La Plata (Huila).

Al sur-occidente del departamento del Huila se llega a San Sebastián de La Plata, paso obligado entre Neiva y Popayán, la vía más corta que une los valles del Magdalena y Cauca.

El Departamento del Huila tiene como eje central, el río Magdalena. El río transcurre entre las cordilleras Central y Oriental; cuando se viaja por la troncal de sur a norte o de norte a sur, se tiene la vista de las cadenas de montañas a cada lado de la vía.

Torres.
Imponente iglesia.
Frontis.
Fachada del templo.

A La Plata se le conoce como ‘La Capital Folklórica del Huila’.

Iglesia destacada.

La Plata es uno de esos pueblos que, desde cuando uno llega, sabe que le va a encantar. Como hoy es sábado, el parque Custodio García Rovira, está lleno de gente, por todas partes se siente energía positiva.

La iglesia de San Sebastián, es una edificación imponente y elegante por dentro. La cúpula y las dos torres frontales, exageradamente altas, se ven desde muchos ángulos y le dan personalidad y encanto al pueblo.

Capiteles.
Interior de la iglesia.
Novia.
Elegante boda.

Lo mejor fue que frente a la iglesia, la novia, todavía sentada en su carro lujoso, esperaba a cuando yo llegara, para bajarse del auto y subir las escalas que llevan al atrio, precedida por pajecitos vestidos de blanco, y seis madrinas con trajes completamente rojos.

Dá gusto presenciar ese espectáculo siempre cautivante: la novia bella y radiante, del brazo de su papá, ingresando pausadamente al templo, mientras por los alto-parlantes se escucha la marcha nupcial.

‘Le entregué’ la prometida a su novio, y salí de la iglesia a probar el delicioso jugo especial de borojó, que venden en la parte de arriba de la plaza. Porque en la parte de abajo, quien prepara otra delicia, es ‘la mona’, una señora joven, que ofrece un salpicón, tan rojo como el vestido de las madrinas, con o sin lecherita, también por mil pesos el vaso, qué deleites.

En la plaza principal están las instalaciones del colegio más tradicional de La Plata, dirigido por ‘monjitas’: el Marillac.

Borojó.
Venta de jugos.
Parque.
Parque sombrío.

Mayoría labriegos.

Este pueblo tiene vocación campesina, se nota en su gente, en los negocios y en el precio de los productos. Pero es una población vibrante, que atrae y atrapa. Qué felicidad, me siento muy a gusto acá.

En el centro del parque se mantiene una ceiba tan grande, que da brega acomodarla en el recuadro de la pantalla de la cámara.

La Plata tiene algunas calles semaforizadas, y dos hospitales: el viejo y el nuevo, que se inauguró hace poco.

Campana.
Campana con grabados.
Colaciones.
Variedad de dulces.

Tres niños juegan en el parque. El más grande persigue con una pelota, para pegarle a los otros dos. El mayor pedalea con fuerza y hace cabriolas en su bicicleta, para esquivar los pelotazos. Mientras que el menor se aferra a sus hombros y sostiene su cuerpo con los pies colocados en el eje trasero del velocípedo.

Los tres son todo fiesta y risas. El uno porque no logra acertar con la pelota, y los ciclistas, porque consiguen evadir los golpes. Qué agilidad la de los tres, cuánta alegría la de estos pequeños que, aún no tienen tablet…

Varios miradores.

Al día siguiente contrato una moto-taxi que, por $3.000 me subió y regresó al parque para fotografiar todo el pueblo desde Camino Real, el restaurante que hay arriba, por la salida para Popayán, en un alto, con vista privilegiada sobre la zona.

Y sí, se ve la iglesia de San Sebastián, con sus torres y cúpula encumbradas. Sin embargo, otra vista tal vez mejor, por más cercana, se logra un poco más abajo, en la curva antes de empezar el descenso.

Desde el Hostal Ana Julia,  también se logra una excelente vista del pueblo. Y esa es otra característica que me gusta de La Plata: los varios ángulos desde los cuales se puede divisar todo el casco urbano.

Y en la salida para Garzón se pasa por  el ‘Mirador de la Vuelta’, un sitio arriba de la carretera, desde donde también se observan muy bien La Plata y sus alrfededores.

Mirador.
Uno de los miradores.

La Galería.

En la Plaza de Mercado, que está en el centro de La Plata, uno de los sitios más visitaos es el de los postres. Varios clientes demandaban porciones del rico arroz de leche que, Trina prepara y vende, en tamaños de mil y dos mil pesos.

¿Cuál es su secreto para que el plato quede con un sabor tan especial? Cuentan las malas lenguas que Trina guarda un pedazo de hueso de su difunto marido, y junto con los ingredientes, lo sumerge dentro de la olla, y eso es lo que le dá la sazón exquisita al arroz de leche.

Desde el segundo piso se logran buenas fotos del movimiento comercial pueblerino. Por último, le compré a María del Carmen Ricardo, un bello tapete, hecho con costal de plástico y pedazos de telas de diferentes colores. Lo colocaré en la silla de mi escritorio donde se verá hermoso.

María del Carmen es una mujer de excelente humor, alegre y comedida. Me encantó el espíritu cordial de esa señora, muy bella además, a pesar de ser como de mi edad.

Plaza mercado.
Mercado concurrido.
Vendedora.
Vendedora amable.

Perifoneo.

Cuando regresé a la plaza principal, apareció Pablo Vargas en su auto, con los altoparlantes encendidos. Qué alegría! El hombre me invitó a recorrer las calles de La Plata haciendo publicidad.

Al otro lado del río La Plata, está la Zona Rosa del pueblo. Precisamente allí permanecían todavía, ebrios, unos jóvenes con la música de su automóvil a gran volumen. El río La Plata desemboca más adelante en otra vertiente más caudalosa: el Páez.

Por ese sector, claro, hay varias discotecas y es el sitio que frecuenta Pablo los fines de semana. Más allá está el barrio y la iglesia del Divino Niño, un templo grande, moderno y en ladrillo, donde a esta hora se celebra misa.

Ahora pasamos por entre los dos parques de La Pola: uno nuevo y el otro antiguo, pero nada del otro mundo.

La impresión que me queda es que el casco urbano de La Plata, no es el más agradable. No se ven jardines, las casas son simples y recientes, lo mejor de este pueblo es el parque, la iglesia y las panorámicas que se obtienen desde los altos: al oriente, en el Restaurante Calle Real y al occidente, por el camino zigzagueante que sube con dificultad, hasta lo más alto de la cordillera.

Mientras tanto, no deja de sonar sobre el capacete, la grabación del momento:

‘Restaurante y Estadero el Rancho de Romelia, para sus reuniones de amigos y familiares, en seguida de la Cancha La Bombonera.

Próximamente con servicio de amanecida. Los Esperamos’.

Más adelante pasamos  por la Villa Olímpica, con espacios deportivos variados. Por ahí queda también la Plaza de Ferias, que solo se utiliza cada semestre. Esta arteria del ingreso a La Plata, tiene el pomposo nombre de Avenida de los Libertadores.

Folklore.
Capital folklórica del Huila.

Destinos de naturaleza.

También se puede visitar en La Plata, la zona arqueológica Dos Aguas, los Termales de San Sebastián o la Cascada La Candelaria con más de cien metros de altura.

Acá habitan en total 70.000 plateños, 30.000 en el pueblo y 40.000 en las veredas. 

Alcaldes de La Plata han sido: 2011-2015 Gloria Fanny Campaz, 2016-2019 Luis Armando Ricardo Castillo y hasta el 2023 es el señor Luis Carlos Anaya Toro.

Fecha de la visita: Sábado 5 de abril de 2014.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en «La Plata (Huila).»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.