Oiba (Santander).

Jueves 16 de abril de 2015

Casi todos los colombianos hemos pasado alguna vez por Oiba, yendo por la troncal oriental que comunica a Tunja con Bucaramanga.

A e I
Alcaldía e Iglesia en Oiba.

Pero como ocurre con muchos pueblos, apenas si vemos algo del comercio de la localidad, cuando atravesamos bajo el puente peatonal, en medio de abundante ruido, camiones y buses. Otra cosa es entrar a conocer ese hermoso pueblo colonial. Lo que uno observa cuando pasa por la variante, es muy diferente a lo que se ve en el casco urbano.

Para conseguir transporte hasta Oiba, estuve echando dedo, frente al Hospital de Santana, sobre la carretera troncal, que comunica a Barbosa con San Gil, justo donde los carros deben frenar un poco para atravesar el resalto que hay allí. Ello hace más fácil detenerse a alguien que dude en recogerme, fuera de que le dá más tiempo al conductor para detallar y analizarme, antes de tomar una decisión favorable.

Cl
Bella ‘Calle de la Amargura’, empedrada.

Además, cuando estoy haciendo auto-stop, siempre me entretengo silbando una canción. Porque en esas circunstancias un tanto difíciles, más vale ser positivo, y porque, a todo el mundo le gusta relacionarse con gente alegre, optimista. Como decía alguien: ‘cuando un hombre silba, es porque está feliz’.

En este rato tampoco ha pasado ningún bus de transporte público. Cuando estas cosas aparentemente ‘negativas’ me ocurren, en vez de pensar ‘qué de malas soy’, lo que pasa por mi mente es: algo muy bueno me va a ocurrir. Y así fue.

Por no dejar, le puse la mano a una tracto-mula petrolera que se acercaba. El hombre frenó y empezó a quitar las cosas que venían en el asiento del copiloto. Subí los escalones que me separaban de ese puesto alto, desde el cual todo se divisa hermoso.

Cabina
Vista desde la cabina de la tracto-mula.

El chofer venía necesitado de conversar con alguien para no dormirse, y encontró por lo menos quien le escuche ese vozarrón que tiene y por el cual descarga todo el aburrimiento que trae.

Mi amigo viaja desde Aguazul (Casanare) y va para Bucaramanga. El tanque viene vacío, y uno de los ejes traseros levantados, a fin de economizar algo en los peajes y ganar el desgaste de las llantas que no ruedan. La tableta con las siglas de la ONU, muestra el 1203, que indica que lo que se transporta es combustible diesel.

Lo primero que me llamó la atención apenas arrancamos, fue el poco ruido que se escucha dentro de la cabina; y el tablero con muchas perillas y relojes; más el par de escapularios que cuelgan de la palanca de luces. Hace años viajé en otra tracto mula y el sonido del motor era casi insoportable. Esta, como es una tracto mula KentWorth modelo 2012, pues dispone de elementos más adecuados para que no se escuche tanto ruido dentro, fuera de que, por venir con el aire acondicionado encendido, se puede viajar con los vidrios arriba.

T
Tablero con muchos relojes.

Cuando nos aproximábamos a Oiba, el chofer me propuso que siguiera con él hasta Bucaramanga, pero hoy quiero conocer Guadalupe y llegar hasta Contratación.

La mayor enseñanza del conductor la tuve cuando le pregunté ¿por qué me había recogido?, y él me explicó lo siguiente:

‘…casi todos los amigos míos son abuelos. Mire, ese que maneja la tracto-mula que viene allí, lo conozco desde hace años y somos buenos amigos. Faaa Faaaaa. Y es que es mejor uno relacionarse con viejitos, que le enseñan a uno y con quienes se comparten experiencias chéveres’.

Para que vea que ser viejo no tiene solo desventajas.

Antes de bajarme en ‘el pueblito pesebre’, le regalé al santandereano un paquete de galletas Tosh Miel que siempre cargo en el morral. Las recibió muy agradecido.

M
Mural con la panorámica de Oiba.

Desde cuando dí el primer paso por las calles de Oiba, me impresionó favorablemente este pueblo.

El nombre Oiba, se refiere al cacique de la tribu de los Guanes, que los españoles encontraron en la zona. Ese apelativo no dice mucho acerca de un municipio colonial y bien conservado. Cómo será que en algunos aspectos, Oiba se parece a otro pueblo que sí tiene nombre: Santafé de Antioquia.

Pero a diferencia de ‘La ciudad madre’,  Oiba no fue fundado, sino descubierto por el español Martín Galeano, quien en 1.540, se encontró sobre la cordillera oriental, un caserío habitado por los indios Guanes, llamado Poiba.

La carrera octava de Oiba, también tiene el bello apelativo de ‘Calle de la Amargura’. Y en el número 10-45, entré a conocer la casona antigua que sirve de sede a la Casa de la Cultura de los oibanos.

En una de las paredes de la casa, el pintor Jorge Enrique Granados R. dejó una bella estampa de la panorámica del pueblo, muy útil para que el visitante se ubique en la localidad.

En Oiba nació Luis Fernando Ramírez Acuña, ex ministro de Defensa de Andrés Pastrana y su fórmula a la vice-presidencia, para su primera aspiración. Cuando salía hacia Guadalupe, vimos pasar al papá del ex ministro, que tiene finca por ahí, y fue secuestrado en tiempos del gobierno de Pastrana. Me lo señaló el conductor de la buseta, a quien le tocó participar en la búsqueda del abuelo secuestrado, cuando pagaba servicio militar.

A
Altar forrado en laminilla dorada.

Es muy bonito Oiba. La iglesia central que no es muy grande, guarda tesoros valiosos como el retablo central, forrado en laminilla dorada, con nichos e imágenes coloniales, preciosas. Las columnas fueron hechas en piedra y los arcos en adobe cocido.

Al entrar al templo parroquial, se ve la antigua ‘Campana María Inmaculada’, fundida en 1.893 con oro, cobre y estaño. Cuenta la leyenda que cuando sonó por primera vez, dejó sordo al sacristán y más tarde se la robó el diablo, quedando perdida hasta años más adelante, cuando la encontró el Arcángel San Miguel y al volver a sonar, el sacristán recuperó la audición.

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Interior de la Iglesia San Miguel Arcángel.

Toda la iglesia oibana está construida en piedra labrada, con columnas pesadas. El templo está dedicado a San Miguel Arcángel, imagen que ocupa sitio de privilegio en el altar mayor.  En la sacristía hay piezas de arte religioso que bien podrían conservarse en un museo.

En seguida fotografié la hermosa escultura del maestro Juan José Cobos Roa,  que decora el parque central, y con la cual se rinde tributo, entre otros hijos ilustres de Oiba, a Luis Carlos Galán Sarmiento, quien fue concejal oibano.

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Monumento en el parque principal.

También  registré la lápida que recuerda el paso por Oiba del Libertador Simón Bolívar, el 30 de septiembre de 1.819.

Recorrí algunas calles del municipio, muchas de ellas empedradas con grandes lajas de roca amarilla, de la que abunda en la región.

El Palacio Municipal, contiguo a la iglesia de San Miguel Arcángel, también tiene un diseño arquitectónico original y agradable.

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Palacio Municipal de Oiba.

Antes de dejar ‘el pueblito pesebre’,  fui hasta la casa que me sugirieron visitar, y en donde se encontró un boceto de figuras geométricas antiguas, cuando rasparon la pintura que la ocultaba. Una moto taxi me llevó y regresó a la troncal, por $2.000.

Oiba también posee en sus alrededores parajes muy bellos y aptos para deportes de aventura: rappel, espeleología, caminatas, cascadas, estalactitas y estalagmitas, etc.

Así que ‘el pueblito pesebre’ es también un bello destino de naturaleza y aventura.

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en «Oiba (Santander).»

  • el 25 julio, 2019 a las 5:20 pm
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    buena tarde y especial saludo.
    felicitaciones, como ud , mi esposa yo somos viajeros constantes,
    disfrutamos de paisajes, lugares y aventuras
    que bueno su blog y redacción
    adelante y solo le deseamos ,muchos paisajes.
    liliana y john.

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    • el 26 julio, 2019 a las 1:33 pm
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      Excelente encontrar aventureros como ustedes, un abrazo y buena ruta.

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