Tuluá (Valle del Cauca)

Miércoles 18 de julio de 2012

En el Terminal del Sur de Medellín,  compré en la Empresa Arauca, el pasaje hasta Tuluá en $ 30.000. A las ocho de la noche salimos en un bus muy cómodo.  Excelente el recorrido,  la noche estuvo clara, bajando por Versalles se vio muy bien al fondo, la mancha amarilla de los alumbrados de Fredonia y Támesis.

Catedral
Catedral de San Bartolomé.

Desde La Pintada dormí un poco y desperté llegando a Pereira, carretera que se me hizo familiar. Más adelante me impresionó el buen estado de la vía hasta Cali, ya toda con separador, parecida a las pistas europeas, que esas sí son autopistas.

A las tres de la mañana me bajé en la carretera frente a Tuluá, donde se mantienen moto-taxistas esperando pasajeros. Allí ‘el paisa’ vende tinto y café con pan. Dos que me comí, me supieron delicioso, pues el bus en ninguna parte, hizo parada para cenar.

F
Iglesia de los Franciscanos en Tuluá.

Un taxista formal me arrimó, por tres mil pesos, a un hotel del centro,  donde me asignaron una habitación, por $35.000. La buena noticia es que el hotel está cerca de todo, incluso a media cuadra del parqueadero de las moto taxis.

Bueno, me sirvió bastante descansar desde el momento cuando llegué, hasta las nueve de la mañana cuando salí a caminar por las calles de Tuluá. Estoy silbando,  me siento muy contento, me encanta esto de cambiar, salir de la rutina, dormir en un ambiente diferente, ver cosas nuevas.

M
Museo Botánico en Galería.

Lo primero que visité fue la Galería o Plaza de Mercado, que acá es bastante extendida. En las calles aledañas, hay muchas ventas estacionarias al lado de las aceras. En general bien, lo que más me impresionó fue la venta de plantas medicinales, muy bien exhibidas en urnas de vidrio, cada planta con su nombre y muestra.

El desayuno fue, un cuarto de cuajada por mil pesos  y café con pandequeso recién horneado, en una panadería del sector. El mejor sitio para viajar es: verano, como el que amaneció haciendo hoy acá en Tuluá, y la mejor parva es: recién horneada.

Frente a la Galería, está el Terminal de Transportes de Tuluá, en una buena edificación.

TS
Fachada del Teatro Sarmiento.

La sorpresa grande la tuve cuando entré al Teatro Sarmiento, una edificación de 1.927, preciosa, muy bien conservada y con detalles arquitectónicos muy lindos. La fotografié tanto como pude, y me lo permitió Álvaro Marmolejo Restrepo, el director del Teatro, un hombre cívico que siguió la tradición de su padre. El teatro Sarmiento está cumpliendo ahora 85 años.

Don Jesús Sarmiento fue un hombre rico, al estilo de Pepe Sierra, quien amasó una gran fortuna y mandó construir: el edificio del Teatro, la edificación que se ve al frente y la Galería del Mercado, que aún conserva el techo de teja, sobre varas de caña brava.

ITS
Interior del Teatro Sarmiento de 1.927.

Subí a las tramoyas, estuve en el gallinero, recorrí el teatro auxiliar, me extasié mirando las máquinas antiguas de proyección de películas, conversé de Patrimonio con Álvaro y su amigo y salí a continuar mi tour por la tercera ciudad del Valle del Cauca, con 187 mil habitantes.

Luego anduve por la plaza de Boyacá, frente a la iglesia Catedral de San Bartolomé, la misma de una torre con aguja puntuda que se ve tan bien ahora, con el cielo azul de fondo.

PJ
Palacio de Justicia.

Aunque en esta plaza está la estatua del Libertador, la Plaza de Bolívar o también llamada Plaza Céspedes, es la que queda más arriba, frente al edificio del Palacio de Justicia, precioso, de estilo republicano y la Biblioteca, en donde me senté una hora, a escribir estas líneas.

Aquí a un lado de la Plaza Céspedes y la Biblioteca, empieza el Museo de Arte Lineal, que circunda el cauce del río Tuluá. Hay esculturas muy bonitas y originales, algunas en chatarra y otras en distintos materiales.

ISF
Interior de la iglesia de San Francisco.

Por mil pesos, subí en moto taxi, hasta la Iglesia de los Franciscanos. Ahí cerca está el convento de las Hermanas Capuchinas, con una capilla muy linda por fuera. Por supuesto que fotografié por dentro la iglesia de los Franciscanos. Es muy bella.

Estaba cansado, así que vine a mi habitación 216 a reposar un poco. Me estaba durmiendo, pero pensé, es mejor seguir conociendo y dormir bien de noche, pues si me desvelo, no teniendo computador: ¿qué me pongo a hacer?

Me falta conocer un Centro Comercial nuevo de Tuluá llamado La Herradura. Me impresionó el éxito de este comercio. No hay locales vacíos, se ve mucha gente y además hay allí un supermercado Éxito. Es agradable  este  centro, tiene un solo piso,  hay una zona de comidas muy amplia en el primer piso de la edificación, y las salas de cine están en la segunda planta.

J
Jubilados en el parque Céspedes.

El parque principal de Tuluá es muy fresco, bastante arborizado y muy concurrido, especialmente por hombres jubilados. Está ubicado en la calle 25 con carrera 25. Es bien agradable estar acá, a la sombra de los árboles y en medio de tantos personas mayores.

Mientras  recorro el parque, sopla una brisa fresca, lo más de agradable. Las tardes en tierra caliente son encantadoras. Ya el sol está desapareciendo y ahora el clima es más benigno.

Bici
En Tuluá se usa bastante la bicicleta.

En Tuluá, por ser una ciudad tan plana, se ven muchas bicicletas. Pero además, miles y miles de motocicletas.

A las 5:40 de la tarde abordo la buseta que cubre la ruta 3 de TransTobar. Esta buseta hace un recorrido bien largo. Se demora una hora y cuarenta minutos para regresar a este parque de Boyacá, donde la abordo. Y el pasaje para semejante viaje, cuesta los mismos 800 pesos. Así que conoceré sitios por los cuales no he transitado.

El despachador de la ruta me conectó con el conductor, sugiriéndole que me fuera explicando qué era cada cosa por la que anduviera. Y me insinuó que ocupara el puesto de co-piloto, para tener mejor visibilidad.  Pa’ que vea…, no solo los paisas somos atentos y amables.

Y es que he notado que los tulueños son bien simpáticos. A toda persona a la cual le he preguntado algo, me ha dado las indicaciones con suma amabilidad. Y otra cosa positiva es que, no he visto casi mendigos, todos los barrios son decentes, como que no hay, en lo que he recorrido, casas de gente pobre. A veces se ven asaderos de arepas, en fogón con brasas, en plena acera de las casas.

OA
Escultura en el Parque Lineal.

Me cuenta el conductor por dónde están las casas más lujosas y de alto costo: en la urbanización Ciudad Campestre. Por ahí queda también El Picacho, un morro alto desde el cual se aprecia una buena panorámica de Tuluá, pero en horas de la mañana. Y esa es también la salida para Trujillo y Ríofrío, este último a solo 15 minutos de Tuluá.

De regreso al centro del ‘corazón del Valle’, mi buseta pasó por el Puente de los Gatos, uno de los que cruza el río Tuluá, y semejante al de las brujas y el Puente Blanco.

Así que antes de las siete de la noche termino mi tour en el centro, cerca a mi hotel. Esta zona es muy comercial, se ven muchísimos almacenes de ropa y vestuario. Resultó muy entretenido el tour en buseta pública, conocí bastante de este importante municipio valluno.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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