La Llanada (Nariño).

Para llegar a este municipio del centro del departamento de Nariño y al occidente de Pasto, debí dar una gran vuelta a partir de Linares en donde amanecí hoy. Pasamos por El Tambo luego El Peñol y Sotomayor, para llegar por último a La Llanada.

El viaje hasta El Tambo fue en una camioneta Mazda mixta, en la parte de atrás pero con vista frontal.

Nissan.
De Linares a El Tambo.
Frontis.
Plaza central de La Llanada.

Bajamos hasta el río y en seguida  viene un tramo bellísimo, de ascenso pendiente y sostenido por carretera destapada y en zigzag.

Qué hermosura de paisajes los que se ven al frente, cultivos de caña de azúcar y algunos trapiches. Desde la camioneta se mezclan olores a melaza o caña seca, sobre todo al llegar a la cima donde se destaca el molino de una hacienda enorme.

En la parte alta abundan los cultivos de fique. Al llegar al corregimiento La Tanguana, comienza el descenso hacia El Tambo, pueblo que ya he visitado.

Segunda etapa del recorrido.

En El Tambo, debí esperar transporte para Sotomayor y La Llanada afortunadamente a la sombra y sentado en una banca cómoda. 

Incluso cuando me dieron ganas de comer una fruta, apareció la carreta donde pude comprar por mil pesos, una rica tajada de piña. Y ahí cerca tenía la panadería donde venden cucas pequeñas y dobles, con azúcar encima, deliciosas.

Calle.
Calle principal.

Por fin a las 6:10, cuando pensé que ya me iba a tocar amanecer Sotomayor, y después de hora y media de espera, apareció la línea.

La buseta va hasta La Llanada, de paso por El Peñol y Sotomayor. Muy buen viaje, un bus cómodo, lástima que como ya oscureció,  el paisaje es ninguno.

Mientras se pueda, prefiero viajar de día, por seguridad y sobre todo para no perderme las bellezas de este país inagotable que es Colombia.

A las nueve de la noche, imagínese, por fin llegamos a La Llanada después de un viaje de tres horas.

Alcaldía.
Edificio de la Alcaldía.

Pueblo enrumbado.

La sorpresa fue encontrarme en un pueblo enfiestado, con música a gran volumen por todas partes y en la plaza central, lugareños disfrutando con amigos alrededor de una cerveza.

Hoy comenzaron las fiestas, por lo que el mejor hotel del pueblo estaba lleno, casi no encuentro hospedaje. Tocó pagar $35.000 por una habitación sin espejo en el baño, pero los tendidos de cama limpios.

Y ya ve, dormí bien, a pesar de la música que hasta las 5:30 sonó toda la noche desde la tarima instalada en la plaza principal.

Calle.
Cerro al frente.

Al día siguiente una hora empacando para dejar listos los dos morrales y a las siete salí a fotografiar el pueblo. Hay poca gente y eso sí, muchos borrachos amanecidos. Las chicas del aseo barren todos los desperdicios de una noche de rumba.

En la página 68 de La voz del viento, Carlos Castro Saavedra describe mejor que yo el escenario que encontré en la plaza:

‘Una vez terminaron los excesos y quedaron vacías las botellas,… solo quedaron notas moribundas y sonidos agonizantes, los ebrios, ya cansados hicieron una alianza confusa con el sueño y se tendieron en sus lechos a dormir y a roncar, hasta que despertaron nuevamente y confirmaron la sospecha de que la tierra no era el cielo’.

La fachada de la iglesia en honor a San Juan Bosco, bien, de dos torres bien decoradas. Y el parque, como lo había visto en Internet: de varios planos y con juegos infantiles.

2 torres.
Torres de la parroquia.

Un café con quesito en la única cafetería abierta que atiende a los borrachitos que comen carne tomándola con la mano y partiéndola con poderosos incisivos.

Otra sorpresa: mi conductora.

Cuando miré al oriente, qué veo: el alto de la Virgen, un mirador excepcional con vista privilegiada en horas de la mañana. Pero no hay moto-taxistas a esta hora, todos estarán enguayabados.

Virgen.
Mirador de la Inmaculada.

En la plaza estaba una chica de salida en su potente moto Honda Roja. Le pedí el favor que me llevara hasta el mirador de la Virgen. Después de vacilar un poco y ver la tarjeta del blog,  aceptó de buena gana. 

Hum, siquiera, porque aunque el mirador queda cerca, para llegar hasta el pedestal hay que subir una pendiente exigente.

Como La Llanada es un pueblo de calles pendientes y plano irregular, abundan las motos de motor potente. Por eso mismo muchas de las viviendas son de dos y tres pisos.

Ya en el mirador lo primero que me llama la atención es el aspecto envejecido de la imagen de la Virgen, como debió ser María cuando Jesús tenía 33 años. Así de realista la fotografió Juan José Álvarez, sin el rejuvenecido característico las imágenes virginales.

Inmaculada.
Imagen ‘real’ de la Virgen.

La vista: impresionantemente hermosa, con el sol abusando del casco urbano que se ve deslucido por los rayos de luz tan fuertes.

Del otro lado se aprecia el cementerio nuevo, distinto al antiguo que aún se ve en lo alto de la montaña y que por lejos ya poco se usa.

Camposanto.
Camposanto en desuso.

Mi descaro ante la amabilidad de la chica de la moto fue al extremo cuando le pedí que fuéramos al hotel, esperara hasta cuando yo bajara mis dos morrales del tercer piso con escalas sin pasamanos, y me dejara a la salida para Sotomayor.

Pensé que la chica se volaría mientras yo recogía el equipaje, pero que va, la amiga estaba ahí esperándome.

Es más, mi amiga tuvo la amabilidad de llevarme incluso hasta Sotomayor, el municipio vecino.

La Llanada.
Vista desde el Mirador.

No han sido muchas las veces que he viajado de parrillero en la moto de una mujer joven. Esta Dana ha sido de las más amables, qué bueno haberla conocido.

Para una mirada en detalle.

El Ejército Nacional nos ofrece un video con dron publicado por mi colaboradora Meliza Cadena, que nos permite tener una idea muy completa de La Llanada, un pueblo de topografía accidentada pero por ello mismo variada y entretenida.

Acá habitan en total 6.500 llanadienses, dos mil en el pueblo y 4.500 en las veredas.

Alcaldes de La Llanada han sido: 2012-2015: Gerardo Ramiro Palacios Morales; 2016-2019 Afranio Álvarez Romo; y hasta el 2023 es el señor Hernán Bernardo Álvarez Álvarez.

Domingo 7 de enero de 2018

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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