Necoclí (Antioquia).

Los primeros españoles que llegaron al departamento de Antioquia a comienzos del siglo XVI, entraron por San Sebastián de Urabá un asentamiento en territorio del actual municipio de Necoclí.

Fuera de los españoles cada año ingresan al país bandadas de aves migratorias que optan por la exuberancia de estas tierras, para hacer el ingreso a Suramérica.

Panorámica.
Foto cortesía Alcaldía de Necoclí.

En el 2009 estuve tres días en Necoclí y me extasié con tanto verde vivo; esta vez haré una visita relámpago de un día, al final de mi correría por pueblos de Córdoba y Urabá.

A partir de Arboletes abundan ramas y hojas portadoras de clorofila;  en los alrededores crecen palos de mango, teca, plátano o palmeras de coco.

Al llegar a Necoclí, después de hora y media de recorrido, una moto me dejó en el centro del pueblo.

Parece como si no hubiera venido antes a este pueblo de la costa Caribe, lo noto tan poco familiar, como que ha cambiado y crecido mucho en los nueve años anteriores.

Iglesia.
Iglesia parroquial.

Aves y volcanes.

Un lugareño me cuenta que a su cebadero llegan muchos pájaros, sobre todo en los días de cosecha de mango que coinciden con la última semana de noviembre y el mes de mayo. El mango es una fruta muy apetecida por quienes nos gusta volar: los pájaros y yo.

La hembra generalmente tiene el plumaje opaco y el macho brillante. Y algo especial: la hembra es la primera que baja a comer una fruta en el suelo, por ejemplo, y en seguida le avisa al macho si el sitio es seguro.

Según don Alejandro, las aves son monógamas, tienen la misma pareja para toda la vida.

Cruz.
Cementerio frente al mar.

Necoclí tiene unos 14 volcanes de lodo. Lo que ocurre es que no están cerca del pueblo y los turistas no tienen dónde lavarse el cuerpo después de sumergirse en el barro.

El Volcán más cerca a Necoclí es el que está en la Finca Virgen del Cobre, a 20 minutos de caminada desde el casco urbano.

Cementerio con brisa

A continuación fui a conocer el cementerio de Necoclí donde de verdad provoca ser enterrado. Levantado a la orilla del mar, tiene cruces gigantes que decoran el espacio y tumbas una sobre otra, bien ordenadas y mejor decoradas.

Y ni hablar de las palmeras que adornan el lugar y arrullan el sueño de los justos con balanceo continuo al son de la corriente.

Tumbas.
Tumbas decoradas.

Cuando regresé a la playa me encontré con un buscador de tesoros que anda con su aparato de rayos equis examinando la arena de la playa. También escudriña guacas en sitios donde se cree que existieron comunidades indígenas.

El hombre me cuenta que se ha encontrado en esta playa, unos 15 anillos de oro. Y el día que le sonrió la fortuna, se le presentó en forma de cadena de oro de 28 gramos de peso.

Buscador.
Buscador de tesoros.

Playa San Sebastián

En seguida contraté una moto para conocer la playa San Sebastián. La ruta comienza en el Cementerio y antes de llegar al sitio se pasa por el Mirador: una estructura en hormigón donde seguramente hubo alguna discoteca y sigue prestando servicio como atalaya, en la terraza del tercer piso.

Y sí, se divisa bien desde ese punto alto, tanto hacia el horizonte como a la playa en ambas direcciones.

Palmeras.
Paisaje marino.
Mata-palos.
Casa abandonada.

También pasamos por la Casa Embrujada, una vivienda en abandono a la que se aferran con  fuerza, como queriendo destrozar sus muros, las raíces de algunos árboles de ‘matapalos’. Debería tener mejor suerte ese sitio.

Ya en San Sebastián lo que se ve son lanchas rápidas que viajan hasta Capurganá; sus cuatro motores hacen posible el recorrido por alta mar.

Timón.
Playa San Sebastián.

Conversando con pescadores, aprendo para qué son las banderas negras que portan algunas barcas. Se trata de señalamientos para saber en dónde echaron los trasmallos.

Astas.
Banderas negras.

Cada bandera tiene un vara larga, a mitad un pedazo de icopor que la sostiene a flote y en la base una botella pet con algún peso dentro, para que permanezca hundida hasta la mitad del asta. 

Con tal dispositivo la bandera siempre estará a la vista sobre el nivel de las olas.

Halloween

En un barrio popular fui testigo de los juegos de calle con los cuales sus habitantes celebraban la fiesta de las brujas. 

Jóvenes.
Brincando lazo.

Más adelante estuve en la plaza central, frente a la tarima oficial donde había música y obsequios para los niños de parte de la administración municipal.

Se ven familias enteras e infantes disfrazados, aunque me late que esa fiesta de las brujas pierde adeptos cada año.

Tarima.
Fiesta de los niños.

A continuación llegué a la plaza de mercado, por donde queda la oficina de Uroccidente, donde probé el ‘pescado huevo lucio’ del cual me hablaron bellezas.

Se trata de una especie endémica, que solo se ve en Necoclí, se cría en el río Mulatos y apenas sale al mar es cuando lo cazan los pescadores. Su carne tierna se considera manjar de los dioses y para colmo, tiene pocas espinas.

La señora Carmen actuó como si fuera mi mamá, lo preparó muy rico, con patacones crocantes, ensalada y mucho cariño.

Plato.
Pescado huevo lucio.

La piel tostada del pez chasqueaba y se hacía nada en cada mordida, al tiempo que dejaba ver esa carne blanca y suave, tan gustosa. Pocas veces había comido un  pescado tan delicioso. Ahí sí quedé listo para el viaje nocturno de regreso a Medellín.

Hoy el atardecer fue protagonista. A las seis de la tarde el firmamento se tiñó de rojo mientras el sol poco a poco se perdía en el horizonte. Muy bello, y más aún cuando comenzaron a aparece tirones de nubes oscuras que hacían contraste con el naranja del ocaso.

Ocaso.
Atardecer.

Festividades

Cada año se celebran en Necoclí las Fiestas del Coco. En casi todos los hogares se hace el arroz con aceite exprimido de la fruta tropical.

Y en el segundo puente de noviembre tiene lugar en Necoclí el Festival de Cuatrimotos, al cual acuden aficionados de todo el país. Mientras más empantanadas estén las pistas, mejor para los competidores.

Acá habitan en total 47.000 necocliceños, 11.000 en el pueblo y 36.000 en las veredas.

Alcaldes de Necoclí han sido: 2008-2011 Édison Yánez Tirado; 2012-2015 Adalberto Baena Oyola; 2016- 2019 fue Jaime López Pacheco y hasta el 2023 el señor Jorge Augusto Tobón Castro.

Miércoles 31 de octubre de 2018

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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