Guapotá (Santander).

En Guapotá hay más árboles que casas y en las amplias calles, más lajas de piedra que basura. Aquí todo es diferente y amable, blando y gustoso como las panelitas de arroz.

Si usted desea vivir en un municipio tranquilo, Guapotá es su destino, un poblado con pocas manzanas y abundantes predios sin construir, personas con deseos de tener hijos y llegar a la longevidad. Nada parecido a la estrechez e incertidumbre citadina, ¿verdad?

Foto aérea.
Panorámica (Foto página Alcaldía)
Corredor.
Corredor con chambrana.

Desde El Socorro.

A 150 kilómetros de Bucaramanga y una hora desde El Socorro se llega a un pueblo comunero ya sin odios, sin ruidos, un municipio verde, rico en aguas y amaneceres.

En el sector de San Victorino de El Socorro, se abordan las camionetas cuatro puertas que van para otro pueblo santandereano. En el cruce de Galapas se inicia el tramo de media hora por carretera destapada hasta Guapotá.

Jardín.
Fachadas con jardín.
Colores.
Tonos pasteles.

El poblado da una buena impresión desde el primer momento. Algunas casas tienen  plantas floridas en la acera, otras lucen sus fachadas pintadas con tonos pasteles, aunque el color predominante es el café para puertas y ventanas y crema para los muros.

A las siete de la mañana los únicos que están trabajando son los empleados municipales del aseo que barren las calles. Aquí también el piso está formado por grandes lajas de piedras muy cómodas para el transeúnte.

Centro del pueblo.

Las columnas y paredes en piedra del templo parroquial, es lo más admirable dentro de la iglesia. También los signos de la crucifixión de Cristo: martillo, escalera, dados, sudario, corona de espinas y, cómo no, el gallo que denunció al apóstol Pedro.

Iglesia.
Ingreso al templo.
Signos.
Signos de la crucifixión.

En el centro de Guapotá existen dos sedes de la Administración Municipal: en la esquina de debajo de la plaza la vieja, que está a punto de caer, debió ser abandonada y ojalá la remodelen y la que está en uso, en la otra esquina, un edificio moderno de tres plantas con los bordes pintados de rojo.

Mansiones antiguas con piso de ladrillo permanecen en Guapotá para el disfrute de los visitantes. Con cocinas intactas, aparador de platos y fogón ardiente.

Alcaldía 2.
Alcaldía reciente.
Muebles.
Casona antigua.

Naturaleza e Historia.

A media hora del casco urbano de Guapotá es posible tomar un descanso en el balneario natural que forma la quebrada La Flecha.

Y si le gusta la espeleología, puede visitar la Cueva Ojo de Agua, también a menos de una hora del pueblo.

Samán.
Viejo samán en el parque.

Sin salir del centro urbano deberá admirar el árbol de Samán que aún se conserva en el parque central.

Dicen que es una planta sembrada en 1.810 y que en cuatro oportunidades el Libertador Simón Bolívar amarró su caballo en el tallo del árbol emblemático. 

También se conserva en las afueras de Guapotá la Casa del Mayordomo del Rey, en la finca La Capilla donde se mantiene en pie la Ermita de Nuestra Señora de los Dolores construida en tiempos de la colonia.

Camino a Chima.

Otro sendero maravilloso es la carretera que va de Guapotá a Chima, el municipio vecino.

Hay tantas cosas bellas para admirar y fotografiar: un árbol de cacao en producción, piedras grandes, negras y blancas con huecos semejantes a lo que tiene el queso que más gusta a los ratones, el diseño natural de hojas de formas y tamaños diferentes o la silueta que con los rayos del sol se proyectaba en el piso, con los dos viajeros sobre la moto. 

Diseño.
Diseño de la naturaleza.
Moto.
Vaquero moderno.

También se puede ver un árbol de tallo naranja, de los que llaman ‘carate’; un diseño de hojas y flores elaborado por la madre naturaleza; las vacas que arrea Manuel quien se desplaza tras las reses con el zurriago en la mano y la soga amarrada al manubrio de la moto. Está claro que los vehículos de dos ruedas reemplazaron a las bestias para movilizar el ganado.  

Por la ruta de Chima se llega a La Cascada del Amor, una caída de agua copiosa y fría. Mientras se respira el aire húmedo del vapor,  se disfruta de un ambiente natural increíble. El paisaje con árboles grandes, arbustos jóvenes, begonias parásitas, bejucos envolventes y hojas de todo tipo sorprende al más flemático.

Cascada.
Cascada del amor.

Qué caída de agua más bella, la llaman la Cascada del Amor, porque hasta acá vienen los jóvenes ‘a bañarse en bola y muchos niños han sido concebidos en estos predios’.

El piso es resbaloso, conviene llevar un palo a manera de bastón. En algún momento se puede resbalar, como me ocurrió a mí cuando me fui sobre un lodazal que no hizo más que ensuciar los zapatos y parte del pantalón.

Barro.
Embarrada sin consecuencias.

Durante el recorrido entre Guapotá y Chima, llama la atención que no se ven muchos cultivos, excepto de café, el maíz y la caña de azúcar, pero no en la mayoría de los predios. La mayoría de los terrenos son pastizales donde se alimenta el ganado.

Finalmente se atraviesa el Puente Colgante San Ignacio, sobre el río Suárez, una estructura metálica muy sólida que reemplazó a la Taravita que se utilizaba antes para surcar el cauce.

Tavarita.
Tavarita en desuso para atravesar el río.
Sede administrativa.
Alcaldía antigua.

Colgada de un cable permanece la canasta metálica que dos personas impulsaban con los brazos agarrándose del mismo cable.

Acá habitan en total 2.200 guapoteños, 500 en el pueblo y 1.700 en las veredas.

Alcaldes de Guapotá han sido: 2016-2019 Orlando Cárdenas Vega y hasta el 2023 es Orlando Millán Aguilar.

Viernes 28 de julio de 2017

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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