Herveo (Tolima)

Viernes 17 de octubre de 2014

Este será el primero de los ocho municipios que, durante cinco días,  conoceré en el norte del Tolima. A las 12 del día salí de Manizales en una buseta cómoda, por $12.000 el pasaje.

Igl
Iglesia parroquial de Herveo.

Primero anduvimos por la salida para Bogotá, por el sector conocido como ‘La Maltería’. Por allí hay una casa preciosa, grande, campestre y de corredores alrededor, llamada ‘La Alhambra’. Qué mansión tan hermosa, y agradable, ubicada en un alto, al lado de la troncal.

Más adelante se pasa por la Fábrica de Licores de Caldas.

Media hora después de haber salido, empezamos el ascenso hasta el Páramo de Letras.

Todo el paisaje es muy verde, aunque se ven pocas casas y escasos cultivos. Aproveché esta parte del camino ya conocida, cuando viajé e Manzanares y Pensilvania, para dormir un rato.

Delgaditas.
Salida hacia Herveo en ‘Delgaditas’.

En el sitio conocido como ‘Delgaditas’, están las partidas para Herveo, y ahí nos detuvimos, cuando ya habíamos iniciado el descenso hacia ‘Petaqueros’,  como se llaman las partidas para Manzanares, que están más adelante.

A la 1:40 de la tarde continuamos la ruta de 17 kilómetros desde Delgaditas hasta Herveo. Un kilómetro más allá de la troncal, se alcanza a divisar Herveo, pero luego desaparece y no se verá más, sino hasta cuando estemos más cerca de ese municipio.

Virgen
Virgen del Carmen en carretera hacia Herveo.

La carretera está pavimentada, aunque en regular estado. Primero se desciende hasta el puente sobre el río Cajones, para ascender luego a nuestro destino, en medio de bosque virgen, muy bonito.

No falta el altar a la Virgen del Carmen, patrona de los conductores.

Angel.
Ángel en el frontis de la iglesia parroquial.

Lo primero, al bajarme en la plaza de Herveo, fue fotografiar la iglesia parroquial, de torre encumbrada y muy visible. Sin embargo es un templo muy sencillo, pero con el sol fuerte que hace ahora, todo resplandece.

La fachada del templo es agradable y tiene en los extremos sendos ángeles custodios, con casco y armadura de gladiadores romanos.

Pareja.
Hermosa pareja de ancianos.

Allí dentro estaban rezando muy fervorosos una pareja de ancianos compuesta por Felipe López Buriticá, de 94 años, y Marcelina López Zapata, de 93.

Qué matrimonio tan hermoso y unido, a pesar que llevan 72 años de convivencia. Caminan cogidos de la mano y ambos se mantienen sonrientes y de buen humor.

La plaza de Herveo es plana y grande. Sin embargo el parque no tiene mucho decorado. Detrás de la tarima que está frente a la iglesia, está el edificio de dos plantas de la Alcaldía Municipal, también de acabado sencillo.

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Amplia plaza principal.

En este momento, el reloj de la iglesia, con timbres muy sonoros, señala las tres de la tarde.

Justamente hoy 17 de octubre, se celebra un nuevo cumpleaños de la fundación de Herveo. El gran invitado para celebrarlo, es el cantante de moda: Jhonny Rivera.

Bueno, pero no podía seguir con el morral a cuestas, así que en la Panadería Imperial tomé café acompañado de un delicioso pastel, con más arequipe por fuera que por dentro. La idea es atraer a los clientes glotones como yo.

Allí en la Imperial, dejo mi equipaje para recorrer algunas calles de este pueblo que, sin ser el más bonito, sí me resulta agradable y de gente acogedora y querida.

Por $2.000, contrato a Eduardo, para que me dé una vuelta por el pueblo, en su moto más ruidosa que segura: los estribos apenas si existen, por lo que no me siento muy a gusto de parrillero.

Calle
Casas coloridas y calles curvas.

Primero fuimos por la entrada al casco urbano, cuando se viene de Delgaditas.

Una cosa que me gusta de Herveo es que casi todas las fachadas de las casas están pintadas de colores vivos, lo que hace ver al pueblo, alegre y pintoresco.

Se ve que hubo una campaña pública para embellecer las casas y darles un toque distintivo.

Az
Germán en azul.

Y claro, no podía faltar mi foto, vestido de azul, en una de las portadas celestes.

Julián es un hervense joven, que muy amablemente se acomidió a llevarme en su moto hasta el ‘Alto del Perro’, donde antes hubo una escuela.

Luego llegamos hasta el límite del pueblo, desde donde la vista hacia las montañas, todavía cubiertas de nubes pesadas, es una maravilla.

Y fue  Julián quien me hizo caer en cuenta de otro atractivo interesante de Herveo: el Cable que unía a Manizales con Mariquita, y que estuvo en pie hasta 1.974.

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Torre del Cable Aéreo

Allí en la plaza principal de Herveo, frente a la Alcaldía, está la torre que sirvió de soporte, al sistema de comunicación más famoso, en la primera mitad del siglo pasado.

En 1.929, el filósofo envigadeño Fernando González montó en ese cable, cuando hizo su ‘Viaje a pie’ hasta Manizales.

En ese entonces, el Cable que unía a Mariquita con la capital caldense estaba recién inaugurado, y tenía en Herveo una estación con torre de madera que, años después, ubicaron en la Universidad Nacional de Manizales.

La torre metálica que hay en Herveo, fue llevada a esa plaza, de otro sector del faraónico cable que funcionó hasta 1.942.

Cerros
Cerros de ‘la Vieja’ sobre la cordillera.

Más adelante pasamos por una rotonda con la imagen de San Martín de Porras en el centro.

En las afueras del pueblo,  Julián quien me señaló la cordillera, de aristas caprichosas y muy destacadas.  Los perfiles forman la imagen de una señora acostada, que se distingue con facilidad. Por ahí queda el Páramo de Letras, por donde pasé a la venida.

La Panadería Imperial es quizá el establecimiento que más vende, en el marco oriental de la plaza principal. Allí preparo el borrador de mi diario, mientras espero la salida del campero que va para Casabianca, en donde pasaré la noche. Ya separé el puesto en la silla transversal del Campero Carpati, y escogí el asiento al lado derecho, en donde no dará el sol y desde el cual tendré vista abierta, hacia el río y la cordillera del frente.

Calle.
Calles pintorescas de Herveo.

Me  ha llamado la atención la amabilidad de los hervenses. El detalle de Julián, de ofrecerse a hacer un recorrido por el pueblo, sin cobrarme un peso, fue memorable. La gente acá es sencilla, pero servicial, parece que conservan mucho de las características de la cultura paisa.

Y es que varios municipios del Tolima fueron fundados o poblados por antioqueños emprendedores y tan andariegos como yo.

Unos lugareños me hablaban de cómo son de hermosas las madrugadas en Herveo, pues con frecuencia se divisa muy bello el Nevado del Ruiz, cuando el firmamento está despejado. Mientras son las cinco de la tarde, me siento en el Campero Carpati a escribir estas líneas. Es hasta cómodo este carro, coloco el NetBook en el espaldar del conductor, y puedo escribir a satisfacción.

Piso
Baldosa antigua en una casa de Herveo.

En estos municipios pequeños, tener una moto potente, es tanto como lo que significaba hace 50 años, poseer un caballo de paso fino. El joven que monta en una moto de buen cilindraje, la hace sonar al máximo y desarrolla la mayor velocidad para mostrar su poderío.

Los motociclistas son como super-héroes, que hacen lo que quieren, le quitan el silenciador al vehículo y la reparan en cualquier acera. De estas cosas he visto en Herveo y son frecuentes en muchos pueblos nuestros.

Bueno, ya son las cinco, ahora sí viajaré a Casabianca a donde espero llegar a las siete de la noche. Feliz viaje.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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