Titiribí (Antioquia).

Viernes 22 de agosto de 2014

Anoche viendo por TeleAntioquia:  ‘Con el Gobernador’, me antojé de asistir a la inauguración del Parque Biblioteca de Titiribí,  pues me levanté temprano para hacer parte de ese evento importante, para ese municipio del suroeste.  Cercano, agradable, bonito, de gente querida, en medio de mucho verde, Titiribí me encanta.

Busto de Bolívar.
Parque e iglesia de los Dolores.

No esperé más de tres minutos frente a la Estación Envigado, hasta cuando pasó el bus de Tratam, un carro viejo e incómodo, pero en este día no se puede exigir demasiado. No hay tanta demanda de pasajeros como esperaba, de todas maneras el bus se llenó, luego de salir a las seis de la mañana del Terminal del Sur.

Por la variante hacia el sur, me impacta ver la cantidad de bodegas y edificios de apartamentos que han construido a los lados del río. Y en el casco urbano de Caldas, las Unidades Residenciales casi que tapan la torre de la iglesia, que antes se veía tan clara, desde el nuevo puente que construyeron para la doble calzada. Hasta Primavera, la autopista está casi terminada. Ahora han comenzado a ampliar desde las partidas para Minas hasta Camilo C. No se ven avanzar mucho los trabajos, pero por lo menos ya hay movimiento de tierras.

En la silla que me senté, venía una dama bien presentada. Pensé que se trataba de una funcionaria de la Gobernación, pero no. Esa profesional trabaja con una multinacional minera, que hace exploración en Titiribí. La empresa no explota, sino que hace estudios para determinar la capacidad de las minas. Mi amiga trabajó antes en la parte ambiental, diez años, en Vegachí y la zona minera del nordeste. Y claro, es ingeniera de minas.

Calle principal.
Calle Real, recién decorada.

Pues sí que conversamos bastante a partir del momento cuando le hice cualquier pregunta. Al principio fue un poco lacónica, pero a medida que se dio cuenta que yo entendía de ciertos temas, ahí sí soltó la lengua. Y sí que me contó cosas, casi que era yo el de los silencios. Lo primero que me enseñó la ingeniera,  es que casi todo lo que vemos, viene de la minería: este carro en el que vamos, el celular por el que hablamos, la energía que nos llega a través de redes de cobre, en fin, los productos de la minería están en muchas partes, y sí. Esta argumentación la esgrimió la ingeniera, cuando yo le dije que el oro no servía más que para acaudalados, que guardan sus tesoros en lingotes.

Altar en madera.
Altar Principal.

Lo primero al llegar a Titiribí, fue comer papa rellena con café, en la panadería Pan y Café, en la esquina arriba de la plaza. Está muy bonito el pueblo, algunas fachadas de las casas están recién pintadas. La iglesia también está preciosa y fue lo primero que fotografié. En este momento sobre el Cristo del altar mayor se proyecta un rayo de sol, que lo hace ver como ‘iluminado’.

Luego fui a conocer la nueva Biblioteca, en el costado nor-oriental de la plaza, el único Parque Biblioteca que quedará en el parque principal. Un barsista del SENA preparó para mí un capuchino muy especial, con café recién molido y mediante una pasta compactada previamente. La leche calentada al vapor, se torna más suave y le da un color blanco precioso, fuera de que, con la espuma, es posible hacer figuras en el pocillo de café.

Todo es algarabía y regocijo en la plaza de Titiribí. Los colegios de bachillerato, la Banda Marcial, la Banda de Música del Municipio, y toda la parafernalia del caso, están a la espera que aterrice al helicóptero amarillo que trae al Gobernador.

Me ubiqué en excelente punto, sentado en las sillas en la parte abajo del parque, a la sombra de los paraguas. A las nueve en punto, el helicóptero de la gobernación pasó por encima de la plaza y ahí mismo hubo cierta histeria de parte de los estudiantes, aglomerados en este sector. Y casi inmediatamente apareció la figura del gobernador en la pantalla gigante, ubicada a un lado del estrado.

Biblioteca
Nueva Biblioteca de Titiribí.

Ese Fajardo sí que sabe manejar los medios y de qué manera se las arregla para aparecer de la mejor manera. Llega ‘como caído del cielo’, claro. Anoche estaba en Turbo y ahora se encuentra ‘entre nosotros’. Todo un Mesías, por supuesto. Hasta yo quisiera ir a saludar al líder del departamento, pues admiro muchas cosas de su forma de gobierno. Antes de su llegada los estudiantes que me rodean, no hacen sino mirar la pantalla y burlarse de los compañeros de colegio, a los cuales poncha el camarógrafo.

Diego Montoya, el alcalde, acompaña al Gobernador. Un pregonero y un joven disfrazado de periodista antiguo, animan y dan informes relacionados con el municipio y el Parque Educativo Juan Bautista Montoya y Flórez. Este personaje fue un médico prominente, de origen humilde, que gracias a un mecenas logró estudiar Medicina en la Universidad Nacional, y luego fue cónsul honorario en Paris. Allí fue alumno de Louis Pasteur y cuando regresó a Colombia, creó la primera Clínica Quirúrgica en Medellín.

La escuela que llevaba su nombre, ocupaba los terrenos en donde ya se construyó el Parque Biblioteca. A propósito, algunos parroquianos de la plaza se quejaban ahora del adefesio que significó, según ellos, tumbar esa escuela que era un edificio patrimonial, para levantar semejante ‘esperpento’. Nada raro que tengan razón. Habrá que ver que tan artística y funcional era la escuela que derrumbaron, para construir el moderno edificio.

Anduve por la panadería de abajo, el Hospital y la Calle Real, que tiene fachadas muy bonitas. En fotos de anteriores viajes, esos frentes se veían opacos por el color gris y turbio del material, pero ahora los han pintado con tonos pasteles y se aprecian muy lindos.

Esquina
Esquina del Café Pilsen.

Estuve escribiendo estas líneas en el Café Pilsen que, según averigüé, es una esquina emblemática de la Plaza Pública. Estuve de buenas, pues un viejo amigo me ofreció transporte de regreso en la buseta que lo trajo a él y a un grupo de empleados de la Gobernación, pero como diez personas solamente. Total que me puse a conversar con las nietas de Juan Bautista Montoya, quienes vinieron a la inauguración.

A las doce salimos en una buseta VolksWagen nueva. No hace sol, el día está fresco y desde la Fonda Laverde, la que queda en la última curva, se ve muy bien la panorámica de Titiribí. Más adelante se observan unos galpones grandísimos, de techos verdes, allá abajo, antes de llegar a La Albania.

Este fue un viaje muy agradable, en una mañana conocí muchas cosas y personas, así que  valió la pena la madrugada para: viajarenverano.

www.titiribi-antioquia.gov.co

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en “Titiribí (Antioquia).

  • el 8 junio, 2016 a las 11:59 am
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    Germán me he instruido mucho deleitándome con tu blog de viajarenverano, tus comentarios me parecen muy ágiles y entretenidos, las fotos muy buenas porque abarcan muchos aspectos de los recorridos, aspectos muy sencillos y detalles muy destacados. Tu blog me encantó… FELICITCIONES, lo seguiré recorriendo. Te escribo desde tu recorrido por Titiribí, patria chica de mi Papá

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    • el 9 junio, 2016 a las 10:49 am
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      Ah, qué bien que te haya gustado mi relato de Titiribí y a través de él te hayas remontado a tus ancestros. Un abrazo.

      Respuesta

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