Puerto Santander (Norte Santander).

Una hora y veinte minutos dura el viaje en dirección norte, de Cúcuta hasta Puerto Santander, por carretera pavimentada con excelente señalización.

Parece que a los conductores le controlan el tiempo porque manejan a buena velocidad, no se detienen sino para recoger pasajeros. Constantemente salen busetas cómodas en ambos sentidos, el servicio es 1A. 

A los lados de la vía se ven cultivos de arroz que se riegan con agua de la quebrada Cochinilla.

Calle.
Calles arborizadas.

Combustible venezolano.

Impresiona la cantidad de motos que a toda velocidad se mueven por la vía desde Puerto Santander hasta Cúcuta llevando hasta 12 bidones llenos de gasolina.

Hasta ingeniosa la manera como acomodan esos recipientes plásticos al lado, al frente y detrás del motorista.

Pimpinas.
Transporte de combustible.

La velocidad es la defensa de estos comerciantes aunque dicen que, incluso en las madrugadas pasan caravanas de motos y carros escoltados por hombres armados.

Como que ese comercio ilegal de combustibles está en manos de grupos para-militares que protegen a los ‘pimpineros’.

‘Los contrabandistas están decididos a darse plomo con el que sea’, comenta un vecino en la buseta. 

Pueblo ‘costeño’.

Puerto Santander parece un pueblo de la costa Caribe, al estilo de Puerto Libertador en Córdoba. Abunda el comercio de artículos chinos y el clima es cálido, muy rico.

Comercio.
Zona comercial.
Aguacates.
Frutas de Venezuela.

Se consigue variedad de frutas, la mayoría traídas de Venezuela. Los zapotes grandes son a solo $400 la unidad, los mismos que en la ciudad cuestan el doble. Aguacates papelillo, limones gigantes y naranjas jugosas.

En Puerto Santander no hay plaza central, el templo en honor de Nuestra Señora del Carmen, con columnas redondas se aprecia bien en su interior.

La iglesia católica no tiene parque al frente ni atrio espacioso, se ubica sobre una calle con movimiento continuo. 

Un bio-parque y una cancha sintética para futbol de salón son los espacios más acogedores en el corazón de Puerto Santander.

Templo.
Interior de la iglesia.

Devaluación del bolívar.

Los billetes venezolanos abundan por las calles y los centros de cambio. Está tan devaluada esa moneda que cuatro fajos de billetes del vecino país equivalen a solo once mil pesos colombianos. Por todas partes se ven montañas de billetes que equivalen a unos cuantos miles de pesos nuestros.

Billetes.
Arrumes de devaluados bolívares.

En los establecimientos comerciales se consiguen por estos días, algunos productos venezolanos a buenos precios. Especialmente llantas, accesorios para celulares y productos de aseo y belleza.

Lo que si escasea son las panaderías que se ubican solo a la entrada al centro urbano. Los talleres de motos son el negocio más solicitado.

Eso sí, hay muchos árboles, no solo en las calles sino en los solares de las viviendas.

Más allá de la frontera.

Al otro lado del puente se llega a un caserío venezolano llamado Bocas de la Grita, porque el caño que atraviesa el puente se llama La Grita.

A uno de los guardias bolivarianos le pedí permiso para tomar una foto a la edificación más vistosa de la localidad. Me lo concedió de muy buena gana, luego que miró la tarjeta del blog.

Edificio.
Al otro lado de la frontera.
Puente.
Puente fronterizo.

Pero más adelante quise fotografiar un ‘muro’ de billetes que había en la puerta de una casa de cambios y el dueño me advirtió:

‘De tomarla, la puede tomar, pero tenga en cuenta que aquí hay grupos al margen de la ley que le pueden quitar la cámara’.

Qué me ha dicho. De inmediato di vuelta y atravesé de nuevo el puente. Al otro lado me sentí no solo en mi patria, sino seguro. En Colombia se ve más orden, aunque no hay baños con agua disponible para los viajeros.

Hace un sol muy fuerte, el día está luminoso como ninguno.

Un papá admirable.

En la buseta de regreso a Cúcuta venía José, un venezolano simpático con su hijo Jackson, un chico inteligente al cual su papá le enseña un poco más allá de lo que debe saber, de acuerdo a su edad.

Cuando le recité de memoria el alfabeto griego, José se propuso buscarlo en Google, para luego enseñárselo a su hijo. Muy bien.

Acá habitan en total 8.700 portosantandereanos, 8.000 en el pueblo y 700 en las veredas.

Alcaldes de Puerto Santander han sido: 2016-2019 Henry Manuel Valero Peinado y Nidya Reyes Salcedo y hasta el 2023 es la señora María Virginia Torres Calbate.

Fecha de la visita: Jueves 24 de agosto de 2017

Germán Vallejo

En este Blog publico relatos de mis viajes por Colombia y Antioquia. Desde el 2004 he realizado viajes, casi siempre solo, con pocos recursos y en transporte público. Estoy convencido que en un día soleado todo se ve más bonito, por lo que prefiero viajarenverano. Bienvenidos.

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