Sotomayor (Nariño).

Como ocurre en otros pueblos del departamento de Nariño, acá también se usan dos apelativos: el municipio se llama Los Andes y su capital o centro urbano es Sotomayor.

Vista general.
Panorámica del pueblo.
Mapa IGAC.
Al norte de Pasto.

Llegué al ‘Tesoro escondido de los Andes’ en la moto de Dana una chica amable que accedió a traerme desde La Llanada, municipio vecino ubicado también al norte de Nariño.

Fue un viaje increíble por la belleza del paisaje, los cultivos de café y yuca y a veces fique. Por acá abunda el plátano y ahora como está en cosecha se consigue a tan bajo precio que, a veces toca darlo como alimento a los cerdos.

Día de sol radiante.

En 25 minutos llegamos a la plaza principal de Los Andes (Sotomayor). El centro del pueblo se ve casi vacío, seguramente por ser hoy día festivo.

El día abierto invita a recorrer algunas calles, ahora cuando el sol amaneció con baterías recargadas y el firmamento limpio.

Esquina.
Poca gente en las calles.
Costillas.
Desayuno a todo dar.

Sotomayor es un pueblo que en gran parte vive de la minería del oro y la plata. Llama la atención que en la plaza no hay dónde tomar un tinto cómodamente sentado.

Pero sí se consigue un buen desayuno con huevo, tajadas maduras, ensalada, arroz, café y costillas ahumadas. Ya con eso queda uno listo para el resto del día.

Muchas calles son en columpios y abundan construcciones de dos y tres plantas. Solo en la parte alta se ven calles planas y con separador.

Calle.
Terreno ondulado.
Camposanto.
Cementerio parroquial.

Anduve luego por la escuela, el cementerio que no es gran cosa pero con la potente luz de la estrella tutelar luce interesante. Detrás está el colegio San Juan Bautista y una cancha con cubierta.

Una leyenda dorada.

En la plaza conversé con don José Guillermo Delgado, el dueño de la papelería mejor ubicada del pueblo, en la esquina occidental de la plaza. Me sugirió ir a La Peña del Huilque, un sector de la carretera que va a Pisanda y Cumbitara, con vistas sorprendentes sobre laderas profundas y taludes rocosos.

Desde la plaza divisamos el cerro El Arenal, el mismo que tiene a un lado una antena de celular. Y por el otro lado está La Piedra de los Espinoza.

Separador.
Avenida en la parte superior.

Resulta que la familia Espinoza tenía a un lado del cerro su hacienda, que todavía existe en una explanada muy linda en la base del cerro. Cuenta la leyenda que una vez unos borrachitos subieron y al llegar a La Piedra de los Espinoza vieron una gallina que ponía los huevos de oro y sus pollitos eran también del mismo metal.

Los borrachitos contaron lo visto en el pueblo y cuando quisieron subir de nuevo para apropiarse del ave y sus doradas crías, desaparecieron sin que se volviera a saber de ellos.

Con base en esa leyenda se hacen alegorías en Sotomayor durante las fiestas cada año.

Viajero.
Viajero en la plaza.

Esquina emblemática.

En la esquina donde don Chepe tiene la papelería funcionó antes la Oficina de Telecom y toda la vida ha sido un punto de encuentro entre los habitantes de Sotomayor. Aunque ya no figura el aviso de la compañía estatal de telecomunicaciones, todos los  habitantes la siguen llamando por el nombre de la empresa.

Esquina.
Esquina de Telecom.
Talud.
Diseños naturales y rocosos.

Contraté a Porfirio Cartagena, un paisa que se vino de Medellín a trabajar a Sotomayor. Todos lo conocen como ‘el paisa’, no por su nombre de pila.

Fuimos primero a La Peña del Huilque y después a La Carrera, una subida a un barrio un poco alto desde el cual se observa bien el pueblo.

Lo más sorprendente es el talud de roca en colores ocres y negros que está por el sector. Quisiera tener al lado a uno de mis amigos geólogos para que me respondiera tantas preguntas sobre este diseño natural y espléndido.

Al llegar al alto de La Carrera, qué vaina, se nubló todo el casco urbano de Sotomayor. Pero a los tres minutos volvió a abrirse el panorama y pudimos fotografiar el pueblo con buena luz. Así ocurre en localidades altas que viven a merced de los vientos.

Precicpicios.
Precipicios en el límite.
Zigzag.
Carretera ondulante.

Los precipicios son frecuentes en esta parte de la cordillera occidental. Incluso el pueblo termina en donde comienza una caída profunda y casi perpendicular. Qué topografía tan variada y hermosa, con pocas terrazas y muchos desfiladeros, cañones por donde bajan quebradas y agrestes peñascos.

Por este mismo sendero de La Carrera se sube al alto de Las Tres Cruces, una cumbre montañosa desde la cual en horas de la tarde, se divisa no solo Sotomayor, sino las montañas, cañones y vertientes cercanas.

También se ve hermosa la carretera en zigzag que serpentea la montaña.

Tímidos pero aseados.

Una cosa que me ha llamado la atención de los nariñenses es que difícilmente agradecen con un gesto o haciendo sonar el pito, cada vez que el carro que viene en contravía les da el paso. Los habitantes de esta zona son trabajadores honestos pero poco expresivos.

El interior de la iglesia parroquial, de columnas delgadas y pintadas con estilo poco agradable desde mi punto de vista. Una galería de imágenes de santos de todas las advocaciones se mantienen en las naves laterales. Lo mejor del templo es la fachada que se ve muy bien ahora con fondo azul celeste.

Templo.
Templo parroquial.
Alcaldía.
Sede Administrativa Municipal.

Y quién lo creyera, el comercio en Sotomayor no es tan dinámico, tratándose de una economía soportada en la minería. Incluso en el marco de la plaza hay edificaciones como residencias.

Lo que sí es admirable en este pueblo, es el buen manejo de las basuras, se ve el pueblo limpio y acogedor.

Alcaldes de Los Andes Sotomayor han sido: 2012-2015 José Meneses Marroquín; 2016-2019 Jimmy Ramos Zambrano y hasta el 2023 es el señor Yonny Fernando Delgado Montenegro.

Acá habitan en total 16.000 andenses, 6.000 en el pueblo y 10.000 en las veredas.

Lunes festivo 8 de enero de 2018

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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