Popayán, Cauca.

Semana Santa de Popayán

Miércoles 8 de abril de 2009:

De verdad que vale la pena visitar a Popayán durante la semana santa. Es una celebración muy hermosa. Sobre todo por la excelente organización, el orden en las procesiones, la belleza de los santos y las iglesias y el encanto de la ‘Ciudad Blanca’, como se le denomina a la hermosa capital caucana.

Procesión
Procesiones bellas y ordenadas.

Cada día la procesión sale de una iglesia distinta, con imágenes diferentes y las andas decoradas con flores de un color característico para cada jornada: el Martes, desde la iglesia de San Agustín, ostenta flores blancas; el  Miércoles sale de La Ermita, las andas con flores rosadas y presidida por el párroco de esa iglesia; el Jueves Santo  la romería sale de la iglesia de San Francisco y los santos se adornan con flores rojas: anturios, rosas, claveles.

Virgen
Dolorosa con flores moradas.

El Viernes Santo la manifestación religiosa arranca en la iglesia de Santo Domingo y las andas exhiben flores moradas. Y el Sábado la procesión de Pascua sale de la Catedral de la Asunción y dada la cercanía de la resurrección, las flores con las cuales se decoran las imágenes son de todos los colores.

El actual alcalde de Popayán hasta el 2015, es el señor Temístocles Ortega Narváez. La capital del Cauca tiene en total 260 mil habitantes, de los cuales 230 mil habitan el casco urbano y 30 mil viven en el campo.

Calle
Calles sin cables en la Ciudad Blanca.

Popayán es la única ciudad colombiana en donde las redes de energía y comunicaciones no son aéreas, sino subterráneas. Desde la restauración de la ciudad, a raíz del terremoto de 1.985, todos los cables se enterraron, así que las fotos que se toman quedan muy limpias, sin esas crucetas y cables tan estorbosos que hay en el resto de ciudades.

En compañía de mi novia, llegué a la capital del departamento del Cauca, luego de tres horas de viaje en bus, desde Cali. Hacía tiempo queríamos participar en la Semana Santa de Popayán, y esta vez se llegó la oportunidad. Alquilamos un apartamento pequeño en un sitio central, y ahí nos alojaremos los cuatro días santos.

Por supuesto que nos impresionó gratamente la belleza de esta ciudad que yo conocí hace años,  cuando no disponía de la capacidad para admirar el arte y la belleza de la capital del Cauca.

Santos
Santos para la Semana Santa chica.

Después de almorzar y dar una vuelta por el centro payanés, regresamos al apartamento a hacer una siesta, gracias a la cual nos perdimos la ‘Semana Santa Chiquita’ en cuya procesión participan solo los niños y transcurrió mientras dormíamos. Moraleja, hay que consultar la programación y los horarios de los distintos eventos, antes de iniciar un viaje como este.

Igl
Catedral de Popayán.

A las siete de la noche salimos ya muy engalanados para asistir a la procesión de Miércoles Santo. Entramos a la Catedral de la Asunción en donde se preparaban algunos pasos entre ellos el Ecce Homo, patrono de Popayán. Tomamos algunas fotos de la Catedral y la Torre del Reloj donde queda el Palacio Arzobispal.

Lo primero que nos llamó la atención cuando empezó a desfilar la procesión,  fueron los ‘escobitas’ que pasan barriendo la calle. También nos conmovió ver la coral que canta, acompañada de un órgano pequeño que dos jóvenes arrastran sobre ruedas para que la organista vaya tocando delante de los cantores.

Y otra cosa de admirar fue la orquesta, algunos de cuyos miembros van montados sobre una tarima también con ruedas, para desplazarse al mismo ritmo de la manifestación. Como quien dice, ellos tocan y andan en la procesión, al mismo tiempo.

Y a mí particularmente me llamó la atención la belleza de la imagen de la Magdalena, con una cara triste y hermosa, delgada y pequeña, como los rostros que más me gustan en las mujeres.

Dama
Dama con sahumerio.

Qué hermosura de procesión! Realmente es preciosa. Muy ordenada, en completo silencio y gran respeto. Los mayordomos de cada paso desfilan cuidando sus imágenes: con atuendo  negro las mujeres, los hombres de estricto sacoleva y ambos calzando guantes blancos en sus manos. Unos monaguillos, que la gente llama ‘moqueros’, se encargan de quitar la esperma que cae de los 12 cirios que tienen los pasos.

Honor
Damas de honor para la procesión.

Delante de cada imagen va la sahumadora elegida entre las familias más prestigiosas de Popayán. Un requisito para desfilar allí es tener el cabello muy largo, a fin de que pueda lucir trenzas. Esa fue la razón que nos dieron para explicar la ausencia de la Señorita Colombia, payanesa ella, quien por haberse cortado el cabello perdió el derecho a desfilar.

La mañana siguiente la dedicamos a conocer puntos de la ciudad diferentes a iglesias. Entonces entramos al Monumento a los Próceres. Popayán ha tenido 14 Presidentes de la República. Entre ellos Obando, Mosquera, Guillermo León Valencia… El monumento, sí, bonito, guarda las cenizas de algunos de esos próceres.

Musas.
Musas que decoran el teatro.

Luego entramos al Teatro Guillermo Valencia. Es hermoso, tanto por dentro como por fuera. En el cielo raso hay una lámpara antigua como de tres grupos de borlas en cristal, bellísima. Los Palios en forma curva, el decorado de la puerta del teatro, todo es muy bonito y de buen gusto. Y afuera están las musas griegas en esculturas muy finas, se destacan contra el cielo azul de este día.

Más tarde anduvimos por el parque que hay más allá del edificio del Banco de la República, de diseño arquitectónico moderno. En seguida está el famoso Puente del Humilladero y  el ‘Puente Chiquito’; este último bien pequeño, sobre el Río Molino.

Pte.
Puente del Humilladero.

Y el grande, ese sí me impresionó por su diseño innovador ya que sobre sus varios arcos de medio punto, se soporta una gran vía, de más de cien metros. Se parece a los viaductos que los ingenieros actuales construyen para sobrepasar hondonadas, no necesariamente ríos. Pues eso mismo es lo que permite el Puente del Humilladero: nivelar dos calles separadas por un precipicio.

De ahí subimos al Morro: una explanada alta que según dicen, construyeron los indígenas. A la base del Morro está el Pueblo Patojo o Rincón Payanés. Se trata de una réplica de la Torre del Reloj y la Ermita, de menor tamaño, y una calle característica de Popayán.

De resto venta de artesanías, de las que hay en todas partes, y dulces típicos, especialmente los famosos aplanchados que no son más que las deliciosas lengüitas nuestras.

Pano
Panorámica desde ‘El Morro’.

En la cima del Morro está la escultura ecuestre de Sebastián de Belalcázar. La vista es muy bonita, se aprecian las cinco iglesias principales, en su orden: Belén, La Ermita, Santo Domingo, La Basílica de la Asunción, San José y San Francisco. También se contempla muy evidente el edificio blanco y grande del Hospital San Juan de Dios.

En el Morro tomamos algunas fotos, bajamos por la pendiente que no es muy inclinada, y pasamos cerca del Museo de Ciencias Naturales, un edificio amarillo que parece un Hospital. Después llegamos cerca de la Ermita.

Para la procesión del Santo Sepulcro, los santos están decorados con flores moradas. Las cruces que portan los mayordomos, esos hombres y mujeres de la clase alta payanesa,  también están adornadas con una corona de flores lilas.

Sepulcro.
Procesión del Santo Sepulcro.

Las mujeres llevan un vestido sastre de color negro con tacones altos, se ven muy elegantes. Algunas lucen mantilla española en la cabeza. Los hombres desfilan con guantes blancos y estricto sacoleva, muy pendientes de imponer el orden en la procesión.

Hoy en Popayán hay demasiada gente que vino de Cali y otras ciudades, aprovechando el festivo. Sin embargo este viernes me gustó menos la manifestación pues el sepulcro casi ni se apreciaba, solo se veía muy bonito, eso sí, el ataúd que llevaba la imagen de Cristo dentro, una caja de madera forrada no sé en qué material, muy fino y escaso.

Soledad.
Virgen de la Soledad.

Y como siempre una de las imágenes más hermosas es la de la Virgen de la Soledad, que sacan en un anda con palio bordado, cenefa dorada y detrás unos rayos de plata que la hacen ver muy hermosa.

Así que nos encantó haber venido a Popayán para la semana mayor. Vale la pena asistir a estas procesiones, al menos una vez e en la vida.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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