería cerca del parque, conocí a Oscar, un pelado menudo, pero de unos 12 años, que llegó a pedirme que le comprara un helado. Al principio, claro, me molestó ese gesto, pero luego lo complací, pues se ve que es un niño comedido, que se sabe las tablas de multiplicar.

Al final Oscar ejerció como mi fotógrafo y quedamos de amigos. Bien avispado el muchacho. Oscar también me contó su versión de por qué el nombre dorado para Ciénaga.

Sala de residencia costeña.
Casa Típica de Ciénaga.

Como a las tres de la tarde terminé la visita a este agradable pueblo cordovés. Contraté una moto que me llevó hasta la troncal, de paso por el parque de la Cruz, un espacio pequeño, al frente del cual está el Hospital de Ciénaga de Oro. Estando allí,  pasó un moto-taxista que se ofreció a llevarme hasta La Y, por dos mil pesos. En principio me negué, pero en vista de que hoy no hace sol, la tarde está fresca y el hombre parece prudente para manejar, acepté el ofrecimiento.

Mi conductor, que ofició también como fotógrafo,  me suministró datos interesantes de los municipios vecinos, pues quiero conocer otros más en este periplo. Qué viaje tan agradable fue este. Mi conductor y guía voltea la cara cuando me habla, así que el viento no se lleva sus palabras y le entiendo bien lo que me conversa. Claro, es una persona madura como yo, con quien hice buenas migas. Muy buena gente el hombre, Dios le dé suerte.

En este cruce, famoso por el vallenato clásico: ‘Guayabo en la Y’, me situé bien, para esperar transporte hacia Sincelejo, delante de la bomba Terpel y cerca de donde se ubican los Policías de Carretera. Al rato pasó la buseta que, por $7.000, me llevó a las volandas, hasta la capital sucreña. En algún momento grité: ‘Más despacio, por favor’, pero como que nadie se identificó con mi súplica, así que debí tolerar tanta velocidad. De qué vale correr riesgos? Es que claro, quien maneja este bus es un conductor joven, sin mucha experiencia, y amigo del riesgo. Acaso si se ganan 5 minutos, que poco significan. En cambio la vida o la salud sí cuestan bastante. Pero bueno, los costeños son más bien pasivos, espero que no nos pase nada.

Como tampoco ocurrió una tragedia cuando el conductor se detuvo en una estación de servicio a tanquear el carro. Aquí en la costa eso es bien común y la gente se acostumbró a ese abuso. Acaba de ocurrir en Fundación, la tragedia de los 33 niños calcinados dentro de una buseta y ni por esas los costeños se bajan del vehículo cuando se va a llenar el tanque.

Calle típica de Ciénaga de Oro.
Calle principal de Ciénaga de Oro.

Y es que, casi nunca los conductores  llegan a los terminales con el bus preparado y el tanque lleno, sino que a mitad de camino se proveen de combustible, a costa del tiempo de los pasajeros.

De todas maneras me entretengo con tantas bellezas, como las que observo a través de la ventana traslúcida de la buseta. Los árboles de cedro que sembraron a la vera del camino, hace siete años, ya son plantas jóvenes y altas, que decoran muy bien la carretera. Los pastizales extensos, las aves que surcan el firmamento, en fin, viajarenverano por estas tierras sucreñas, es una delicia.

A veces como que se me dificulta el ejercicio mental de, aprehender la realidad y que no parezca un sueño, todo lo tan rico que vivo, en estos días de viaje. Qué felicidad! Mi alegría es viajar, y qué bueno que la vida me ha permitido hacer tantos recorridos. Todo lo que me sucede, es una dicha!

También me divierto escuchando la conversación decimonónica que traen los vecinos de adelante. Un señor y una señora de mi edad, vienen muy encarretados tratando de entender el misterio de la Santísima Trinidad. Él esgrime argumentos filosóficos, bien elaborados, en tanto que ella se apoya más en la fe, de lo que aprendió desde niña. Qué cosas las que vive uno en estos departamentos del norte.

http://www.cienagadeoro-cordoba.gov.co/index.shtml

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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