La Vega (Cundinamarca).

Sábado 28 de febrero de 2015

Al regreso de Útica y Villeta, abordé por $4.000, un bus que me subió a La Vega.

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Iglesia que reemplazó al antiguo templo.

Sobre la carretera troncal se ubican dos panaderías famosas porque en ambas de vende el conocido ‘pan resobado’. No lo había comido antes y me encantó. Se trata de un pan aliñado con mantequilla, que tiene una textura y un sabor inigualables.

Josmar y Esmeralda, son las dos pastelerías donde venden el famoso pan de La Vega. Por supuesto que antes de entrar a la plaza principal, probé esa delicia de $600 y sí, es algo incomparable.

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Gran salón sin columnas dentro de la Iglesia.

Qué buen ejemplo de producto típico de un pueblo. Ese nombre ‘resobado’, le da un atractivo adicional al pan que, de por sí es delicioso.

Para llegar al parque principal solo hay que caminar una cuadra desde la vía que sigue para Bogotá. Y tuve suerte porque a esta hora de la tarde, el sol ilumina todo lo atractivo para ver en La Vega.

No obstante al primer veguno que le pregunté por los sitios interesantes de su pueblo, me habló que solo valía la pena ver la plaza y el templo.

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Tarima para actos oficiales en el centro.

El parque, aunque no es completamente plano, si tiene en el centro una ceiba inmensa y, frente a la Alcaldía, construyeron una tarima permanente, muy útil para los eventos oficiales.

La iglesia actual de San Juan Bautista, reemplazó a la antigua, de una sola torre. Con toda razón frente a la Casa Cural está el busto del Padre Daniel Ortega Franco, el cura que inició la construcción del templo actual.

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Esta era la iglesia antigua de La Vega.

Creo que se fajó, pues se trata de un gran salón austero, con decoración simple pero con buena iluminación, dos hileras de bancas y un amplio balcón interior en ele.

En seguida caminé en ascenso hasta ‘La Virgen’, un monumento aparatoso, en donde se guardan las imágenes de la Virgen del Carmen y un Crucifijo.

Por allí era antes la entrada a La Vega, cuando la carretera pasaba por el centro del casco urbano.

Al frente está el Monumento a los Héroes de la Independencia Colombiana, ese sí con jardín, banderas multicolores y mejor diseño.

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Monumento a los Héroes de la Independencia.

También conocí la Casa de la Cultura, con una paloma estilizada y de buen acabado, a la entrada. En el interior varios jóvenes ensayaban guitarra, batería y piano.

La sede del Comité de Cafeteros, en otra casa esquinera, se encuentra a pocas cuadras del parque.

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‘Pan Resobado’ en el Salón Esmeraldas.

En el Salón de Billares y Panadería Esmeralda me siento a escribir estas líneas.

Qué sitio tan agradable, y qué rico el mojicón de pan resobado con relleno de guayaba. Pero lo mejor fue el café negro, fuerte y de un sabor, como nunca antes lo había tomado.

A tres de los empleados del Esmeraldas les dí tarjeta de mi blog. A propósito dejé sin el dato a los otros vendedores, por aquello de que ‘la escasez genera demanda’.  Es preferible que se inquieten por saber de qué se trata el papelito que le entregué solo a tres, así los que lo recibieron lo valoran más y, al resto, la curiosidad los hará tomar nota del nombre del blog.

Si he de ser sincero,  no esperaba gran cosa de La Vega, pero me ha sorprendido este pueblo que, lo escuché mencionar sobre todo en los Encuentros

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Ensayando trompeta.

de Bandas de Música, para lo cual parece que el municipio es un fuerte competidor.

Y precisamente cuando entré a conocer la Alcaldía, ubicada en el marco de la plaza, conocí a Cristian, un joven profesor de música que empezó desde abajo, hace seis años y ahora dirige los vientos.

El joven estaba asesorando el entrenamiento de las trompetas. Por supuesto que felicité a este muchacho y le hablé muy bien de la labor que realiza con los jóvenes.

‘Gracias a tu esfuerzo – le dije – estos jóvenes adquieren disciplina y auto control, lo cual les será muy útil en el futuro’.

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Sede de la Alcaldía en el marco de la plaza.

Una gran tarima cubierta y permanente hace parte del mobiliario del parque principal de La Vega, en el sector de abajo, frente a la alcaldía. Se ve que este municipio ha tenido buenas administraciones municipales.

En muchas de las bancas y asientos que tiene el espacio público, descansan señoras con niños o lugareños que vienen a recibir la fresca o simplemente a pasar la tarde, observando el acontecer pueblerino.

Alguien me cuenta que desde el cerro ubicado al sur-occidente, se lanzan parapentistas los fines de semana. Y hace poco se inauguró en La Vega el edificio del nuevo hospital, con una planta muy bien dotada.

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Hospedajes al rededor de La Vega.

Alrededor del casco urbano observo algunas edificaciones sobre la ladera de la cordillera. Se trata de hoteles y hospedajes con excelente vista sobre el pueblo.

Sería bueno en otra ocasión subir al de fachada blanca y marrón que mira hacia el frente de la iglesia principal, y que ahora se está terminando de construir.

Entre la carretera troncal y la plaza, corre la quebrada Reyes que, como cosa rara, se ve más bien limpia y protegida con abundante floresta.

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Sede de la Federación de Cafeteros.

Pero nada tan impactante como el nuevo coliseo cubierto de La Vega, ubicado al otro lado de la troncal. No, pues, qué construcción tan elegante y de hermoso diseño arquitectónico.

Es muy visible desde varios puntos de la carretera, especialmente cuando, viniendo de Bogotá, se baja del alto del Vino. Muchas capitales de departamento se quisieran una construcción de ese tipo.

Ojalá se mantenga lleno de deportistas y no se trate de un elefante blanco.

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Escultura en la Casa de la Cultura.

De regreso a la troncal paso por un Bar que, los fines de semana, ofrece a sus clientes  música en vivo. En este momento suena ‘Mi muchacho’, el vallenato clásico de Diomédez que se escucha tan bien.   Hay un buen ambiente allí, hasta me provocaría quedarme un rato más, pero ya son las 5:30, debo salir hacia Bogotá.

Qué bueno que hoy también conocí dos pueblos nuevos. Y ambos, me encantaron.

En el Terminalito de Flota Águila, abordo un bus grande que por $10.000 me llevará hasta el Portal 80. Como apenas llevaba la mitad de sillas ocupadas, en Siberia nos cambiaron para otro carro de la misma empresa que también tenía asientos vacíos.

Una vez alcanzamos la cima de El Vino, ahí sí a bajar y planear. Ya cerca del Potal 80, el bus no ingreso a los predios de TransMilenio. Mejor. Me ahorró escalas y caminadas, más la fila de espera del alimentador.

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Disfrutando del parque de La Vega.

A los dos primeros taxis que le puse la mano, no quisieron ir hacia donde yo necesitaba, el tercero sí aceptó llevarme por $6.000 a Villas del Dorado. Ese es el problema de Bogotá: a veces tiene uno todo el dinero del mundo en el bolsillo, pero si el conductor no quiere ir hacia donde uno va, se niega y parte sin novedad.

El alcalde de La Vega hasta el 2019 es el señor Luis Edilberto Chavez Alvarado.

Este municipio tiene en total 13 mil habitantes, 5 mil en el pueblo y 8 mil en las veredas.

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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