Sáchica (Boyacá).

Lunes 24 de diciembre de 2012

En este singular pueblo boyacense, aprendí cómo se siembra la cebolla cabezona, descubrí obras escultóricas increíbles y encontré un almuerzo tan rico como nunca lo imaginé.

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Joven sembrando cebolla.

La buseta en la que llegué desde Villa de Leyva, no entró al pueblo, sino que me dejó en las afueras, a dos cuadras de la plaza principal,  donde algunos campesinos en cuclillas, sembraban cebolla.

Con un palo al cual le han sacado punta, hacen una perforación en el suelo arado, meten dentro, un cogollo de cebolla y aprietan un poco la tierra alrededor. Qué posición tan incómoda, cómo terminarán de cansados, pensaba yo.

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Un palo con punta y las manos.

Les pedí autorización para fotografiar su labor y luego les dejaba ver la pantalla de la cámara, a lo cual respondían todos con una sonrisa entre tímida y sorprendida.

Este es un pueblo ancestral muy bien conservado. De hermosa plaza grande y plana y una capilla colonial con retablos muy bellos, forrados en laminilla dorada.

Se trata de una iglesia doctrinera que por lo tanto exhibe una cruz al frente.

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Iglesia colonial y doctrinera.

Sáchica, la ‘Capital Cebollera de Colombia’, es un municipio pequeñito, como que me cabe en las manos, tiene solo 3.600 sachiquenses, de los cuales 1.600 viven en el pueblo y los 2.200 restantes son campesinos.

De este pueblo me cautivaron las esculturas de un artista de la región llamado César Gustavo García Páez.

Hay una obra monumental a la entrada al pueblo, denominada ‘Sol’, y otra al llegar a la plaza, llamada ‘Alegoría a la Luna’, que me encantan.

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Escultura a las Faces de la Luna

En el parque está también ‘Alegoría a la Cebolla’, de todo mi gusto. Qué agradable sorpresa encontrar esas obras de arte, en un pueblo tan pequeño. Disfruto mucho las obras escultóricas.

Sáchica es un pueblo hermoso. Tiene una plaza grande, amplia y seductora. En su marco están la Alcaldía y la Casa de la Cultura, las dos edificaciones, muy bien presentadas.

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Plaza Principal de Sáchica.

Una señora me indicó dónde vivía el maestro García. Quise saludarlo, felicitarlo por sus obras y declararme su admirador, pero no se encuentra hoy en su residencia, que tiene un libro de piedra a la entrada.

En una esquina de la plaza, ‘Donde Miguelito’,  almorcé con una porción de morcilla con plátano maduro, por dos mil pesos.

Qué bocado tan delicioso, creo que la señora fue benévola conmigo al verme con pinta de viajero, de muchos kilómetros y poco dinero en los bolsillos.

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A manera de almuerzo.

Algo parecido me pasó ahora con un niño en brazos de su madre. Al verme comiendo un roscón me estiró la mano llorando para que le diera, el pedazo de parva que me quedaba. Claro que con mucho gusto se lo dí a la mamá, esperando su aprobación, seguido de una caricia tierna, para el niño, claro.

Qué belleza cómo son de espontáneos los niños.

Bueno, como Sáchica es tan pequeño, ya lo doy por conocido. Solo me faltó hacer algo que me hubiera gustado, pero que por el deseo de conocer otros pueblos, no puedo hacer ahora: subir al mirador que se ve desde la troncal y hasta donde llegan las 14 estaciones. La vista desde allí en horas de la tarde, debe ser hermosa.

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Cruz de Iglesia Doctrinera.

Durante la semana santa se escenifica en ese sitio, la crucifixión de Cristo en vivo.

También quedó pendiente el baño en las aguas termales que hay cerca al municipio.

Es la 1:15, esperaré carro para Sutamarchán, la capital de la longaniza. Menos mal no tengo niveles altos de colesterol…

 

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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