Angelópolis (Antioquia).

Martes 28 de octubre de 2014

Para ir a Angelópolis desde Medellín, hay que llegar primero a Caldas, subir al Parque de la Locería o Parque Olaya Herrera, y esperar hasta cuando salga, cada hora, una de las busetas nuevas que en 35 minutos lo dejan a uno en el parque del pueblo de los ángeles. El pasaje cuesta $4.200 y se hace por carretera con partes muy bellas, a veces plantíos de sauces y cipreses y otras veces pino pátula. Sobre todo llegando al ‘Balcón del Suroeste’,  el bosque virgen, bien conservado, luce hermoso, a lado y lado de la vía.

Prados y árboles.
Bosque en la vía a Angelópolis.

No obstante, a Angelópolis también se puede llegar, desde Amagá, por la vía que pasa por la Estación, el único corregimiento del municipio y, en ascenso sostenido, llegar al pueblo fundado por los hermanos Franco. Esa segunda vía como que no es tan segura para transitarla de noche, pero de día no hay problema. Y supe además que desde el Terminal de Transportes del Sur, en Medellín, también salen buses directos, pero solo con dos frecuencias: una por la mañana y la otra al atardecer.

Entre Caldas y Angelópolis hay 16 kilómetros de recorrido por una carretera pavimentada y con muchas curvas. Sin embargo el paisaje alrededor, es muy bonito, tanto que antes de llegar al pueblo, hay dos miradores con kioscos para sentarse a divisar el paisaje.  Esta vía es muy utilizada por grupos de caminantes para hacer ejercicio y disfrutar del panorama de la Reserva Natural del Romedal, por la cual transcurre el viaje; recorrer el nacimiento del río Medellín, que está más hacia el oriente. Luego de salir del parque Olaya Herrera, de Caldas, se sube a un alto, desde donde se divisa Angelópolis,  y luego viene el descenso hasta el pueblo.

Iglesia y campero.
Iglesia de los Santos Ángeles.

Este municipio fue fundado por los hermanos Joaquín y Petrona Paula Franco, habitantes de Amagá, quienes luego de tener autorización de su párroco, el padre Joaquín María Giraldo, construyeron una capilla en lo que hoy es Angelópolis. Como el padre Giraldo era muy devoto de los ángeles, se le agregó la terminación griega ‘polis’: ciudad, y de ahí surgió el nombre del pueblo.

La Iglesia de los Santos Ángeles de esta parroquia, es muy sencilla. Lo mismo el parque, que tiene varios ambientes escalonados. Eso sí, se ven suficientes sillas cómodas, para que los lugareños compartan con sus pares.

Debido a que  esta es una zona minera, es frecuente encontrar en el recorrido, volquetas grandes, de hasta 25 toneladas, como una ‘cuatro manos’ que vi hoy, y que van por el mineral hasta la vereda Santa Ana, allá abajo y algo cerca de Armenia Mantequilla; aunque por ahí no hay vía para ese municipio. Cuando el día está despejado, Amagá y Armenia Mantequilla, se observan muy bien, desde algunos puntos altos del casco urbano angelical.

Ramas y panorámica.
Panorámica del pueblo.

Alguien me comentaba en la buseta, que Angelópolis es como un pueblo ‘suspendido en el tiempo’. Se refería, con razón, al hecho de que este municipio ha progresado muy poco, debido quizá al hecho de ser, desde tiempo inmemorial, un pueblo minero. Y la minería tiene cosas favorables, pero también trae algunas secuelas, no siempre positivas. Y es cierto, otros municipios, a escasa hora y cuarto desde la capital antioqueña, han tenido un desarrollo impresionante: El Retirio, Rionegro, Guarne; en cambio ‘la ciudad de  los ángeles’, se ha quedado rezagada en algunos aspectos.

Casas tradicionales.
Calle Principal en Angelópolis.

No obstante, hubo un talante de Angelópolis que me gustó: me refiero al orden de los negocios. Un ‘fruver’, una panadería y una carpintería, me llamaron la atención por el aseo y la buena organización. Es raro ver una carpintería donde no haya polvo y virutas por todas partes, y la que funciona en una terraza interna del parque, me descrestó por la limpieza.

‘Es que yo estudié en el SENA, decía el carpintero cuando lo felicité, y allí me enseñaron a mantener el sitio de trabajo impecable’. Y sí, eso fue lo que observé.

Otro lugar interesante en mi destino de hoy, es ‘La Fonda de los Paisitas’, ubicada a la entrada al pueblo, cerca de la Casa de la Cultura. Allí se decora el espacio con mil piezas antiguas: máquinas de coser, llaves, clavos de carrilera, radios viejos, herramientas, cámaras fotográficas, y cuanta cosa ha coleccionado su dueño o le han regalado los clientes. La casa contigua, con piezas en galería, patio central empedrado, corredor con chambrana atrás, también es una vivienda típica, de las casas de nuestros abuelos.

Alguien me contaba que en Envigado viven muchos angelopolitanos, pues don Pedro Luis Restrepo, fundador de la que hoy es OH Illinois, tenía en Angelópolis una mina de caliza, materia prima del vidrio. Total que muchos habitantes de este pueblo, trabajaron en Peldar y fijaron su residencia en la Ciudad Señorial.

Otra empresa muy vinculada a Angelópolis, es Locería Colombiana, pues por acá hay minas de minerales utilizados para esmaltar la loza. También la empresa Minesulfatos, explota de acá el magnesio necesario para la elaboración de abonos inorgánicos. Y en la vereda San Isidro, hay varias granjas porcícolas de la empresa PIC.

Camión 'cuatro manos'.
Camión para transporte de carbón.

El 70% de los habitantes de Angelópolis viven de la minería, sin embargo el café es también un producto muy cultivado acá. También supe que por tratarse de un pueblo minero, en Angelópolis hay que atender casos de violencia intrafamiliar  e incluso de consumo de sustancias alucinógenas, pues hay mineros que se drogan antes de meterse al socavón. La prostitución y los embarazos de adolescentes, también son problemas frecuentes acá.

Y es que el machismo y la dependencia económica de los ingresos del minero, no le permite a veces a la mujer, hacer valer sus derechos. Habrá que trabajar duro con los niños y jóvenes, para cambiar esta mentalidad y forma de vida oprobiosa, sobre todo para mujeres y niños.

Estuve conociendo la Casa de la Cultura. En el primer piso había una reunión con ciudadanos interesados en vivienda nueva o reformar la que ya tienen. Afuera en el patio delantero, estaba la gerontóloga liderando las actividades de un grupo de la tercera edad. En el segundo piso está el salón donde cada dos meses y durante un mes seguido, se reúnen los nueve concejales del municipio. También funciona en esa casa moderna, la Biblioteca y el Centro de Formación Deportiva.

Escaparate y muebles de sala.
Sala de vivienda tradicional.

Al ingresar al casco urbano de Angelópolis, hay un profundo columpio. Antes de bajar por la pendiente, hay algunas casas con una extraordinaria vista sobre el pueblo, sus alrededores y municipios vecinos,  sobre todo en horas de la mañana. Hasta allí llegué en moto, por $2.000, con ‘Calzones’, un hombre mamagallista y agradable, quien fue también mi fotógrafo y compañía, durante el rato que estuvimos contemplando la panorámica. Se ve precioso todo el casco urbano, incluyendo el Hospital, acá abajo, en seguida una escuela con su coliseo cubierto,  y al fondo y al norte, el barrio La Esmeralda. Hacia el sur-occidente, se aprecia parte del Cementerio y el colegio de bachillerato.

Llegó la hora del almuerzo, que consumí, por $8.000, en el Restaurante La Esquina Azul, pero con mampostería de color rojo. A la una de la tarde dí por terminada mi visita a este pueblo, del cual no tenía buenas fotos. Y ya ve, en solo una mañana fue mucho lo que conocí y las conversaciones que tuve con lugareños. Las fotos quedaron muy buenas; la ventaja de viajarenverano, solo y en transporte público.

En la buseta de la una de la tarde, regresé al parque Olaya Herrera de Caldas. Detrás de mí venía una señora con su hija de dos años, a la cual le va a comprar el disfraz para la fiesta de las brujas el próximo viernes.

www.angelopolisantioquia.gov.co/

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

2 comentarios en «Angelópolis (Antioquia).»

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