Cabuyaro (Meta) 1 / 2.

Al oriente de Villavicencio y al norte del departamento, el mapa del Meta forma una afilada cuchilla que rompe el sur de Cundinamarca y corresponde a los municipios de Barranca de Upía y Cabuyaro.

Mapa.
Cortesía: Mapas para colorear.
Río.
A orillas del río Meta.

No es metáfora:

La letra del himno de Cabuyaro describe muy bien la realidad del paisaje llanero en donde cualquier viajero se sentirá a gusto:

‘Vive Cabuyaro, ciudad ribereña, de ardientes llanuras y radiante sol.

Tierra majestuosa de luna y estrellas, es mi Cabuyaro donde vive Dios’.

Desde Barranca de Upía se llega a Cabuyaro en dos horas y media de recorrido, por carretera de muchas rectas.  

Iglesia.
Templo parroquial.
Lugareños.
Cabuyarenses amables.

La mayor parte del camino está sin pavimento, los carros levantan  polvo y circulan carro-tanques que transportan el crudo desde los reservorios hasta la refinería en Barrancabermeja. Pero valen la pena algunas incomodidades para disfrutar de vistas sorprendentes, animales silvestres y atardeceres imborrables en la memoria.

Durante el viaje estuve conversando con alguien que trabajó en cultivos de Palma Africana. Su función era polinizar las flores mediante una pistola larga que permitía llegar hasta la maceta. Los químicos que se utilizan para esa labor la afectaron y tuvo que renunciar.

Espacios generosos.

En Cabuyaro hay varios parques, todos con suficiente sombra y plantas decorativas.

Entrando al pueblo aparece el moderno CECUDE: Centro Cultural y Deportivo, recién inaugurado, donde enseñan a tocar arpa y cuatro, a niños y jóvenes.

Es admirable la manera como en el Meta promueven y valoran el folclor y la gastronomía autóctona.

Alcaldía.
Casa de Gobierno.

La sede de la administración municipal se edificó al fondo de un parque con árboles jóvenes en primer plano. Se ve que este municipio recibe buenas regalías de parte de la petrolera estatal.

Un estadio amplio y coliseo decente hacen parte de la dotación deportiva del municipio.

Árboles de almendro en crecimiento, decoran el separador de la avenida. Se ven hermosos y denotan el cuidado de los cabuyarenses por el medio ambiente.

La iglesia católica de estilo reciente está bien, solo que no tiene plaza al frente, como es lo usual en casi todos los pueblos.

Juegos de calle.

A orillas del río estaba la profesora ensayando con niños la tirada de trompo que acá los llaman Zaranta. Y es que son diferentes a los que se usan en el interior del país. Los de por acá son más grandes y al bailar producen un sonido como de sirena, debido a dos agujeros que tiene el trompo en la barriga.

Con el Director de Cultura, están preparando los juegos tradicionales de semana  santa que en Cabuyaro celebran desde hace décadas. En esta zona a orillas del río es donde se aplaude a los ganadores del concurso de zarantas el jueves santo.

Trompo.
Trompo o Zaranta.
Cultura.
Con el director de Cultura.

Malecón del río Meta.

A lo largo del río Meta corre un malecón con árboles y casas a un lado. Muy agradable caminar por allí saludando a lugareños que departen alrededor de una cerveza o descansan en hamacas después de un día de trabajo.

En Cabuyaro la gente es hospitalaria y querida. Con algunos hago charlas y nos reímos al ver las fotos.

A esta hora del atardecer y a orillas del río, a cualquier objeto al que se le dispare con la cámara, devuelve una belleza digna de enmarcar.

Malecón.
Malecón a orillas del río.
Personas.
Lugareños en descanso

Llegan los pescadores.

Por el río circulan embarcaciones de madera que regresan con su carga de peces. Fue una labor difícil de doce horas desde las cinco de la mañana.

Por estos días no ha sido abundante la pesca, de todas maneras ahora llegaron con pescados grandes: bagres, sierras, bocachicos y no sé qué otras especies, todas de más de dios kilos de peso.

Me cuentan que cuando hay subienda, muchos pescadores vienen a Cabuyaro para aprovechar la ocasión y el precio de los pescados desciende de manera considerable ante la abundante oferta.

Pescados.
Venta de pesacados.

No miramos con los ojos.

De pronto veo cómo en la playa, una pareja encendía un fogón en la isla formada por un brazo pequeño del río. Le pedí el favor a un barquero y muy amable no solo me llevó hasta el sitio, sino que esperó hasta cuando tomé unas fotos antes de regresar a la orilla.

Lo que se veía desde el malecón era lo más envidiable: una pareja haciendo chocolate en olla humeante sobre trozos de guadua ardientes. Se me volvió agua la boca, mis papilas gustativas se activaron y añoraban un sorbo caliente de esa bebida.

Pero la realidad, cuando estuve al lado del fogón fue muy distinta: la pareja estaba arreglando las hendijas de una barca con la brea caliente que para mí fue chocolate espeso y espumoso.

Cómo nos engañamos cuando se percibe la realidad desde lejos. Jaja, qué risa. De verdad que no miramos con los ojos, sino con la mente.

Olla.
Brea por chocolate.
Atardecer.
Atardecer de fuego.

Pero eso sí, la vista del atardecer desde la pequeña isla, fue espectacular. Una bola de fuego naranja y luego roja se ahogaba poco a poco sobre el horizonte de plataneras. Qué intensidad de rojo, cómo se vio de hermosa nuestra estrella tutelar a medida que descendía sobre el río.

Alcaldes de Cabuyaro han sido: 2012-2015 Diana Mendoza; 2016-2019 Luis Felipe Piñeros Rojas y hasta el 2023 es el señor John Gutiérrez.

Acá habitan en total 3.500 cabuyarenses, 1.500 en el pueblo y 2.000 en las veredas.

Viernes 16 de marzo de 2018.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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