Guatavita (Cundinamarca).

Miércoles 27 de abril de 2016

Guatavita es un hermoso pueblo colonial ubicado a 75 kilómetros al nor-oriente de Bogotá.

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Construcciones en ladrillo y teja.

Guatavita ‘la nueva’.

En los años 70, cuando no se conocían tantos sitios de interés turístico cerca a la capital del país, Guatavita ‘la nueva’ era el pueblo de  moda y el más visitado por extranjeros y colombianos que llegaban al altiplano cundiboyecense.

Y es que estaba reciente el traslado del pueblo que se efectuó a mediados de los años 60.

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Vista de Guatavita y el embalse. Foto El Tiempo.

La antigua Guatavita estaba ubicada en lo que hoy es el embalse de Tominé, zona que se inundó y fue necesario trasladar la población hacia la parte alta y occidental del espejo de agua, que hoy se observa con nostalgia desde la nueva Guatavita.

No hay allí ningún proyecto hidroeléctrico gigante, las aguas del embalse se utilizan más bien para regular el curso del río Bogotá y garantizar el riego de los cultivos de la sabana.

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Llegada a Guatavita, desde Sesquilé.

De estilo colonial.

Lo novedoso de la Guatavita reciente fue el estilo colonial con el que se construyeron las viviendas. De ahí que todo el pueblo conserva la arquitectura tradicional española.

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Arquitectura colonial.

Ese diseño uniforme con plazoletas amplias, calles empedradas, paredes blancas y techos en teja de barro es lo que le imprime encanto y uniformidad al paisaje urbano de la nueva Guatavita y hace del lugar un sitio amable a la vista y propicio para el descanso.

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Espacios amplios en Guatavita.
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Reloj en la torre eclesial.

A las cuatro de la tarde reclamé el morral en donde me lo habían guardado en el centro de Sesquilé, para tomar el bus de la Empresa Águila que con dirección sur me llevó hasta Guatavita.

Son 17 kilómetros entre ambos pueblos, que se recorren por terreno plano, rodeado de fincas de recreo y la maravillosa vista del Embalse de Tominé sobre la derecha, es decir, al occidente de la vía.

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Centro de Guatavita.
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Tarde sin turistas.

Llegué a Guatavita el día preciso, cuando la tarde perdía lucidez y tonos amarillos se proyectaban sobre la torre estilizada del templo colonial, la alcaldía y demás edificaciones emblemáticas de este pueblo reciente.

También hice algunas tomas a contraluz, aprovechando el filtro de nubes bajas sostenidas contra en el firmamento azul. Como en semana hay pocos turistas, las fotos quedan más limpias y mejor logradas.

Capital del pueblo Muisca.

Antes de la llegada de los españoles, Guatavita fue la capital religiosa de los Muiscas. Arriba del pueblo está la ‘Laguna Sagrada’ donde se cree que los indios Muiscas arrojaban el oro para honrar a sus dioses.

De ahí nació la leyenda de El Dorado que atrajo a los invasores ibéricos y aún hoy encanta a los viajeros que suben hasta ese lugar mágico.

Todavía quedan senderos en piedra que se usan para hacer caminadas ecológicas en los alrededores de Guatavita.

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Embalse de Tominé (Foto Energía Bogotá).

En el embalse abajo de Guatavita se practican deportes náuticos y la sola contemplación de sus aguas tranquilas es sosiego para el espíritu y lugar propicio para el descanso y la relajación.

En este recorrido por Guatavita anduve también por la plaza de toros, la calle de los arcos, las distintas plazoletas, el centro artesanal, el Monumento a la Cacica y hasta el Coliseo a varias cuadras de la Casa Municipal.

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Arriba, el coliseo.

El alcalde Guatavita hasta el 2019 es el señor Roberth Yamil Peña Romero.

En el municipio habitan un total de 6.700 guatavitenses, 1.700 en el pueblo y el resto 5.000, en el campo.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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