Tour por los pueblos iluminados de Boyacá.

Domingo 23 de diciembre de 2012

En la Plaza de Bolívar de Tunja, frente a la oficina de turismo, nos encontramos a las cinco de la tarde, los cuatro viajeros que haremos el recorrido.

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Plaza Central y Catedral de Tunja.

William es buen guía turístico, lleva 20 años en esa actividad,  desde el comienzo empezó a darnos datos históricos de lo que veíamos. Y sí, el hombre conoce mucho su tierra.

Nos recomendó visitar la iglesia de San Lorenzo, en Tunja, a solo tres cuadras de la Plaza  de Bolívar.

Luego nos contó cómo los chibchas, nuestros ancestros, descienden del Asia, de los mongoles concretamente, cosa que yo no había oído mencionar nunca. A lo mejor sea cierto.

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Un pueblito bello: Oicatá, por donde se puede pasar en el recorrido.

Yendo hacia Paipa, pasamos frente a Oicatá un pueblito pequeño que nuestro guía también nos recomienda conocer, en otra oportunidad.

Más adelante está la entrada a Cómbita, muy mencionado cuando se habla de la Cárcel del Barney, o de Máxima Seguridad que hay allí. Y de las ruanas y de Nairo Quintana, el ganador del Giro de Italia en 2014.

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Templo de Paipa.

Luego pasamos por Paipa, donde hay una termoeléctrica que se surte con aguas del río Chicamocha, el mismo que recorre parte del hermoso cañón donde está el Parque Nacional.

A seis kilómetros de Paipa están las aguas termo-minerales, que son únicas por su contenido químico y medicinal. Y el Hotel Sochagota, frente al lago del mismo nombre, en donde yo estuve en los 80 y que, según nos cuenta William, fue fundado por Gustavo Rojas Pinilla.

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El Tour incluye una deliciosa merienda, claro.

Adelante de Paipa, y de la estación de servicio Biomax, nos detuvimos a tomar merienda en la Fábrica de Almojábanas y bocados boyacenses que hay sobre mano izquierda. Qué delicia de aguapanela con queso y  almojábanas de harina de yuca recién horneadas.

Después llegamos a Duitama. Pasamos por la glorieta del Cacique Tundama, el mismo que está en el centro del round point, con su flecha apuntando hacia el infinito y de paso vimos la Catedral de Duitama, que se ve bonita y vale la pena venir a conocer por dentro.

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Escultura al indio en  Duitama.

Más adelante nos bajamos del auto para ver el Parque del Carmen, que está bien iluminado para Navidad. Al frente se encuentra el edificio del Colegio La Presentación.

Lo que vino luego fue algo que yo tenía ilusión de conocer: el Pueblito Boyacense. Ocurre que hacia 1.996, al maestro Ricardo Bautista Pamplona, se le ocurrió construir un pueblito cuyas manzanas fueran cada una, réplica de siete municipios boyaceneses. Excelente idea.

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Maqueta del genial ‘Pueblito boyacense’.

Es así como aquí se encuentran casas y cuadras similares a las que hay en Villa de Leyva, Tibasosa, Tensa, Sáchica, El Cocuy, Monguí y Ráquira.

La idea era que se establecieran allí músicos, pintores, artesanos, escritores y demás artistas, para que el pueblo fuera además un centro de cultura y arte.

Y efectivamente el maestro Ricardo Bautista es uno de los que habita las más de cien casas que forman el conglomerado, en las cuales, a diferencia del Pueblito Paisa, en Medellín,  no faltan los residentes permanentes.

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Representación de uno de los pueblitos.

La manzana perteneciente a Tibasosa, recuerda el matriarcado que hubo en ese municipio, por más de 30 años. También,  los buganvillas o curazaos, que florecen en los antejardines, y la famosa guayaba feijoa, originaria de Brasil y descubierta por un científico de apellido Feijoa.

Y en lo concerniente a Tenza, se levanta el obelisco en honor a ‘las Juanas’, mujeres que participaron activamente en la Independencia de los españoles, y a las cuales, en vida,  no se les reconoció su coraje, sino que fueron tratadas de libertinas y demasiado osadas.

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Obelisco en otra representación.

A Monguí se le rememora con balcones de matas florecidas, en tanto que Sáchica, ‘la Jerusalen de Colombia’, se recuerda por su producto estrella: la cebolla de huevo.

Después de conocer el Pueblito Boyacense, que me encantó, salimos en el auto hacia Santa Rosa de Viterbo, otro pueblo que me interesa visitar, así sea de paso, pues allí estudió mi amigo Neira.

Y efectivamente, me gustó mucho este municipio, con iglesia linda y grande, baldosa antigua de hermoso diseño, una cúpula alta con la imagen de los cuatro evangelistas en las pechinas, retablos de estilo colonial, forrados en laminilla dorada, arcos de medio punto, y acabados sobrios.

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Santa Rosa de Viterbo: ¡Sin palabras! Un pueblo bello, con historia y gente noble.

En el centro del parque, se aprecia la estatua de Rafael Reyes, hijo preclaro de Santa Rosa de Viterbo. Precisamente la escuela de Policía que funciona en el gran edificio, que antes fue seminario de los jesuitas, lleva el nombre de Rafael Reyes. Está en las afueras del pueblo y, por su ubicación,  se parece en algo al establecimiento en donde yo terminé mi bachillerato.

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Curiosa imagen de la Virgen rodeada de sacerdotes.

Nuestro recorrido continuó luego por Tobasía, un corregimiento de Santa Rosa de Viterbo, con una iglesia pequeña, en la cual me llamó la atención una Virgen rodeada de sacerdotes con sotana.

La baldosa antigua del piso, también es novedosa para mí. En el pesebre del parque se observa la maqueta del pueblo. Y en el centro del espacio público, hay un kiosco decente.

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Maqueta del centro de Tobasía.

Otro pueblo que visitamos fue Floresta, que tiene una curiosidad muy particular: su cementerio también ha sido iluminado para la Navidad. Aquí hay una Orquesta Sinfónica compuesta por 80 niños. En Floresta se paga $700 para visitar el Museo Arqueológico y de Artes del pueblo.

Este poblado, de 5.000 habitantes,  ganó en el 2010 el premio como ‘El pueblo más bonito de Boyacá’. En este valle existió hace miles de años un mar. Y se conserva una parte de un meteorito, que se cree cayó de lo alto, hace 200 años. También se pueden apreciar dentro del Museo, fósiles con más de 350 millones de años, y un pesebre en movimiento.

Lo que más me llamó la atención fue cómo el movimiento de un avión suspendido en el aire, se producía mediante el telón de fondo que era el que en realidad tenía movimiento.

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Creativa instalación en la que se mueve el telón.

En Floresta conocí y felicité por su labor educadora, al profesor Julio Torres, un verdadero maestro que se ha encargado de enseñar y motivar a sus alumnos en la pintura y la lectura. Algunas obras de los alumnos y otras del profesor, se exhiben en el sitio. La iluminación de Floresta fue elaborada por los estudiantes del colegio local.

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Busbanzá, otro de los pueblos iluminados.

De Floresta seguimos hacia Busbanzá. Hace una noche estrellada, preciosa. Fresca y alegre, ideal para esta correría. Los que vinieron ayer en el Tour, se pegaron una mojada tremenda, en Corrales. Hoy nosotros hemos estado muy de buenas, pues no lloverá durante todo el recorrido.

Busbanzá tiene una plaza grande, y desde acá se aprecian las 14 estaciones escalonadas en el cerro cercano y que, también tienen iluminación navideña. Aquí aprovechamos el tiempo para mitigar el frío con tinto o aromática.

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Corrales, en realidad un pueblito pesebre.

El pueblo al que más deseos tenía de llegar es Corrales. Porque el año anterior lo conocí y me pareció hermoso. Pero ahora, iluminado y lleno de turistas, se ve espectacular.

A pié dimos un recorrido por Corrales, anduvimos por el sendero de arriba desde el cual se observa todo el pueblo, lo más de hermoso, con el contorno de la iglesia y las casas coloniales, lleno de

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Las famosas génovas de Corrales.

luces amarillas. Es de verdad algo digno de verse. Siquiera vine a este Tour, no más venir a Corrales valió la pena.

En Corrales comimos las famosas Génovas Don Julio, a $800, de pura carne de res, deliciosas y nutritivas. Incluso compré dos más para el desayuno de mañana.

En el parque de Corrales había una orquesta tocando música bailable y el ambiente era delicioso.

A las 11:45, entramos a Nobsa, un pueblo bonito con iglesia también hermosa. Lo especial acá es el pesebre con movimiento. También admiramos otra instalación, con escenas y figuras de los Picapiedra, también muy bien logradas.

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Maqueta con movimiento de Los Picapiedra.

Por último y después de la una de la madrugada, visitamos Tibasosa. Ya lo conocía de día y me había encantado. Lo que más se recuerda de este pueblo son los 30 años en que lo gobernaron las mujeres. A mí la otra vez me encantó la escultura de la pareja de bailarines que se ve, entrando al centro del pueblo.

La plaza principal es grande, con la arquitectura muy bien conservada y un colegio de monjas que visité la otra vez, en una de las esquinas de la plaza. Las palmeras que decoran el parque, son airosas y fértiles.

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Fachada iluminada del templo de Tibasosa.

En fin que este Tour valió la pena, lo recomiendo a cualquiera, tanto que  aguanté sin dormir hasta las 2:15 de la madrugada, en una noche visitamos nueve pueblos: Paipa, Duitama, Santa Rosa, Tobasía, Floresta, Busbanzá, Corrales, Nobsa y Tibasosa.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en «Tour por los pueblos iluminados de Boyacá.»

  • el 10 enero, 2017 a las 11:08 am
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    Hola German que envidia , no habia visto tu blog, la has pasado de maravilla, espero algun dia tener el tiempo para compartir contigo estos momentos

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    • el 10 enero, 2017 a las 7:25 pm
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      Claro, me encantaría un tinto al rededor de estos temas. Un abrazo.

      Respuesta

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